Retos para la Educación física

Muy injustamente, podríamos dividir el mundo entre las personas a las que les gusta el deporte y a las que no. Ya hemos perdido la costumbre de tiempo atrás donde triunfaba el mens sana in corpore sano, y la práctica deportiva era una de las fundamentales para aquellas personas que quisieran ser completas: un correcto crecimiento es aquel que alimenta al cuerpo, a la mente y al alma….

Y no solo es importante atender al cuerpo durante todo nuestro crecimiento por lo que nos han venido diciendo para convencernos de ello, en cuanto a que nos alarga la vida o que evita enfermedades, o para eludir la obesidad. El crecimiento a nivel corporal nos forma como personas, siendo cada parte de nosotros (cuerpo, mente, emociones) un todo interconectado que necesita evolucionar, o se estanca.

No desarrollar nuestro ámbito corporal, motor o psicomotor es no desarrollarnos como personas. Y yendo aún más lejos: solo explorando todas nuestras dimensiones, poniéndolas a prueba, llevándolas a nuestro extremo personalísimo de mejora, es cuando nos conocemos en profundidad, cuando llegamos a la comprensión de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser y, es en ese momento, cuando llegamos a entender mejor nuestro entorno, ya que “la realidad plena es la autoposesión del ser” Hegel, 1837, p. 118.

Siguiendo el artículo de López, Pérez, Manrique y Monjas (2016), es posible que esta importancia a la actividad física se conocía y se haya venido dando tiempo atrás, ligada principalmente con el concepto de deporte. Pero la Educación Física, y su importancia antes descrita no es hacer deporte, ni esta asignatura puede “tener como principal finalidad el mero entrenamiento de los cuerpos o la detección, selección y entrenamiento de posibles talentos deportivos”. P. 182.

Y he aquí la problemática que plantea el artículo mencionado: ¿cómo abordar la educación física hoy día? ¿A qué debe estar llamada esta asignatura?

(Reflexión en torno al artículo de López, Pérez, Manrique y Monjas (2016): Los retos de la Educación Física en el siglo XXI).

Cierto es, por un lado, que ante las nuevas ideas, innovación tras innovación, en medio de un mar que es la inestabilidad en cuanto a política educativa se refiere, parece que esta asignatura da bandazos mientras le afecta una profunda crisis de identidad, ya que la base de la que había nacido, aquellas clases de gimnasia pura y dura, es ahora rechazada (cuando en realidad lo que queremos es mantener la esencia, pero no la metodología).

Y por otro lado y encadenado a lo anterior, hoy día la Educación física depende en gran medida de las ideas y personalidad del docente: cada colegio es una realidad bien distinta de cómo abordar esta asignatura.

Pero pese a estas dos cosas comentadas y pese a que, efectivamente, la materia parece no tener el rumbo tan bien definido como lo puedan tener otras, también es cierto que existe un camino recorrido bastante grande, que ha abierto otras posibilidades, otra visión y otras herramientas a esta asignatura, encaminadas a conseguir no ya los objetivos anteriores, sino también los nuevos que se van marcando.

A mi personalmente me llama mucho la atención como, abandonando la pura práctica deportiva, la asignatura de Educación física se alimenta en gran medida de contenidos procedentes de la educación no formal, recogiéndose en el Currículum de primaria actividades como los juegos o las dinámicas de grupo. O cómo se añaden contenidos muy bien relacionadas con la actividad física como son los procedentes del área de las ciencias de la salud, tanto la biológica como la social y psicológica. López, Pérez, Manrique y Monjas (2016), p. 183.

Son muchos los pasos dados, y creo que hay que ser positivos en cuanto al futuro de esta asignatura, y aprender de todas las experiencias que van surgiendo para mejorar: propuestas como el DAM o Dominios de la Acción Motriz, o la búsqueda de la aplicabilidad a situaciones reales mediante una evaluación en base a competencias. Y en esto último, la Educación física tiene mucho que decir, pues es puramente práctica, y tal y como conocemos por las nuevas tendencias educativas, no solo hemos de transmitir contenidos conceptuales sino también procedimentales y actitudinales (que introdujese la anterior ley), porque ser competentes mañana no es memorizar mucho hoy, es más, “la competencia significa saber utilizar en el lugar y momento adecuado el saber, el saber hacer, el saber ser y el saber estar” (Cañas, Martín-Díaz y Nieda, 2007), y en todo esto, dentro de la asignatura de Educación física, hay mucho que aprender:

Sobre conceptos físicos que nos afectan como seres vivos, sobre salud, sobre deportes y otras actividades.
Desarrollo de habilidades psicomotrices, finas y gruesas, habilidades deportivas y otras, básicas y complejas.
Actitudes de respeto, sociales, cooperativas,….
Y solo estas tres líneas como ejemplo, pero podríamos desarrollar muchas más ideas.

No obstante y, de cara a seguir mejorando e innovando, hay dos aspectos fundamentales que se mencionan en el artículo (López, Pérez, Manrique y Monjas, 2016). El primero, la vital importancia del ámbito universitario como inicio de un cambio, el que queremos, coordinado y con los objetivos claros. Y esto no es nada fácil debido a la realidad educativa en la que estamos inmersos:

Cuesta cambiar la educación porque cuesta cambiar la formación hacia los formadores a los que les costará cambiar la educación…. Y así, sucesivamente.

Y lo segundo, precisamente eso: tener los objetivos visualizados. Porque “sólo cuando tengamos claros cuáles son los fines de la Educación física podremos comenzar a establecer con claridad y prioridad cuáles son los retos actuales de la Educación físicaLópez, Pérez, Manrique y Monjas (2016), p. 186. Y ahí nos puede tocar como docentes pero solo a nivel de clase o de centro, pero siempre dentro de lo interpretable que pueda ser la ley.

En cuanto a propuestas innovadoras, ciertamente son complejas de proponer desconociendo el “¿qué pasará?”. Y lo digo porque, por ejemplo: si se impusiese la interdisciplinariedad curricular, personalmente tengo clarísimo que sería el área de Educación física la encargada de coordinar todas las posibles actividades a realizar para el aprendizaje de conceptos, puesto que podríamos realizar juegos, dinámicasactividades motoras varias para dar la gran mayoría de contenidos de matemáticas, lengua, inglés,…. Convirtiéndose la actividad física en algo inherente al resto de aprendizajes.

Puede ser también que la Educación física coja más contenidos del área de salud, comiendo terreno a la asignatura de ciencias. Creo personalmente que esta podría ser una idea bastante acertada, siempre y cuando el resto de materias le coman terreno a la Educación física: ¿por qué no hacer clases más movidas en el resto de asignaturas? ¿Por qué no hacer obligatorio una vez en semana una clase con juegos motores en matemáticas, lengua, inglés,….? ¿Por qué dejar la expresión corporal solo para la Educación física, pudiendo darse en Artes plásticas (artes, en general). ¿Por qué no, en Sociales o Educación para la ciudadanía, hacer una marcha para explorar un pueblo o una ciudad? Y lo que me parece más grave aún: ¿por qué todavía a estas alturas solo se concibe una clase de ciencias naturales en el interior de un aula?

Por último, también visualizo como propuesta la posibilidad de que la asignatura de Educación física siga alimentándose de contenidos procedentes de la educación no formal y, por lo tanto, viésemos ampliado su currículo con conceptos, por poner ejemplos, de orientación (brújulas, mapas, estrellas, medio natural y ciudad, juegos de orientación,….), actividades al aire libre (dentro de la definición comprendida en la educación no formal, tiempo libre y animación sociocultural, es decir: aquellas en las que te vales en exclusividad del medio natural), construcciones al aire libre para estas mismas, cabuyería, contacto con la naturaleza, primeros auxilios, dinámicas sociales y de integración, intervenciones socio comunitarias, prevención de riesgos (este último concepto es uno de los que parece ser que entrarán en próximas reformas en los currículos de Primaria, siendo esto una información no contrastada), natación y salvamento, dramatización y otras habilidades circenses, y por supuesto juegos y todo tipo de deportes: reglados, alternativos, extremos o adaptación de extremos (multiaventuras) y de contacto directo con la naturaleza (orientación deportiva, senderismo y otros).

Muy injustamente podríamos dividir el mundo entre las personas a las que les gusta la asignatura de Educación física y a las que no, y esto se da a veces por algunos de los aspectos citados más arriba en este comentario al artículo. ¿Un auténtico reto?: Acabar con los mitos y las etiquetas a veces puesta a esta materia, y convertirla en la primera a la que a todo el mundo le encante, venga del colegio que venga, sea quien sea su docente.

 

BIBLIOGRAFÍA

Cañas, A. Martín-Díaz, M. J. y Nieda, J. (2007). Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico: la competencia científica. Madrid: Alianza.

Hegel, G. W. F. (1837). Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte, en: Werke Frankfut am Main, Suhrkamp. Edición española, Tomo I, p. 118.

López, V., Pérez, D., Manrique, J. y Monjas, R. (2016). Los retos de la Educación Física en el siglo XXI. RETOS. Nuevas Tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación, (29), pp. 182 – 187.

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