Intimidad física e intelectual

Todo individuo tiene derecho a la propiedad e intimidad personal, y por supuesto también dentro de la micro sociedad que es el campamento tal y como explicaba en las anteriores entradas sobre campamentosactividades de tiempo libre. 

Para empezar es fundamental que los participantes tengan cierto tiempo en el cual puedan ser ellos mismos, y hacer lo que prefieran hacer. Es decir, tiempo libre, o tiempo de “ausencia de actividad”. Así como el monitor no debe estar las 24 h. del día dando respuestas y solventando quehaceres, el acampado no debe aplicar todo su esfuerzo psíquico en actividades mediadas por el equipo de monitores: necesitan descansar de las instrucciones de estos, presentes hasta en la actividad o dinámica más sencilla.

Por otro lado, los espacios físicos en este sentido también son importantes. El participante debe sentir como suyos su cuarto, su baño, incluso el campamento en conjunto: su hogar durante unos días. Y debe entender que mientras utilice las instalaciones correctamente, no se le molestará en estas. Con esto me refiero a que, si realmente siente que es su hogar, tarea que buscaremos, deberá cuidarlo, mientras que si no lo cuida, no puede ser su hogar. El uso correcto de las instalaciones permite la libertad de uso y, de esta forma, podrá sentir el acampado que, por ejemplo, su dormitorio, es suyo, y de sus compañeros, y mientras lo utilicen como ha de utilizarse un dormitorio, seguirá siendo suyo, como en su propia casa.

Hay que tener cuidado también con los objetos y materiales que los participantes traen de su casa: son de ellos, y no hay por qué utilizarlos sin su consentimiento, salvo que, por supuesto, su uso indebido conlleve una infracción. Esto que parece una obviedad por desgracia no es así en todos los ámbitos del tiempo libre puesto que, como comentaba en alguna otra entrada de pedagogía del tiempo libre, estamos ante una ciencia muy joven y con muy poca teoría. En más de una actividad he visto como los monitores veían normal (generalmente la idea viene de una costumbre pasada) coger sin consentimiento ropa de los acampados para disfrazarse de ellos. No solo me parece algo totalmente incorrecto sino que además, puede acarrear a la actividad o a esos monitores un problema bastante serio más adelante.

Y recuerda que no porque se lleve haciendo algo mucho tiempo, y no haya pasado nada, quiere decir que se esté haciendo ese algo de manera correcta y/o profesional.

Por otro lado, si un participante nos confía un objeto, o dinero, es importante apuntarlo en algún tipo de registro, de tal forma que si se extravía, sepamos exactamente qué nos dio, o si es el participante quien lo pierde tras devolverlo, que podamos constatar de alguna forma que ya se lo habíamos devuelto.

A nivel abstracto, también consideramos como propios aquellos pensamientos o información que el participante retiene y entrega a su parecer. Por ejemplo: un secreto que un participante comparta con otro. Tenemos que tener en cuenta dos cosas fundamentales: La primera es que en ningún caso debemos buscar que un participante nos haga sabedores de este, puesto que el secreto es suyo, y es él quien decide con quien compartirlo. Nosotros tenemos nuestros propios secretos que compartimos con nuestros amigos, pero hay que recordar también el otro punto y es que nosotros no somos amigos de los participantes, sino sus monitores, responsables o tutores. Si en cualquier caso nos lo comunicasen, es importante no difundirlo a nadie más si no es el deseo de este. En caso de que fuera un problema que requiera mediación, siempre es bueno que el coordinador de la actividad sea consciente de esto, o en su defecto al menos un monitor más, de tal forma que sean dos personas quienes puedan estar atentos a un problema.

Nuevamente aunque parezca obvio, es más que habitual en actividades de tiempo libre que algunos monitores novatos se entretengan sacando todos los cotilleos habidos y por haber al campamento entero, una práctica muy poco profesional que debemos cortar de la actividad.

En cuanto a la intimidad en la información, hay que recordar que los participantes menores de edad tienen el derecho a ser informados tutorizado por sus padres o tutores. Esto quiere decir que, atendiendo a la ley, todos tenemos derecho a ser informados, pero en el caso de los menores dicho derecho corresponde a sus padres o tutores legales. Por esta razón habrá información que no debamos compartir en una actividad de tiempo libre.

Por poner un ejemplo solo para que se entienda mejor: si tenemos un campamento sobre repostería, donde los acampados aprenden cada día conceptos de cocina y otros relacionados con esto, si queremos tener un día un taller de informática avanzada, los padres deben saberlo por si acaso tuviesen alguna objeción. No podríamos formar sobre informática en un campamento que no esté destinado a esto y sin previa comunicación pues, quizás, los padres no darían su consentimiento a dicha información.

Como decía, es tan solo un ejemplo para que se entienda, pero pueden darse casos similares en cualquier tipo de actividad de tiempo libre.

Un comentario en “Intimidad física e intelectual”

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