Juego: Los Meteoritos

Ambientación: Cazadores de meteoritos.

Preparación: Elaboramos bola botadora. Elaboramos bolas de harina o arroz. Elaboramos aros de globoflexia. Ambas tres cosas podéis encontrarla en esta entrada en de recursos para el tiempo libre del blog.

Nos colocamos en parejas. Cada pareja tendrá cogido por una mano un aro de globoflexia. Cada aro es de un color distinto. Las parejas estarán repartidas por el marco de juego, a una distancia de pase.

Vamos a enseñar este juego mediante una técnica de introducción de estímulos de manera paulatina, no explicando toda la actividad al inicio sino añadiendo dificultades paso a paso.

Por ello, primero ponemos una bola de harina en juego. Comenzamos pasando la bola de un jugador a otro, de mano a mano, buscando perfeccionar el pase, pues tenemos solo una mano libre y la pelota no puede caer al suelo. También, en la medida de lo posible, los jugadores no podrán moverse del sitio, y por supuesto cada pareja debe sostener su aro de globoflexia.

Ahora, cuando gritemos el color de uno de los aros, rápidamente la bola deberá pasar hasta uno de los dos compañeros que sostienen el aro de dicho color tras lo cual, este jugador colará la bola por el aro, marcando 1 punto. Marca solo uno de los dos de la pareja que sostiene dicho aro, es decir: no quiere decir que cualquiera puede lanzar al aro del color que se ha dicho, sino que rápidamente se debe pasar a uno de la pareja de dicho aro, quien tendrá la posibilidad de marcar un punto.

El color del aro en el que se puede marcar, podrá cambiar a una velocidad mayor: si decimos rojo, todos pasarán rápido la bola hasta los jugadores con el aro rojo, para que puedan marcar. Pero si por el camino, gritamos verde, deberemos cambiar la dirección de la bola.

En cuanto a la acumulación de puntos, se puede jugar de manera individual, por parejas o con puntuación grupal.

Ahora entra en juego la bola loca: En el momento en el que se marca un punto, la persona que está gritando colores lanzará contra el suelo la bola loca, haciendo que se pierda por todo el marco de juego. Nada más marcar el punto, la pareja que sostiene el aro donde se ha marcado el punto deberá soltar este y correr para atrapar la bola loca. Sumará 5 puntos el primero que la consiga atrapar.

Compliquemos un poco más el juego:

Se puede jugar con más de una bola de arroz. Se van dando pases hasta que el mediador del juego grita dos colores. Si las bolas tienen número, o se dice cuál iría primero, sabrán que el primer color es el del aro por el que colar la primera bola, o la bola que tenga un uno escrito, y así sucesivamente. Si las bolas tienen colores, también se puede gritar el color de la bola, junto al color del aro por la que colarla, y seguidamente el color de la siguiente bola y su aro.

Cada pareja de jugadores, nada más que la bola de arroz entre en el aro que sostienen marcando un punto, ya sea la primera o segunda bola que marca, y ya marquen antes o después, deberán correr a buscar la bola loca, por lo que habrá más jugadores compitiendo por este premio final.

Y por último, se puede añadir como variante que, si la bola de harina, durante los pases, cae al suelo, se lanza la bola loca y todo el mundo debe intentar atraparla para sumar un punto. Eso sí, es una variante a añadir si los pases que están realizando son buenos, sino estaremos todo el rato corriendo a por la bola loca, y el sentido del juego cambiará considerablemente. En base a eso también podemos introducir que quien o quienes fallen el pase, pierdan un punto. Y tras el revoltijo provocado de todos a por la bola loca, al volver cada uno deberá correr a por un nuevo aro, cambiándose por tanto las parejas iniciales.

Manualidades y talleres con globos

Voy a compartir un juego que va a requerir el uso de globos de tres formas distintas, mediante unas previas manualidades que podemos realizar también con el grupo que tengamos: una de globoflexia que en realidad no es más que un inflado y atado; una que es un clásico en tiempo libre y encontraréis en cualquier sitio mil formas de hacerla, como son las bolas para malabares; y una última que es muy interesante por su resultado y una genial combinación con la manualidad de malabares como veréis, y que pude encontrar en un libro sobre juguetes reciclados.

Pues para empezar, para inflar globos de globoflexia es siempre recomendable el uso del inflador, se desaconseja intentarlo con la boca. Antes de inflarlo, estira el globo un par de veces. A la hora de hacer figuras, aunque no es el caso, una de las pautas más importantes es conocer el porcentaje de inflado del globo, ya que cada figura necesitará una cantidad de aire diferente. Pues bien, en este caso inflaremos un 90 ó 95 % y le haremos un nudo. Vamos a crear un aro, para ello lo más sencillo es unir las puntas a distancia de un dedo de cada extremo y apretamos con un dedo ambos puntos a la vez, vaciando el aire de esas zonas concretas, y giramos ambas puntas para que se líen una con la otra.

Para fabricar bolas de malabares necesitaremos globos normales, papel transparente de cocina, harina y/o arroz y tijeras. Primeramente cortaremos la boquilla del globo. ¡No tires las boquillas! Sin papel transparente, podríamos probar metiendo directamente la harina o el arroz en el globo con una cuchara, aunque quedan bolas más pequeñas. Por lo que una buena opción es usar el papel transparente para echar en este un montoncito de harina, se le puede echar algo de arroz o viceversa, según se desee la bola, y cerramos el papel transparente con el contenido dentro. Al rededor de la bola que hemos creado, le envolvemos uno de los globos con la boquilla cortada. Sobre este, otro. Y así hasta colocarle 3, 4 ó 5, los que consideremos oportuno para que quede la bola bien cerrada.

Por último, podemos fabricar una bola loca o bola saltarina con las boquillas que nos han sobrado de la anterior manualidad, lo cual resulta una manualidad de lo más sencilla y divertida. Las bolas locas o saltarinas se comercializaron hace tiempo y eran pelotas pequeñas de goma muy compacta que saltaban y botaban como ninguna. Para este taller, tan solo cogeremos la primera boquilla del globo y, doblándola, le colocaremos una segunda boquilla encima. Estas dos las rodearemos con una tercera boquilla. Y así sucesivamente, colocando una boquilla sobre otra, creando una pequeña pelotita. Y no es necesario utilizar muchas boquillas para que ya sea una autentica bola botadora, con la misma cantidad que globos has usado para realizar tus tres bolas de malabares, unas doce boquillas, valdría.

Espacios de campamento

Como hemos visto en anteriores entradas sobre campamentos, es fundamental tener una buena gestión y uso de nuestros recursos. Quiero añadir aquí la importancia de las instalaciones y el entorno de un campamento. Generalmente contamos con unas instalaciones a las que no podemos acceder el resto del año, o una combinación de instalaciones que pueden resultar únicas, o un entorno ideal que descubrir con nuestro grupo de participantes.

Es importante explorarlas y aprovecharlas al máximo durante lo que dure el campamento. Muchas veces limitamos nuestras actividades a una única zona, por comodidad, y acabamos la actividad sin conocer al completo el sitio donde hemos estado viviendo por unos días. Es fundamental salir y explorar los alrededores en los que nos encontramos, y aprovechar al máximo las instalaciones.

Hay que saber amoldar una determinada actividad a los múltiples lugares que nos rodean. De esta forma podemos hacer a la perfección una charla en una ribera durante la subida de un río, una reunión entre unas rocas dispuestas a modo de anfiteatro, un juego entre los árboles, una dinámica en los límites del campamento,….

Cada marco es incomparable, y cada marco tiene sus ventajas y desventajas que hay que saber aprovechar, y evitar respectivamente. Pero ante todo, cada marco es un escenario, y volver de un actividad recordando un solo escenario, de los muchos que se podrían haber usado, es una lástima.

Esta es una de las razones por las cuales las excursiones dentro de la actividad, dentro de un campamento, son tan importantes.

Pero es que además, un campamento que se desarrolle al aire libre puede ser una oportunidad magnífica para un encuentro con la naturaleza, un encuentro que nos une a lo que somos y que nos enriquece: pasear entre árboles y matorrales, oír a los pájaros y otros sonidos de la naturaleza, el río, los animales, contemplar las estrellas por la noche, o un amanecer o atardecer, son placeres, a veces, solo aptos para acampados.

Además de los elementos clave de un buen marco para una actividad de tiempo libre, descritos antes, hay que añadir que una instalación es tan buena como el uso que se le quiera dar.