Coherencia y consecuencia

Uno de los primeros consejos que doy muchas veces a monitores que me preguntan, desde el aspecto pedagógico, cómo tratar con niños, es que sean coherentes, que tengan sentido de lo concreto, que sean pragmáticos, y que entiendan que todo en la vida, y por tanto lo que apliquen en las actividades, tiene consecuencias.

No soy experto en pedagogía, por lo que a nivel de teorías pedagógicas, no sé en qué medida acierto con este consejo, y con el tiempo podré reafirmar o refutar esta y otras muchas entradas del blog, ya que uno de los objetivos del mismo es ir descubriendo poco a poco más sobre esta ciencia.

Pero desde el punto de partida, de amplio recorrido en tiempo libre, pienso que este es un pilar pedagógico vital a la hora de trabajar con participantes (en formación de tiempo libre, casi siempre hablamos de participantes, tengan la edad que tengan).

Es decir: debate aparte, ya sea sobre si un estilo u otro, sobre si una teoría es válida o no, si hacer esto o aquello en tal situación,…. Lo más importante es que decidas lo que decidas, seas coherente con la decisión. Y, por tanto, apliques un causa efecto, pues todo en la vida, tiene consecuencias. Ojo, que no es un “causa-efecto” cuantitativo a vieja usanza, pues un mismo acto puede dar múltiples efectos: el ser humano convierte cada acción no en un resultado sine qua non y determinista, sino en todo un universo cambiante e impredecible.

Y ser coherente es reconocer que todo lo que hagas tiene su consecuencia, y si no la aplicas, no hay aprendizaje, ni se construye un camino para recorrer, valga la metáfora. Y lo ilustro con un ejemplo:

Si estás con un grupo de participantes de picnic en el campo, tú puedes decidir lo que quieres hacer de cara a que luego quede todo limpio (suponiendo que decides que dejar todo limpio es importante).

Por lo tanto puedes esperar a ver si el participante desde su libertad intrínseca lo deja todo limpio, o puedes autoritariamente obligar a que lo limpie. Puedes reflexionar con ellos, o llegar a un aprendizaje mediante el constructivismo para que descubran lo importante de dejarlo todo limpio, o puedes corregir las distintas conductas in situ desde el conductismo para que no tiren papeles por el suelo, no al menos en esta actividad. Bien puedes crear equipos de trabajo, o hacer responsable a cada uno de su espacio y que después valoren personalmente su implicación y aprendizaje.

No estoy entrando en debate sobre cómo proceder para llegar al fin, sino que tengas el estilo que tengas, aplícalo. Y si dices que hay que recogerlo, hay que recogerlo, ya sea por imposición directa, indirecta, o si finalmente no lo recogen porque tiene que salir de ellos, pues habrá que sentarse con ellos para acercar posturas. Hazlo como mejor veas, pero: si después de haber iniciado una acción, repito, con el método que sea, si no rematas la acción siendo coherente a lo que pides, y cómo lo pides, no se producirá un aprendizaje positivo: aprenderán que no hay valor en nada de lo que digas, propongas o hagas.

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