Wachironsón (el arte de la ambientación)

Sí, lo sé, no es un título de post muy atractivo, sobre todo de cara a posicionamiento SEO, seguro que el experto en marketing de Blocdeesbozos que me asesora en este proyecto me regaña. Pero cuidado que, por otro lado, ilustra muy bien el mensaje de esta entrada.

Además vuelvo esta semana con una entrada muy reciente. Me gusta ilustrar con anécdotas, casos reales, siempre propios (de ahí que narre desde mi punto de vista), algunos más antiguos, y otros como esta entrada, más recientes.

Pues bien, este pasado fin de semana sucedió algo muy ilustrativo hacia el tema de la ambientación de actividades, un tema muy interesante e importante que si un monitor de tiempo libre domina, puede darle un punto ideal a modo de broche a sus actividades.

Más adelante me gustaría ampliar un poco más sobre la ambientación, explicando el concepto “Papel de burbuja” introducido por un gran actor amigo mío como es Ángel de la Casa Amarilla.

Pero vamos a centrarnos en la actividad:

Esta era un juego de misterio o de cluedo viviente, muy interesante y muy bien elaborado por los monitores del grupo Tagaste I de Málaga. Quizás en otro momento les puedo pedir el juego para compartirlo por aquí, pero tan solo me quiero centrar en un pequeño detalle del mismo.

Y es un aspecto de la ambientación con el que los niños se quedaron rapidamente: uno de los personajes, el jardinero, o más bien una especie de “jardinero reggae”, se encargaba, además de su rol dentro del juego de misterio, de crear ambientación haciendo creíble el personaje mediante una “coletilla” en su discurso oral, y una inventada “cancioncilla” reggae pegadiza.

Como nos enseña la convención teatral, por supuesto que el personaje no era real, era el monitor desempeñando un personaje. Pero dentro de la dinámica de juego, se acepta esto, y se disfruta más: trabajar bien la ambientación hace que el personaje llame más la atención a simple vista, y que los participantes se queden más “embobados” y atentos a lo que les va a contar este extraño y gracioso y raruno jardinero.

Además la ambientación permite sostener los objetivos de la actividad por más tiempo en la memoria de los participantes: finalizada la actividad, e incluso al día siguiente, los participantes seguían repitiendo la “coletilla” y la “cancioncilla” del jardinero. ¿Por qué?: por el poder de la ambientación.

¿Y era la canción lo importante? No, para nada. La canción no es más que un elemento de ambientación. Pero los elementos de ambientación son tan potentes, que calan más rápido, y se recuerdan por más tiempo como digo, lo que permite que igualmente los objetivos asociados a la actividad (la diversión, el trabajo en equipo, la resolución de un misterio,….), calen más rápido, y se recuerden por más tiempo.

Y casi se me olvida: “wachironsón” era la letra de la canción, de ahí el título.

Un comentario en “Wachironsón (el arte de la ambientación)”

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