Demasiada instrumentalidad

– ¿Cómo estás?
– Bien, ¿y tú?
– Bien, gracias.

No, no es un error. El diálogo que acaban de leer es muy bien conocido. Se trata de una pregunta, aparentemente social, seguida de una respuesta social. ¿Cómo estás? Bien.

Pero, ¿y si te pregunto cómo estás de verdad, un poco más hacia el interior, por debajo de toda nuestra superficialidad y de las respuestas instrumentales y sociales?

¿Realmente estás bien? ¿Es un bien de felicidad, euforia, plenitud, alegría, asombro?

O por el contrario estás bien, es decir: tirando. Y en realidad te sientes triste, angustiado, desolado, con miedo, incertidumbre, rencor, desidia, mosqueo….

– ¿Cuántas te han quedado?
– Siete.
– Vaya. Pues ya sabes: a estudiar más.
– Sí, lo sé. Si ya me han quitado el móvil y todo.
– Eso está muy bien.

¿Les suena esta otra? El punto en común entre ambas es que son conversaciones de construcción social, es decir: nos acostumbramos a ejecutarlas, pero no siempre las pensamos, o las sentimos.

En el caso de la segunda, además, incluye una respuesta instrumental por parte del estudiante que la ejecuta: digo esto, que es lo que les gusta a los adultos oír.

Dicha no porque el alumno sea consciente de que tenga que decirlo: responde de manera social, sin pensar ni sentir, porque es lo que está acostumbrado a hacer.

Y por otro lado, en el segundo diálogo se añade una cuantificación y una comunicación racional, por encima de lo cualitativo, o de la comunicación afectiva.

Antes de las vacaciones de estas últimas navidades, oí muchas veces este tipo de conversaciones y, precisamente en uno de los casos, tuve la oportunidad de saltarme la comunicación social antes expuesta, para pasar a una comunicación real, sentida y con sustancia.

– Me han quedado siete. Pero vaya, que ya me han quitado el móvil y todo.
– ¿Y de esa forma, crees que te irá mejor en el segundo trimestre?
– Ah, pues, yo qué sé.
– ¿Por qué crees que has suspendido siete? (No importan los cuántos, sino los porqué).
– Pues porque me distraigo mucho. En mi casa no puedo estudiar.
– ¿No puedes estudiar en tu casa? ¿Y eso?
– Pues porque hay mucho ruido, y me distraigo con facilidad….

Es ahora cuando hemos entrado en una comunicación útil en la cual, podremos analizar, o aconsejar que analice los porqué de la situación, y no tan solo un número, o una consecuencia a algo que ha sucedido.

No digo que no deba existir la comunicación social, la superficialidad o lo instrumental, cada cosa tendrá su utilidad, en su momento justo.

Lo que sí estoy reivindicando con esta entrada es que sepamos distinguir una cosa de otra, y que si realmente nos importa, siguiendo el presente caso, la situación de un alumno que suspende, debemos conectar mediante una comunicación emocional, y no racional, profunda y de calidad, y no tan solo superficial y cuantitativa.

2 comentarios en “Demasiada instrumentalidad”

  1. Muy buena reflexión, necesitamos más comunicación emocional, real, y también comunicación consciente. No sabemos comunicarnos correctamente, lo cual es preocupante porque la comunicación es básica para establecer cualquier relación, solucionar conflictos, etc.

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