Dinámicas de concienciación

>> Dinámicas para el aula: Huracanizados.

Comenzamos con una dinámica de grupo delicada y compleja, que requiere de gran conexión del docente con el grupo, pero que puede dar un resultado muy interesante. Vamos a reflexionar sobre las injusticias, sobre la frustración y sobre cómo afrontamos la adversidad, si ante esta somos constructores o destructores, analizando, aceptando y buscando cómo mejorar. Porque “no todos los hombres están capacitados para construir un edificio hermoso, pero todos lo estamos para destruirlo” (S. Agustín de Hipona).

Su desarrollo es bien sencillo:

Sacamos a una clase de su aula y les llevamos a un espacio en el que poder hablar con ellos. Les explicamos que estamos en un juego que consiste en que iremos a otra clase, de otros compañeros, y les desordenaremos todo pero sin lanzar y sin romper nada, y que después sus compañeros tendrán que ordenar sus cosas otra vez en tiempo límite. Muy posiblemente aquellos a los que les guste esta idea “huracanizante” lo expresarán, mientras que aquellos a los que no les guste, permanecerán como minoría silenciosa.

El siguiente paso es dar la sensación de que algo ha fallado en la dinámica, y que el grupo clase tiene que volver a su aula. Cuando llegan, todas sus cosas están desordenadas.

Lo que no saben los participantes es que esta dinámica se ha desarrollado de manera simultánea, y la otra clase también se le ha dicho lo mismo en otro espacio distinto, y también se ha encontrado con las cosas desordenadas. En realidad no lo han hecho sus compañeros, sino algún profesor, o alguien con quien se cuente. Pero esto no lo van a saber los alumnos hasta más tarde. De momento, continuaremos la dinámica con dos fases más.

En una segunda fase es muy importante gestionar la frustración y los enfados del grupo clase, desde dentro del grupo y del aula. Daremos instrucciones para solucionar el desorden, pero principalmente, observaremos las diversas reacciones para la posterior reflexión. Conforme el ambiente esté algo más calmado, y las cosas algo más ordenadas, aunque haya todavía algo desordenado, pediremos hacer un círculo sentados.

Ahora reflexionaremos a modo asamblea, exponiendo primeramente cómo nos hemos sentido, qué sentimos ahora, que mueve esa emoción, cómo nos hemos comportado, cómo hemos afrontado aquello con lo que nos hemos encontrado,….

Después explicamos qué ha sucedido, desvelando que no han sido los compañeros, sino que el desorden formaba parte de la actividad que estamos realizando, y preguntamos: ¿por qué creéis que se ha hecho de esta forma? Seguramente las respuestas sorprendan y, a partir de estas, continuaremos las reflexiones.

¿Cómo nos hemos comportado cada uno? ¿Es como normalmente nos comportamos cuando nos frustramos? ¿Ayuda de algo? ¿Qué ha sido más productivo, quejarse u ordenar? No han sido nuestros compañeros pero, si hubiesen sido, ¿serviría de algo desordenarles las cosas a ellos, porque a nosotros nos ha sentado mal que nos las desordenen? ….

Y tras reflexiones más personales e interpersonales, damos un paso más allá para relacionar la dinámica con aspectos de la realidad de nuestro mundo: ¿En qué se parece esta situación al día a día que vemos en las noticias? Si nos ha molestado una pequeña acción, ¿cómo creéis que reaccionan los grandes países, con grandes acciones que les fastidian? ¿Cómo deberían actuar? ¿Qué reflexión podemos sacar de la experiencia anterior, que pueda ser algo a aplicar diariamente, en todo el mundo? ….

 

>> Dinámicas para el aula: La Clase manda.

Vamos a coger como punto de partida el famoso juego de Simón dice, y le vamos a dar una vuelta de tuerca para reflexionar después sobre lo que suceda en la actividad. Pero además vamos a recrear en parte un experimento de la sociología experimental, en concreto el de Stanford, a un nivel mucho más básico, claramente.

Explicamos de la siguiente forma: Durante esta clase vamos a hacer una actividad que consistirá en elegir a un grupo de compañeros, los que creáis más aptos para esta misión, y ellos serán los encargados de decidir qué hacemos. Podemos hacer lo que queráis: deberes, leer, bajar al patio, o simplemente nada. Pero tiene que ser una decisión tomada por el grupo de compañeros que elijáis.

A continuación realizamos una votación rápida para elegir entre tres y seis alumnos. Ellos harán de Simón, como en el juego. Se les explica entonces que tienen que dar una orden, precedida de “la clase manda….” y lo que decidan. Si es “la clase manda que todos dibujemos”, todo el mundo tiene que sacar sus cosas de dibujo, y ponerse a dibujar. Pero hay normas: si se les olvida decir “la clase manda” delante de la orden, no solo no hacen caso sino que además el primero que se de cuenta cambiará su rol por uno de los elegidos, a su elección.

El docente tiene que gestionar muy bien no a la clase entera, sino a los elegidos. Les marcará que sean acciones que no hagan que la clase se disperse, pues ellos “tienen el poder” de mandar más acciones, y pronto deberán obligarles a hacer otra cosa. Con esto mantenemos al grupo de elegidos: Les iremos pidiendo órdenes todo el rato, para que estén concentrados en inventarlas, y no en utilizar realmente la oportunidad que tienen en algo interesante. Controlaremos también bien que, si este grupo dice “la clase manda que….”, todos debemos obedecer.

Y, entonces a mitad de dinámica, parece que no funciona el grupo de personas que dan órdenes, y quizás haya que cambiar a solo dos, y después, a solo uno. Buscamos que voten a quién dejan al mando, y le hacemos ver, a la persona que se quedará al mando, que se fije en quién le apoya y quién no. Cuando solo quede uno, este seguirá dando órdenes: si bailamos, bailamos, si todos bajamos al patio, bajamos, si paseamos, si escribimos, si hacemos flexiones, si recogemos o limpiamos, si nos cambiamos de sitio,….

Y además, ya no necesitará decir “la clase manda”, sino que directamente podrá decir la orden, y todos tendrán que obedecer.

Pero un cambio más: ahora la persona elegida podrá añadir grupos a sus órdenes, de tal forma que formule que unos hagan una cosa, y otros hagan otra, según su criterio.

Como se puede observar es una dinámica que variará mucho del grupo clase, cómo se presente y cómo se medie, por lo que las reflexiones igualmente dependerán de ello. Pero como en toda dinámica, a continuación, pasamos a reflexionar qué nos ha hecho sentir la y cómo hemos afrontado las distintas partes de la misma.

 

>> Dinámicas para el aula: Al mismo son.

En la clase, separamos en grupos. Cada grupo hará un sonido distinto, de tal forma que cuando todos los grupos hagan su sonido, suene en toda la clase un ritmo bonito. Es una dinámica musical de cooperación. Hacemos lo mismo con otras clases.

Un ejemplo sería: un grupo dentro de la clase toca palmas, otro palmas al muslo, otro palillos, otro algo con la voz,….

Ahora, vamos a la complicación: de la clase sale uno de estos grupos, por ejemplo, los que tocan palmas. Y lo mismo sucede en las otras clases, de tal forma que los grupos de palmas van a una clase distinta, donde deben hacer exactamente lo mismo pero, ¿sonará igual? ¿Funcionará esta nueva cooperación? Si no funciona, ¿quién está fallando? Esta pregunta en concreto les encenderá, puesto que siempre señalamos al otro, sin darnos cuenta que todos somos parte de un mismo son.

Seguiremos sacando grupos y rotándolos por las otras clases, hasta que en cada clase haya grupos distintos, que han practicado sus sonidos con compañeros distintos. Analizamos reacciones, éxitos y frustraciones, para debatirlas posteriormente mediante asamblea. No olvidemos que también es muy importante celebrar los éxitos.

 

>> Dinámica de recursos: Santa Marta.

Esta dinámica sigue un desarrollo similar al de los juegos de recursos, tales como Las ciudades constructoras, pero es una dinámica, por lo que lo fundamental no es el desarrollo en sí, sino la reflexión posterior.

Es más, el docente debe ir manejando los distintos eventos posibles según observe el crecimiento de las distintas islas (equipos), buscando ante todo potenciar los momentos que generen mayor reflexión posterior.

La dinámica de recursos Santa Marta está al completo en la entrada aquí enlazada.

 

>> Dinámica de reflexión sobre el problema medioambiental: La creación.

En esta ocasión comparto una dinámica que he visto a una monitora, María José, desconociendo si es creación suya o vista en alguna parte. Pero lo cierto es que creo que es una metáfora visual muy buena para el impacto medioambiental.

Comenzamos introduciendo al grupo en la dinámica, quizás con música, y pedimos que piensen en un lugar idílico, o en un paisaje que tengan grabado en sus retinas, o en algún recuerdo bonito de su infancia, en el campo, en la playa, en el río, en la montaña,…. cualquier cosa que crean que es reflejo auténtico de belleza, o que así lo crean personalmente: algo a lo que tengan mucho cariño, que para ellos sea importante de verdad.

Damos un folio a cada alumno y les pedimos que dibujen como buenamente puedan el lugar que han imaginado. Les damos tiempo para ello, mientras les seguimos metiendo en situación: ha de ser un lugar importante, que les recuerde a su infancia quizás, o a alguien especial a quien quieran.

No es necesario un dibujo perfecto, y daremos un tiempo no muy largo para ello, acabado el cual, los recogemos todos.

Comenzamos con las reflexiones que van a marcar la segunda parte de la dinámica y, cuando más o menos vean por dónde van los tiros de lo que vamos a tratar a continuación, cogemos todos los dibujos, y los rompemos, los quemamos, los metemos en agua si disponemos de un bol o en tierra.

En definitiva, aquello que se han molestado en realizar durante los anteriores minutos, se destruye en un segundo.

Normalmente la acción molesta mucho, porque aunque sea un dibujo sin más, mediante la motivación de la actividad, les han cogido cierto apego, o al menos se han molestado en menor o mayor medida en realizar el dibujo.

La metáfora trata de poner en situación la problemática medioambiental, multiplicando lo que acabamos de experimentar a gran escala, reflexionando sobre cómo nos hemos sentido, cómo nos sentimos cuando vemos diariamente lo mismo pero a gran escala (la naturaleza tardó más que el dibujo, y se destruye igual de rápido a veces), y sobre todo, qué podemos hacer para remediarlo.

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