Taller de estrellas II

Triángulo de verano

Es conocido como triángulo de verano la combinación de tres de las estrellas más brillantes que se pueden ver durante las primeras horas de oscuridad justo en lo alto de nuestras cabezas durante la estación de verano.

Depende de la hora pero, lo más seguro es que la que veas justo en lo alto de tu cabeza, o ligeramente hacia el este o noreste, sea la estrella conocida como Vega, de la constelación de la Lira, que se encuentra a 25 años luz de distancia de la tierra. Esto quiere decir que la luz que vemos hoy salió de Vega hace 25 años. Esta constelación, justo al lado de su estrella brillante Vega, forma una especie de rombo junto con otras cuatro estrellas, mucho menos brillantes.

La siguiente estrella que encontrarás que sí es más brillante, en esa dirección hacia el este o noreste, es Deneb, de la constelación del Cisne o también llamada Cruz del norte, puesto que sus estrellas forman una cruz. Dicha cruz, mucho más grande que el rombo de Lira, es más o menos fácil de reconocer en el cielo estrellado, y además se encuentra dentro de la Vía láctea. La estrella Deneb se encuentra a 2.600 años luz. Ahí al lado.

Cerraríamos el triángulo de verano con una estrella que se encuentra más cercana al horizonte que Vega, cayendo hacia el este o sureste, y que se trata de Altair, estrella a 17 años luz. Forma parte de la constelación del Águila. Junto a Altair puede verse otra estrella más o menos brillante, por lo que ayuda a distinguirla de Vega y Deneb. Esta constelación forma también una especie de cruz, pero quebrada, o como si se curvase.

No obstante no serían estas tres las estrellas de mayor brillo del cielo de verano (descontando a los planetas), sino que nos estamos dejando atrás a Arturo, que estaría por delante de Vega en cuanto a intensidad percibida. Y la podemos ver también en esta estación.

¿Queréis verla? Nada más fácil si encontráis la constelación de la osa mayor o el carro, o el cazo, que podéis ver al norte. Esta constelación está formada por un rectángulo del cual parte “una cola” formada por estrellas, una línea que se curva y que parece ser la cola de esta gran osa. Pues bien, si continuas por el cielo el dibujo que realiza la cola, visualizando imaginariamente la proyección de esta, manteniendo la curvatura y la caída hacia el horizonte, llegarás hasta una estrella muy brillante, es decir, hasta Arturo.

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