Taller de fotografía

En esta misma semana, de campamento, he realizado un taller de fotografía muy interesante que comparto, principalmente las actividades, para quien le puedan servir.

He de decir que la parte teórica, que desarrollé rápidamente para partir de unos conceptos iniciales de cara a la práctica, no la voy a desarrollar en la entrada, tan solo la voy a mencionar. Tras una pequeña explicación de algunos de estos conceptos (pongo la gran mayoría que trabajamos, aunque dependiendo del grupo de participantes, podrás añadir más o menos), desarrollo las posibles actividades a realizar, que son el centro del taller.

CONCEPTOS DE FOTOGRAFÍA

La fotografía es luz, la cámara oscura, tipos de cámara.

Captación de la luz: Diafragma (y enfoque). Obturación (y movimiento).

Composición: Encuadre. Puntos y líneas. Peso visual (y color, rugosidad,….)

Leyes de la fotografía (dos tercios, tres tercios,….)

Tipos de planos (imagen fija: primero, segundo, tercero). Y posición de cámara (picado, contra, nadir, cenital).

ACTIVIDADES PARA REALIZAR EN UN TALLER DE FOTOGRAFÍA

El indio meditando: Con este nombre que tanta gracia le suele hacer a los niños, realmente vamos a jugar con la velocidad de obturación, y/o con el disparo en ráfaga de la cámara.
El ejercicio consiste en tratar de capturar al compañero paralizado en el aire, y una forma graciosa de hacerlo es saltando desde alto e intentando colocar una postura de meditación, con los pies cruzados como si estuvieses sentado en el suelo, las manos sobre las rodillas con el gesto de meditación, y los ojos cerrados. No es fácil, pero posible.
Si se logra capturar a la persona, sin que salga movida la imagen, da la sensación de que realmente se ha elevado mediante meditación.
Otras posibilidades es simular el vuelo en escoba voladora, con una escoba e, igualmente, mediante el salto, y coordinándonos muy bien con el fotógrafo.

Dibujando con luz: En este caso seguimos jugando con el obturador, y necesitaremos una cámara réflex (los móviles pueden hacer baja obturación, pero no todos logran una buena definición), una linterna y una habitación que pueda estar a oscuras.
Con el obturador en uno o dos segundos, o lo que fuera necesario, podemos hacer una foto en la que, durante todo ese tiempo, vamos a estar captando luz. Puesto que la habitación es oscura, en principio saldrá todo oscuro. Pero con la linterna podemos, frente a la cámara, escribir o dibujar algo, por lo que en la foto aparecerá después el trazo que hayamos realizado con la luz.

Destacando con tensión: Tal y como explicamos al inicio del taller de fotografía, la vista tenderá a irse a un punto dentro de la imagen, y seguir un movimiento natural que, si rompemos, crearemos tensión. Vamos a jugar pues con el movimiento de los ojos y con la tensión o equilibrio de la imagen, a partir de los elementos que provocan peso visual, tales como líneas, los ojos, puntos de fuga, colores,….
Por ejemplo, podemos poner en línea varias personas y una de estas estará de espaldas, o con gafas de sol. Vemos así la importancia de los ojos en cuanto a peso visual se refiere. O también podemos hacer fotos de un grupo de personas de blanco corriendo (para jugar con tres planos) persiguiendo a uno vestido de rojo, o viceversa, o situar al de rojo en un extremo y luego en otro, y analizar después qué sucede con cada una de estas imágenes.

El efecto hobbit: Famosas son las películas de El señor de los anillos, y famosos sus efectos especiales. Lo que no conoce mucha gente es que hay un efecto que es bastante asequible, y que podemos realizar con imagen fija.
Hablamos del juego de los tres planos, situando un elemento en tercer plano y otro en primer plano pero que, haciendo coincidir ambos, parezcan que están en el mismo plano, de tal manera que el que realmente está en el tercero parezca más chico de lo que es, o que el más cercano parezca más grande de lo que es.
En concreto en esta semana jugamos con unos neumáticos, dando la sensación de que eran casi rosquillas, o neumáticos de juguetes, al situarlos más lejos de lo que aparentan en la imagen, al hacer coincidir la mano de la persona en primer plano, con el neumático que está al fondo.
O también podemos coger a alguien con la palma de la mano, con los dedos, u otros efectos muy divertidos, tal y como hacen con la Torre de Pisa, pero siendo más originales.

Jugando con los espejos: Los espejos dan muchísimo juego. Por ejemplo, podemos buscar crear el infinito con dos espejos, o podemos reflejar un móvil que está haciendo una foto a un espejo, en un espejo.
También podemos sujetar, en un espacio simétrico como pueda ser un pasillo, o en un espacio más o menos uniforme de naturaleza, un espejo con nuestras manos, de tal forma que parezca que lo que el espejo refleja es en realidad la parte de atrás de la persona y, por lo tanto, de la sensación de que porta un objeto que le convierte en invisible.
O también podemos ponernos el espejo en la cara haciendo coincidir el mismo con la cara de otro compañero, buscando hacer una especie de cambio muy gracioso.

Photocall: No podía faltar esta palabra tan de moda, y podemos montar dos ideas, o un photocall propiamente dicho, es decir, un espacio con un fondo concreto, ambientado en algo o con algún texto, donde nos hagamos fotos frente al mismo, para que todas las imágenes salgan con el mismo fondo. También, como en los eventos y fiestas de hoy día, podemos tener disfraces junto al mismo.
O si contamos con algún programa que nos permita hacer un efecto de chroma key, podemos montar un espacio con tela verde u otra (vigilando sombras) en el cual hacernos fotografías que después editemos para cambiarles el fondo, y así poder visitar países extranjeros, otras épocas, conocer a famosos,….

Concurso de fotografía: Por último y, con todo lo visto, podemos proponer en un tiempo delimitado lograr la fotografía más bonita que logremos, con o sin temática. O en lugar de la más bonita, podemos buscar la más insólita, la más difícil de capturar (jugando con motivos en movimiento, o también sumando puntos si le haces una foto al otro equipo mientras concursa, sin que se den cuenta), o la más artística, o la que más tensión provoque,…. Cualquier posibilidad es buena. ¿Preparados para el desafío?

 

Cuatro actitudes incorrectas en un monitor de multiaventura

Abierto un debate extendido más allá del ámbito del tiempo libre a raíz de un vídeo que se ha hecho viral, repaso en esta entrada cuatro actitudes que no son correctas, desde mi punto de vista y experiencia, en un monitor de multiaventura, más de cara a la proyección, a la mejora, y a modo de consejos (derivados de los anti consejos), para todo al que pueda servirle.

1. Para empezar, un monitor de multiaventura se dedica a acercar actividades llamadas “de riesgo” o “extremas”, derivadas muchas de los deportes del mismo nombre, y uno de sus objetivos fundamentales es el acercamiento del riesgo subjetivo al riesgo real.

El participante debe ser consciente del riesgo objetivo que existe para aprender a manejarlo por sí mismo, y disfrutar de la actividad conociendo su grado real.

Ya no solo desde el Tiempo libre, sino también desde el área de la Prevención de riesgos, se habla siempre de la importancia de lo antes mencionado, y más con una actividad cuyo foco es precisamente la gestión del riesgo:

El foco no es averiguar si me están tomando el pelo o no, para eso ya tendré otras actividades en la vida, y otras formas de desarrollar esa habilidad social.

2. Para continuar, decir que todos los participantes son libres, sean adultos, jóvenes o niños.

No por ser un niño quiera decir que no tenga libertad, dignidad, pueda pensar o pueda expresar su opinión.

Esta regla básica que digo lleva a lo siguiente: si un participante expresa en cualquier momento que no quiere realizar una actividad de multiaventura, debe conocer y tener la tranquilidad de que no la va a realizar, de que en ningún momento lo va a hacer de manera obligada.

Precisamente una de las misiones del monitor de multiaventura es la de animar a que el participante realice la actividad, incluso cuando expresa que no quiere hacerla: se le tranquiliza explicándole que la decisión será suya únicamente, pero se le anima explicándole la actividad, facilitando la comprensión de su mecánica y del riesgo,….

Por supuesto que podemos hacerlo lo mejor posible y, aún así el participante no quiera hacer la actividad.

No pasa nada, es comprensible, y si no quiere, no quiere (siempre que sea más seguro dar marcha atrás, pues a veces no lo es y debe realizar la actividad sí o sí, en cuyo caso también se debe explicar con pedagogía, y nunca mentir, pues romperíamos la confianza y, al hacerlo, la posibilidad de interacción posterior).

3. Permítanme que me ponga serio con la tercera apreciación, ya que cometemos el fallo con demasiada asiduidad:

Tapar una praxis incorrecta con la premisa “es una broma” no es de una actitud reflexiva ni de mejora, sino de repetición y de normalización de algo que, al menos en mi opinión, no es correcto.

Y no lo es porque una broma debe ser comprensible por ambas partes, por el que la ejecuta y por el que la recibe, de tal forma que se establezca un juego que siempre ha de acabar en un de tú a tú, de igual a igual, y no lo contrario.

Es discutible el uso de bromas en tiempo libre, pero lo cierto es que se utilizan mucho, principalmente como recurso para romper el hielo y provocar un acercamiento útil para el desarrollo del resto de actividades.

En tal caso debemos elevar la broma al estatus de actividad y, por lo tanto, seguir reglas propias de las actividades, como por ejemplo lo mencionado en el párrafo anterior.

Pero además, si podemos admitir que una broma nos puede ayudar a romper el hielo y  lograr cierta conexión con el participante, este debe ser el objetivo, beneficioso para ambos.

Si la broma solo persigue la propia diversión de quien la realiza, ni es válida, ni es útil, ni es una broma.

4. Por último, y quizás lo más importante: las actividades que realiza un monitor están destinadas a los participantes, para cumplimentar los objetivos de una actividad, en este caso de multiaventura, que parten de las necesidades de estos, en este caso, de un niño de primaria.

Las actividades no se montan para satisfacer las necesidades del monitor.

Si la actividad de multiaventura es un mero recurso para que el monitor pueda divertirse viendo como los niños hacen pucheros, tal y como al final del mencionado vídeo se puede oír, entonces el que debería pagar por la actividad es el monitor, y no el niño….