Feuerstein, Prieto y P. E. I.

Déjame pensar.

Y que aporta muchas ideas. Por todas estas razones, me parece muy interesante lo propuesto por este autor. Además es algo que todos los docentes deberían conocer. Primeramente, el libro es una guía muy completa de Feuerstein y su programa. En concreto en ciertos ámbitos de trabajo.

¡Deténgase lector! ¿Qué ha pasado en el anterior párrafo? De repente, rompemos los esquemas de una lectura normal y, aunque uno no quiera, nuestro piloto automático desconecta: esto no lo entiendo, por aquí no sigo yo, toma tú el control. Ese “tú” es nuestro yo más cognitivo, el cual tiene un potencial que va más allá de lo que creemos. Y se ha producido con una simple ruptura del orden lógico, o cronológico, o sintáctico: ¿cómo se ordenarían realmente esas frases?

Déjame pensar.

MODIFICABILIDAD COGNITIVA Y P. E. I.
Impresiones sobre el libro y sobre el programa de Reuven Feuerstein

Traslado a este blog de educación la reseña personal del libro Modificabilidad cognitiva y P. E. I. (1989), que constituye una guía muy completa del trabajo que realizase el psicólogo Reuven Feuerstein (1921 – 2014), escrito por la Doctora María Dolores Prieto Sánchez, Catedrática en Psicología de la Educación de la Universidad de Murcia.

El libro nos desvela con detalle el concepto de Modificabilidad cognitiva y toda la pedagogía que trabaja Feuerstein, con todas sus referencias, para terminar repasando punto a punto las actividades del Programa de Enriquecimiento Instrumental, que están destinadas al desarrollo cognitivo en exclusiva: “El programa no tiene como objetivo enseñar unos contenidos específicos, sino enseñar todo un sistema de operaciones, instrumentos y técnicas orientadas a hacer que el sujeto utilice mejor y de forma más eficaz toda la experiencia que le rodea”. Prieto, 1989, p. 86.

Cuando conocía este programa me llamó especialmente la atención porque creo sin dudas que es una auténtica “bomba” para el cerebro, como un reloj despertador de todo el potencial que tenemos dentro y que no siempre utilizamos.

Tenemos la capacidad para responder a tantos estímulos como nos acostumbremos, pero generalmente nos acomodamos a responder de manera mecánica, a dar respuestas vagas, atajos que no expanden nuestro potencial cognitivo.

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Ser comprendidos

Si tuviera que resumir a día de hoy cuál es la esencia de la educación, qué es lo imprescindible para que se produzca el llamado proceso educativo mencionado en anteriores entradas en este blog de educación, sin duda apostaría por dos palabras de una profundidad infinita: ser comprendidos.

Puesto que no hay educación sin cercanía, como no hay calor lejos del fuego, crear lazos o tejido emocional es fundamental para este proceso.

Como muchos docentes saben:

Ya puedes ser la persona más sabia del mundo que, si no logras conectar con los alumnos, estos no aprenderán absolutamente nada. Como mucho, lo memorizarán.

Pero no solo en un aspecto académico sino en cualquier otro de educación no formal o en el ámbito familiar:

Lo que necesita un niño, que realmente es lo que necesitamos todos, es ser comprendido.

Cuando comprendemos a la otra persona (pero de verdad, y no a medias, o con interferencias de mi propio ser o pensar), captamos y certificamos qué necesita la otra persona, y es entonces cuando podemos plantear la solución a la necesidad, y desde el punto de vista del que tiene dicha necesidad: tú qué necesitas, cómo podemos alcanzarlo.

El problema reside en que comprender a los demás no es tarea fácil, pero no solo porque leer a los demás nos cueste, y porque no nos preocupamos en alimentar nuestra inteligencia interpersonal y, por lo tanto, andamos haciendo el mamut los unos con los otros. Sino porque además, muchas veces, proyectamos en los demás nuestras ideas como algo habitual, ya sea para bien o para mal.

Cuántas veces, frente a lo que vemos que está haciendo, hemos interpretado en un compañero, o en un alumno, o en un niño, que tiene una intención concreta, y nos convencemos de que es esa su intención cuando no le hemos preguntado, ni lo vamos a hacer. Y aún así muchas veces creemos estar al 100% seguros de que su intención es la que nosotros nos figuramos.

Pero si a veces no nos entendemos ni a nosotros mismos, ¿cómo podemos atribuir intenciones a los demás a diestro y siniestro? ¿Por qué rechazamos la escucha y el acercamiento, y nos conformamos con nuestra propia interpretación? ¿Por qué esa necesidad de ruptura, cuando el tejido que antes mencionaba se da únicamente con el acercamiento?

Por eso resulta tan necesaria la empatía, que no significa estar de acuerdo con la otra persona, sino comprenderla hasta lo más profundo, aunque discrepes y después puedas dar tu opinión. Pero habiéndola comprendido primero (y sintiendo la otra persona que, efectivamente, lo has hecho).

Por ello solo cuando comprendemos a alguien de verdad, logramos crear el verdadero lazo que nos permitirá ser un guía para esta persona, es decir, ser luz en el proceso educativo.

Escucha e inteligencia interpersonal

Desde una relativa actualidad discográfica hoy os comparto una canción muy recomendable de analizar, por lo que puede servir como recurso para una actividad dinámica de grupo de audioforum, en las cuales tras escuchar una canción podemos hablar en grupo destacando lo que nos ha sugerido o cómo aplicar su mensaje a nuestro día a día.

Pero inicialmente no la localicé para esta función, sino para una formación impartida en la cual buscaba ilustrar la importancia de que cada uno de nosotros somos un universo, que no debemos ser “bastos” en nuestra relación interpersonal, porque básicamente no lleva a nada, sino que debemos buscar un acercamiento con comprensión, escucha y a un ritmo sano para ambas personas.

La canción en concreto se llama Pausa, presente en el disco Autoterapia (qué oportuno) del 9 de marzo de 2018, y es del grupo madrileño Izal.

Deleitados con el vídeo, la magnífica puesta en escena de la patinadora y la canción, podemos pasar a analizar el mensaje de la canción. Y aunque seguramente engloba múltiples interpretaciones, personalmente me quiero centrar en las más interesantes para el título de esta entrada.

La canción es una llamada a la escucha de las personas: si cuando yo te hablo, tú me respondes con lo tuyo, interfiriendo con tus problemas, o intentando dar tus soluciones, o buscando desacreditarme, o esperando de mi un ritmo distinto al tuyo, o…. entonces no me estás escuchando.

Cuando ayudamos a alguien en algún problema solemos cometer errores como el intentar dar una solución rápida, contar nuestros propios problemas (estancando la escucha que hacíamos a la otra persona), o quitándole importancia al problema del otro, esperando que funcione a una velocidad mayor, exigiendo del otro una respuesta, cuando ni siquiera hemos comprendido (por falta de una escucha activa real) la pregunta.

Sin embargo cuando escuchamos a alguien debemos, precisamente, escucharle, a su tiempo, y desde una comprensión tal que, aunque no compartamos lo que nos diga, debemos entenderle, con empatía, porque nosotros no vivimos ahí dentro de la otra persona.

Cuando miramos a alguien a los ojos debemos tener muy claro que, desde esos ojos para adentro, hay todo un universo que desconocemos.

Si nosotros mismos nos sorprendemos de cosas que no entendemos de nosotros mismos, cuánto más desconoceremos del universo que son los demás. Por ello otra cosa a tener muy en cuenta es el gran cuidado que hay que tener con los juicios de valor, con las malas etiquetas, con los consejos desacertados o no aceptando lo que los demás nos dice que sienten. “¿Tú qué sabrás? Si nunca nadaste en mis entrañas”.

Algunas de las cosas antes comentadas tocan mucho el terreno de la inteligencia emocional y de la construcción de tejido emocional, conceptos desarrollados brevemente en las entradas sobre la comunicación y la creación de grupo o comunidad, aquí enlazadas.

Línea de campamento

Cerrando con el grupo de entradas sobre la Actividad de Tiempo libre: el Campamento, explico en este post cuestiones a tener en cuenta en el diseño, generalmente durante la pre-actividad (y revisión durante la actividad), de un guión de campamento o línea ascendente.

El coordinador no solo estructura una Actividad de Tiempo libre atendiendo a las necesidades, a la logística, a la temática y ambientación,…. Sino que además busca darle a todo esto una unidad y una sinergia, en aumento, de tal forma que la superación en expectativas de un día con respecto al anterior te lleve a desear llegar al día siguiente.

Un campamento se programa en ascenso, elaborando una curva ascendente. Debería comenzar con actividades más sencillas, puesto que en los primeros días es necesario conocerse, conocer el sitio, la temática, la ambientación,…. y adaptarse a la rutina del campamento. Por esta razón no pueden ser actividades muy complejas, que requieran  mucha atención o comprensión y, a partir de aquí, vamos ascendiendo en la curva, como en un espectáculo, llamando la atención de los participantes poco a poco hacia el climax de la actividad, situado en su final.

Cuando tenemos la atención, es el turno de colocar actividades más intensas, divertidas o profundas. Hacia el final, en los últimos días, recapitularemos todo lo aprendido, puesto que ya contamos con una atención e interés plenos, y unificaremos todas las ambientaciones, situando por último las mejores actividades del campamento, que cierren esa curva ascendente y constituyan un climax.

Si la curva la hemos hecho bien, un campamento podría terminar con una gran actividad, una actividad de evaluación y despedida y una velada, tres cosas que en definitiva resumen todo lo vivido, experimentado y disfrutado durante los días anteriores.

El climax es la clave, puesto que es lo que con mayor intensidad se vive, y lo que más se recuerda con el paso del tiempo. Un gran climax puede convertir en bueno un campamento que estaba siendo regular, o en perfecto un buen campamento.

Y al igual que esa parte final del campamento es importante, la última actividad de cada día de campamento es el climax de dicho día. Por eso a la hora de estructurar la línea de la Actividad es fundamental controlar las actividades que se colocan en la noche. Una planificación buena es aquella cuyas actividades de la noche están bien cuidadas y planteadas, en ascenso dentro de la citada línea de campamento.

Ciertamente pasa lo mismo con cada actividad, así como con una velada o cualquier otro tipo de composición del estilo: debemos colocar los elementos en ascenso para ir entrando en el conjunto poco a poco, haciendo crecer la expectativa (no podemos colocar todo lo bueno al inicio o rompemos la misma), y terminando con un gran final que resumirá todo lo anterior, y marcará lo que ha sido, lo que hemos vivido y disfrutado.