La pedagogía es una ciencia

Continuando con una entrada anterior sobre ser padres hablaba de la importancia de ser tolerantes y estar abiertos a otras opiniones, a otras fórmulas, a otros consejos: Que nosotros seamos los que mejor conozcamos a nuestro hijo no quita que alguien de fuera pueda dar con la clave a alguna situación.

En el ámbito profesional, esto pasa constantemente: a veces creemos que conocemos bien lo que sucede, y lo probamos todo, y nada funciona cuando, de repente, algo que no esperábamos, funciona de maravillas. Por ello este consejo es válido para padres y madres pero también para docentes y profesionales educativos.

Una mayor apertura nos va a traer consecuentemente una mayor riqueza en el trabajo con nuestros hijos, e incluso en el propio crecimiento personal, y nos permitirá conocer mejor los procesos de enseñanza – aprendizaje, ¿para qué? Para estar preparados y saber responder mejor cuando la situación cambie. Porque aunque entendamos bien a un niño hoy, este crece, y surgirán nuevos retos a trabajar (y mejor si es conjuntamente).

Es más, cuando cito la importancia de abrirse a otros ámbitos como el de la pedagogía, y estar abiertos y tener mirada crítica, precisamente nombro cualidades que debe tener dicha pedagogía, como ciencia que es.

Pues al abrirse a nuevas posibilidades hay que entender que cuando probamos alguna cosa, no existe una seguridad cien por cien de que funcione tal y como hemos planteado. Y, el que no funcione, no quiere decir que haya sido un error aplicarlo, al contrario, esto nos ayudará a conocer mejor al niño, y la situación.

Con la misma apertura que aceptamos, debemos también comprender el escepticismo y la provisionalidad de la ciencia: no porque leas sobre esta o aquella metodología, o te digan que algo funciona, quiere decir que después vaya a funcionar. Incluso algo que llevas haciendo siempre con éxito, en algún momento puede fallar ¿por qué? Sencillamente, porque la pedagogía trabaja con personas.

Aquí es importante la coherencia que tanto he repetido en anteriores entradas. Si conoces una metodología que debes aplicar en un continuo, durante unos días, pero al segundo te cansas o entonas el “no funciona”, ciertamente: no funcionará. (Profecía autocumplida).

Pero también es importante saber que a veces lo que parece que va a resolver una situación, no lo hace: no existen recetas mágicas que siempre funcionen.

Esto último es importante destacar, pues hay quien no toma la pedagogía como una ciencia, y expresa lo que hay que hacer durante el proceso educativo basándose en su propia experiencia personal, es decir: desde una postura subjetiva.

Y luego hay quien insta a seguir unos pasos concretos como medidas educativas de éxito, como si trabajar con personas fuese algo estático. Pero no existen las medidas educativas de éxito.

Aunque fallemos, será imprescindible tener la mente y el corazón abiertos durante todo el trayecto educativo de una persona en constante cambio y evolución (o de dos personas, pues también nosotros durante esta tarea recorremos nuestro propio camino). Esto es lo que nos permitirá mejorar siempre.

 

2 comentarios en “La pedagogía es una ciencia”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s