Teoría de juegos y concepto mini pruebas

HACER PRESA EN UN JUEGO

Dentro del ámbito de la Pedagogía del Tiempo Libre, defino “presa” al modo en que un jugador cambia su rol durante la actividad. De esta forma, podemos decir que en el juego del Pilla-pilla, la presa es tocando.

Conocer este concepto con claridad, y saber aislarlo, nos permite desgranar los elementos de un juego, de tal forma que podamos presentarlos por separado, o podamos combinarlos al gusto.

Este concepto lo he presentado en la entrada sobre Teoría de Juegos, y sobre presas, donde explicaba entre otras la presa mediante cola de zorro. Esta es una presa que puede ser utilizada tanto en juegos complejos, como de manera aislada, jugando tan solo a hacer presa a los demás.

Conocer distintas formas de hacer presa nos lleva incluso a crear e inventar juegos y grandes juegos, como pasa en el caso del juego Héroes a las mazmorras (que combina también mini pruebas). Pero también se pueden recopilar en un sin fin de gymkhanas, rotativas, estrelladas, laberínticas o de recorrido, o en una feria de juegos.

MINI PRUEBAS EN LOS JUEGOS

Y lo mismo sucede con las llamadas mini pruebas, mini juegos o mini retos, que se podrían definir como juegos cortos o habilidades deportivas aisladas, o pequeños retos, de uno o poco estímulos, y que abordan alguna destreza y habilidad de manera reducida. Describo algunos ejemplos que he podido ir conociendo en diversas actividades de Tiempo Libre pasadas:

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¿Cómo conseguir que una clase se calle?

Si has llegado hasta esta entrada en este blog de educación y tiempo libre, y has leído su título, puede ser que pasen dos cosas: o que sigas leyendo con interés para ver si aquí hay alguna receta mágica que realmente logre lo que el título de la entrada dice, o que rechaces su lectura molesto por un título que pueda parecer procedente de la educación tradicional, a la cual te opones férreamente.

O quizás no pase ninguna de las dos anteriores y, entonces, vayamos bien encaminados: porque ni existen recetas mágicas que de inmediato haga que un grupo de personas cree un ambiente de silencio y atención (aunque algunas estén más cercanas, como vamos a leer a continuación); Ni es cierto que esta necesidad no exista durante el proceso educativo, algo que algunas corrientes tratan de explicar desde el punto de partida de que el discente ha de ser libre para hablar si quiere hablar. Ojo, que libre sí, pero también respetuoso, pues trabajar la escucha es también algo vital en educación.

En cualquier caso y, para resolver el título, esta es una entrada que continúa presentando las ideas claves que desarrollé durante un taller de formación sobre gestión grupal. De hecho, en el anterior post veíamos como no se trata de generar silencio porque yo quiera que los demás se callen, sino como respuesta a dos necesidades (la tuya y la mía), y como objetivo principal de respeto y construcción de grupo.

Una vez tenemos esto claro en la cabeza, la cosa cambia bastante. Porque las personas nos leemos entre nosotros mismos, más allá de lo que decimos. Y no es lo mismo que yo te lea a ti “que tú quieres que me calle para que tú me puedas contar lo que tú me quieras contar”, que yo te lea “que tú quieres que nos respetemos”. Esto segundo sí me interesa más, porque el mismo respeto que tú me demuestres, será el que yo te muestre a posteriori, y viceversa.

Pues bien, siguiendo con un segundo paso para la gestión grupal, hay otro elemento importantísimo para garantizar dicho clima de silencio y atención: la actitud.

Si estamos hablando de que nos leemos entre nosotros mismos, de que las personas somos espejos que reflejamos lo que el otro nos da, y más los niños y niñas, que son como esponjas, será por lo tanto importantísimo que, frente a la petición de una actitud de escucha, esté también una actitud de escucha, y de comunicación.

Si quieres que te oigan, adopta actitud de habla. Y si quieres que se establezca una comunicación real, pon todo tu ser, todas tus herramientas, al servicio del proceso comunicativo, el cual no solo entraña el aspecto verbal.

Cuando digo todos los elementos, me refiero a la postura, a la comunicación no verbal, y también a la verbal en cuanto a tono, timbre, volumen, modulación,…. aspectos a revisar y mejorar, buscando la mejor opción para comunicar, y para transmitir ese deseo de comunicación.

Y cuando ponemos todo nuestro ser en el proceso comunicativo, proyectamos realmente la esencia de dicho proceso, y contagiamos su necesidad.

Es en esa proyección donde se produce un cambio muy sustancial. Si estás encorvado, si te mueves en exceso. Si estás en una esquina al fondo. Si no das la sensación de que lo que estás diciendo, sea realmente importante. ¿Cómo esperas que alguien te escuche? Y también: si no prestas atención a los demás cuando te hablan o no tienes actitud de escucha, por ejemplo durante alguna pregunta, o si no das la sensación de que realmente te esté llegando, o parece que no te estás enterando de lo que otra persona en el grupo te está comunicando, ¿cómo pretendes que después, te atiendan a ti?

Actitud y proyección dentro del grupo de lo que quieres lograr con este, es fundamental para llegar al objetivo deseado.

Nuevamente, repito, como en la entrada anterior de gestión grupal: esto no es magia. Pero os aseguro que una correcta actitud comunicativa, y proyección de las necesidades comunicativas, logran el resultado buscado: conseguir construir un ambiente de silencio y atención, y una buena gestión grupal, sin necesidad de gritos, ni frustraciones, ni enfados que no llevan a nada.

Burradas veraniegas

En plena temporada alta del Tiempo Libre, y a las puertas de los campamentos, os traigo algunas Burradas Veraniegas, es decir: cosas que no se deben hacer bajo ningún concepto.

Todas estas están basadas en hechos reales, es decir: anécdotas que he visto, o que han llegado a mis oídos, de monitores haciendo esto o aquello, con muy mala praxis. Por supuesto, no dentro de mi equipo de monitores, o hubiera intervenido ipso facto. Estoy hablando de auténticas burradas cometidas por una falta grave de profesión, lo cual se da más a menudo de lo que debería ser.

Y es que, como ya he explicado en otras ocasiones, el Tiempo Libre está muy falto de profesionalidad, y de asentar unas bases científicas y un trabajo a partir de la pedagogía de la educación no formal. Y aunque llevo muchas entradas intentando explicar algunos conceptos, teorías, metodologías, o comentando algunas conductas o actitudes, ahora voy a ser mucho más claro reflejando aquí estas burradas:

¿Qué no hay que hacer en Tiempo libre? ¿Cómo no debe actuar un monitor de campamento?

  • No se le pega en la barriga a un niño que te comenta que le duele la barriga, expresando la frase “¡qué te va a doler la barriga!” Perdón, esta primera está aquí mal situada, ya que no la formuló un monitor de Tiempo Libre, sino un docente de Educación Primaria. Pero esto NO se hace.
  • No tiene sentido que el equipo de monitores gaste tiempo y esfuerzo en dormir a un grupo de participantes y, a las tantas de la noche, cuando por fin están dormidos, se disfracen y vayan a una habitación a darles sustos, y después de lograr que se duerman otra vez, volver a disfrazarse para ir a la siguiente habitación, a darles sustos a los otros. Esto NO se hace.
  • No se le hacen fotos a los niños mientras duermen, para poner después en un vídeo de “mejores momentos del campamento“. ¡Parece de broma, si es que es hasta denunciable! Esto me lo comentaban unos participantes, de cara a un campamento anterior. Quizás no sea verdad. Pero en cualquier caso, esto NO se hace.
  • No se impone un castigo físico, que no resuelve la infracción cometida, frente a cualquier falta. No se saca a un niño de una habitación hasta el infinito, de pie, descalzo, porque no se duerme, ni se saca a un grupo a correr, hacer flexiones y otras actividades físicas, porque no están en silencio a la hora de dormir. Existen otros recursos, pedagógicos y efectivos, frente a estos castigos físicos que ni son pedagógicos, ni efectivos. Por eso, esto, NO se hace.
  • El monitor, cuando trabaja de monitor, de campamento, lo hace las 24 horas del día, en una especie de guardia continua. Aunque existan turnos, los cuales pueden facilitar la labor, y conociendo al grupo sepas cómo se va a desenvolver la Actividad, en cualquier momento puede haber una incidencia, y tengas que resolver algún problema, o salir corriendo a por el coche, o lo que sea. Por ello, el monitor de Tiempo Libre, no debe ingerir alcohol durante su desempeño profesional. Pues si hacer esto está mal, más delito tiene que todavía haya equipos de trabajo que no acepten esta indicación, y que haya que explicarles el por qué de esta medida. Pero es que esto, esto NO se hace.
  • No se lleva a los participantes a un cobertizo a jugar a beso, verdad o atrevimiento. Monitores, por favor: Esto NO se hace.
  • Regañar a un participante no es decirle “voy a rajarte el cuello”, da igual si tú crees “que es una broma”, porque más importante es lo que a la otra persona le llega. Aún así y, en cualquier caso, esto NO se hace.
  • No se registra sin motivo ni comunicación las pertenencias de un participante, tenga la edad que tenga. Menos aún, no se le sustraen cosas sin permiso, ni siquiera para “disfrazarse” de él o ella. Peor aún: no le cojo un juguete a un niño para ponérmelo en los genitales, y bailar. Esto lo he visto en un vídeo, como en el caso del monitor de multiaventura que se hizo viral. Soy consciente de que tener que explicar esto, deja al Tiempo Libre por los suelos. Pero es que más claro no se puede decir, para ver si le sirve a alguien, y aprendemos algo: ESTO NO SE HACE.

Primer nivel de comprensión

– Yo te lo explico, y tú no lo haces, o no lo entiendes, o lo haces mal, o haces algo distinto a lo que habíamos quedado…. ¡Cómo puede ser! ¿Cómo tengo que decirlo? ¿Es que hablo en otro idioma? –

Pues sí, más o menos. Frustraciones aparte, que no sirven para nada: muy sencillo, muy rápido, pero de manera efectiva, y respondiendo a algunas dudas surgidas, y como complemento a otros post del blog. Os voy a presentar distintos niveles de comprensión.

Porque no entender (mi no entender) puede significar una no comprensión en alguno (o todos) de los siguientes niveles de comprensión que os presento en distintas entradas. Pero comencemos por el primer nivel, el que alude al proceso de atención, y a la fase de descodificación del proceso comunicativo (una fase totalmente personal, individual, subjetiva).

COMPRENSIÓN REAL

Si no hay atención real, no existe la comprensión. Esto es lo primero que tengo que garantizar y, para ello, existen dinámicas para la atención.

Estas hay que manejarlas desde las teorías de la atención, con las cuales conocemos que “la atención sostenida se transforma en oscilante” (Agazzi, 1973, p. 115), esto es: queramos o no, quieran o no, habrá veces que nos estén atendiendo, y momentos en los que no.

Para crear un ambiente de atención real, estoy compartiendo también en este blog de educación una serie de entradas sobre gestión grupal que, entre otras cosas, nos habla de la necesidad de generar un ambiente sano y facilitador del proceso comunicativo, del diálogo igualitario, del respeto y de la escucha.

Una vez nos atiendan, hay que saber que estamos hablando de proceso comunicativo, y no informativo: no transmitimos sin más, sino que buscamos una retroalimentación necesaria. Es por ello que garantizar la comprensión es asegurar que nuestra comunicación es clara.

Estamos muy mal acostumbrados, y damos las cosas por sentado, creemos que el sentido común es común, y pensamos que nuestra comunicación es clara, cuando no siempre lo es.

Cuando por ejemplo expresamos el típico “pórtate bien”, no estamos trabajando una comunicación clara. ¿Qué significa portarse bien? Hay todo un universo de matices solo en esa frase.

También sucede mucho en el trabajo en equipo que explicamos acciones, y pretendemos que todo el mundo funcione a mi nivel de comprensión: pero si las acciones no están matizadas, cada persona va a interpretarla desde su punto de vista y, por lo tanto, se producirán diversas comprensiones.

¿Y por qué es esto tan importante? Porque, si no hubo comprensión real, no puedes esperar la respuesta que estás esperando.

Un último apunte a modo de post post: Sé que caemos en el error, pero al hablar de distinto “nivel de comprensión” no nos referimos a que uno es más listo y otro menos. Es vital e importantísimo quitarnos esta idea de la cabeza, pues alguien puede ser la persona más inteligente sobre el planeta, y no comprendernos en un momento puntual.

Distintos niveles de comprensión significa distintos, ni mejores ni peores.

 

Agazzi, A. (1973). Psicología del niño. (6º Ed.) Alcoy: Editorial Marfil, s. A.

Paciencia, pasión y positividad en Educación

Siguiendo la entrada de colaboración que compartíamos en este blog de educación y, dentro de la línea de la misma….

<< me gustaría añadir tres puntos que ayudarán al docente a llevar las cuatro claves en el aula mencionadas a cabo de un modo constante. Estos tres puntos son: Paciencia, Pasión y Positividad.

  • Paciencia: Cualidad fundamental para el docente, pero especialmente, para aquellos docentes comprometidos que desean enseñar algo más que contenidos curriculares a su alumnado. Esto se debe a que no siempre el proceso de enseñanza y aprendizaje se va a llevar a cabo como programemos debido a los posibles imprevistos que puedan surgir. Por eso, esta cualidad la tienen que trabajar y desarrollar para que pese a los imprevistos el proceso de aprendizaje pueda fluir con la naturalidad y la tranquilidad que se merece.
  • Pasión: Otra cualidad necesaria para el docente, puesto que sin pasión ni interés real por aquellos contenidos que queremos enseñar, los aprendizajes que se lleven a cabo no pueden ser igualmente significativos. Si el docente vive aquello que está enseñando, el alumnado lo vivirá también.
  • Positividad: Cualidad fundamental para un docente alegre y que no se rinda ante cualquier dificultad. La positividad nos ayuda a ver las posibles complicaciones que podamos tener en el desarrollo normal de las sesiones en una oportunidad de aprendizaje. Es necesario trabajarla, para así también poder transmitirla a nuestro alumnado, ya que esta cualidad se puede extrapolar a otros ámbitos de la vida. Personalmente, si conseguimos ser positivos y transmitir esta enseñanza a nuestros alumnos y alumnas, habremos logrado que estos se sientan más seguros de sí mismos, que se arriesguen, que asuman retos y sobre todo que vean todo el tiempo el lado bueno de las cosas.

Espero que estos puntos, y los de la anterior entrada, os hayan invitado a reflexionar sobre la educación.

Y os animen continuar trabajando la paciencia, pasión y positividad.

Si alguien quiere compartir o añadir algo al tema tratado, me encantará leerlo en vuestros comentarios. >>

CarmenNoke (docente de Educación Primaria)

Taller sobre Gestión Grupal II

Siguiendo con la anterior entrada sobre cómo generar un ambiente propicio para la atención, continúo desarrollando las ideas principales transmitidas durante este taller, destinado tanto a docentes como a monitores de Tiempo Libre, en el cual buscábamos responder a la necesidad de que un grupo esté callado para poder desarrollar una actividad.

En el primer punto de este taller sobre gestión grupal, lanzaba una pregunta al aire: ¿Por qué quiero que alguien se calle? Como docentes o como monitores, creemos tener la necesidad de que un grupo, o la clase, esté callada, para que yo pueda desarrollar la sesión o la actividad, que previamente he programado.

El problema está en que, si ya desde mi yo más profundo, me empeño en que esto es así, voy abrir las puertas a un sin fin de frustraciones que serán las que manejen mi sesión o actividad, en lugar de hacerlo el grupo, en el cual participo.

En otra entrada de este blog de educación explicaba la importancia del valor de humildad para docentes y monitores, de como no podemos empeñarnos en realizar a toda costa la actividad que llevamos preparada. La retroalimentación debe existir. El constante análisis de realidad debe hacerse. Esto no ha de ser igual a ir dando bandazos, o de darle al participante lo que el participante quiere en ese momento. Hay que programar y tener muy claro qué necesita el participante y el grupo, y ser firmes a la hora de llevarlo a cabo. Pero si detecto que no va bien, o me estanco en mi propio empeño de algo que ya traía preparado, iremos en contra de lo programado.

No se trata de que el grupo se calle porque yo lo diga, porque va a empezar mi actividad. Cubrir esta necesidad en la gestión grupal consiste en crear un ambiente comunitario, igualitario, propicio para avanzar en los objetivos que todos buscamos, que todos necesitamos.

Realmente buscamos ese silencio, y esa atención, por dos razones fundamentales:

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