No es educación

Uno de los principales problemas con los que me he encontrado a la hora de comenzar a estudiar a un nivel teórico, más serio, conceptos de pedagogía, es que durante la enseñanza de esta ciencia, la transmisión de conocimientos van más en la línea de la señalización de lo que NO es educación, por contraposición casi en bloque a un concepto, una definición o una teoría pedagógica. Mucho antes que indagar sobre las características, valores o puntos comunes en todo proceso educativo, mediante un proceso científico.

Durante este año en el que he podido descubrir las primeras pinceladas de esta ciencia, tengo la sensación de que más que como tal, la pedagogía funciona como una corriente artística de vanguardia que trata de romper contra la corriente artística anterior.

Si he podido disfrutar en una de las asignaturas, la primera de hecho, y qué bien ha venido, de una búsqueda científica para discernir qué es educar, y con la que empezábamos trazando patrones comunes a procesos que considerásemos educativos.

Pero no siempre ha sido así, ni todo está sujeto a debate, rompiéndose el estilo científico tan necesario para no dejarnos arrastrar por lo subjetivo.

Y un claro ejemplo de ello es la cuestión sobre el proceso de socialización. En la mayoría de las asignaturas, no en todas, estaba totalmente claro que todo lo que concierne a la socialización está fuera del concepto de educación, es decir, que cuando un niño da los buenos días por la mañana, no ha vivido un proceso de educación sino de socialización (a simple vista, ya que se le pueden buscar tres pies al gato). No voy a entrar ahora en materia, prefiero desgranar más adelante junto esos puntos comunes sobre procesos educativos

A partir de la definición de educación que podemos leer en una de las primeras entradas, podemos estar de acuerdo. Pero no podemos dejar el asunto fuera de debate porque, ciertamente, aquí hay algo que no encaja.

Pues me he encontrado conque no hay debate posible pues socializar no es educar, en contraposición a corrientes o teorías anteriores, y punto, y además echándose uno las manos a la cabeza. Eso sí, para echarse las manos a la cabeza, no se pueden escoger ejemplos dulcificados como el anterior del “buenos días”, pues siembran la duda.

A la hora de presentar ejemplos, podíamos leer uno éticamente dudoso, que era inequívocamente socialización, como por ejemplo: “Manolita, la maestra, no quiere que ningún niño entre por la puerta sin dar los buenos días. Como Raúl ha entrado sin dar los buenos días, le castiga a entrar otra vez, y después a entrar en cada clase para que así se aprenda que tiene que dar los buenos días”. Esto es socialización. Mientras que “Susanita, la maestra, reúne a todos sus alumnos y alumnas y, mediante una asamblea, hablan de cómo podrían mejorar. Rubén propone dar los buenos días antes de empezar cada clase, y todos aplauden convencidos”. Esto es educación.

¿Les suena exagerado? Solo unas décimas. Pero lo cierto es que no solo me lo han explicado así, sino que además me han puesto un ejercicio, es decir, deberes, en los que solo había una posible solución, y no era precisamente la que salía de uno mismo, de dentro hacia fuera. Un auténtico aprendizaje socializador sobre qué es educación.

Y entonces, ¿el proceso de socialización, no es educación? De momento, ahí queda la pregunta al aire.

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