De ciencias y teorías

Antes de comenzar resaltar que toda aportación, aporta. Aporta siempre y cuando sea una aportación sumativa, no negativa; dinamizadora, no dinamitadora; constructiva y analizadora, no destructiva y sin criterio.

Pero aporta. Y es importante tenerlo en cuenta. A veces se nos olvida y nos da miedo opinar, o no oímos la postura de otras personas simplemente porque “yo ya sé qué es lo que él o ella opina”. Esto de hecho pasa mucho: posicionamos a alguien en un extremo o en el otro y entonces, cualquier cosa que diga, tenga o no razón, lo mismo da, pues debo coincidir si está en mi extremo, o refutar si está en el otro.

Incluso quisiera ver cuánto tarda más de un lector en calificarme a mi en alguno de los extremos existentes. Pero no se confundan: solo los carentes de argumento clasifican a las personas en esto o en aquello, en izquierda o derecha, en blanco o negro. “Solo un Sith es tan extremista”, que diría Obi-Wan. Pero ni la vida es Barrio sésamo, ni todo es cuantitativo, ni las personas somos ecuaciones matemáticas, y no se trata de “estar contra ti” solo por no estar contigo en una, dos o tres cuestiones.

Porque además “esto es muy típico de las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo” (de Saint-Exupéry, Antoine. 1943), como nos diría El Principito.

Pues bien, adentrándome más en profundidad en estas ciencias de la educación, he descubierto sorprendido que sí se da entre expertos en la materia, y más de lo que debería ser, que una postura equis se defiende a capa y espada solo porque pertenece a la teoría que uno apoya, no porque tenga razones reales para creer en dicha postura.

Personalmente pienso que no debemos encasillarnos en una teoría, o en lo que dijo fulanito, aunque sea una eminencia, o en mis creencias más profundas. Si esto es ciencia, apliquemos la ciencia. Y la ciencia tiene unas características muy concretas:

La ciencia es escéptica, provisional, relativa, autocrítica,…. Tenemos que estar abiertos a nuevas ideas, con espíritu crítico, no conformarnos con lo ya descubierto y seguir buscando, y sobre todo no rechazar cuestiones si se formulan desde al menos una razón de peso.

La ciencia es objetiva y universal, y esto quiere decir que no podemos dar por buenos conceptos que aluden a la subjetividad: yo no puedo definir un acto pedagógico como aquel que un sujeto u objeto así lo consideren, porque vendría a decir que nada o todo es un acto pedagógico, y por lo tanto, nos estancaríamos en la definición.

Y la ciencia es creativa, aperturista, curiosa y con iniciativa. Por eso no vale formular hipótesis que no son comprobadas o trabajadas en la praxis. De nada sirve crear grandes teorías pedagógicas surgidas del estudio de años y años y años sin pisar un aula, con metáforas preciosistas y discursos eufemísticos pero realmente vacíos de valores, de lo que realmente importa.

Pero adviértase para de ahora en adelante que, todo lo mencionado, no quita el hecho de estar, y espero que ustedes también, abiertos a toda aportación, postura, mención, teoría,…. Para seguir aprendiendo y colaborando, en la medida que se pueda. Pues cualquier aportación, aporta. Y por tanto tampoco, y espero que al igual que ustedes, dejaremos de aportar nuevas ideas.

2 comentarios en “De ciencias y teorías”

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