Consejos rápidos ante una actividad

Tanto en el ámbito de la educación como en el del tiempo libre hay que ser unos verdaderos guepardos a la hora de lanzar una actividad mientras que, al mismo tiempo, tienes seguramente que controlar a un grupo, o acordarte de cualquier cosa importante, o improvisar. Porque la actividad no siempre se adapta como uno tiene pensado y, para todo ello, unos consejos exprés.

Parece que es de sentido común, pero como suelo explicar también a mis monitores, el sentido común es como los humanos: cada uno, un universo paralelo. Por ello, no puedes dar nada por sentado, así que: ¿llevas todo lo que necesitas para que la actividad pueda darse? ¿La llevas bien pensada, repasada? ¿Dominas la actividad, sabes cómo va, posibles fallos, ventajas e inconvenientes?

A la hora de lanzar la actividad necesitarás hacer un rápido Análisis de la realidad, esto es: cómo son los participantes, heterogeneidad u homogeneidad del grupo, nivel de capacitación, nivel de atención, contacto previo con la actividad,…. Todo esto son cosas que influyen. Yo siempre digo que, hasta que no veo a un grupo de participantes, no puedo asegurar que una actividad planificada vaya a funcionar o no (y, aún así, no siempre funciona).

No olvides que para esto anterior, y para lo siguiente, existen herramientas, actividades que le valen al docente o al monitor para hacer un rápido análisis de realidad, como por ejemplo la dinámica para la atención “Manos”.

Y siguiendo con lo anterior, recuerda siempre que la atención es el primer objetivo a lograr, pues sin esta, no alcanzarás ninguno. Atención que ha de transformarse después en interés, o el paso de la motivación extrínseca a la motivación intrínseca.

Dentro de las olas de la atención, explicadas en teorías de la atención, es importante recordar que si atendemos, atendemos, y si desatendemos, desatendemos, y tendremos que colocar nuestra llamada de atención en el momento más óptimo. Pero ir contra las olas de la atención, es ciertamente estrellarse.

Si tienes que parar la actividad, párala, antes de que se convierta en un caos. Y para mediarla, recuerda dos aspectos también fundamentales: si la atención y motivación funcionan, y los participantes tienen normas claras y acotadas, funcionará la ley de la tiza inmóvil, por lo que la actividad fluirá adecuadamente. Y para ello también es fundamental conocer a la perfección qué tipo de participación tiene la actividad, si favorece o no las olas de atención.

Una prueba deportiva o mini juego, por ejemplo, hace el efecto montaña rusa, con un nivel de atención muy elevado, pero bajo interés: quiero hacerlo, pero me aburro rápido (viendo como lo hacen otros, por ejemplo). Una manualidad nos dará el efecto contrario o efecto Himalaya (reconozco que me acabo de inventar este nombre): Atención baja, costará más entrar en la actividad, pero alto interés, y no querré abandonarla fácilmente.

También ayuda conocer el foco exacto de la actividad, pero como eran consejos rápidos, aquí lo vamos a dejar….

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