Comprensión Cognitiva

Es curioso el fenómeno que se produce cuando un grupo de adultos en una situación comunicativa (como pueda ser una asamblea, un debate o una clase), hablen entre ellos en lugar de permanecer callados, atendiendo a la persona que tiene la palabra.

Más curioso aún cuando esos adultos son docentesmonitoresprofesionales del Tiempo Libre o cualquier otra persona encargada de gestionar a un grupo social y que, por tanto, cuando van a comunicar algo, piden silencio y que se les atienda. Y sin embargo, cuando ellos son masa, ni escuchan, ni atienden.

El primer pensamiento que a más de uno se le puede cruzar es que esto se da porque hay gente que respeta (quien lo piense puede que se coloque el primero en la lista de personas que sí se callan cuando otros hablan, o quizás el último), mientras que otros no respetan, por ser unos maleducados, y que no comprenden, a nivel cognitivo, que hay que callarse cuando los demás hablan.

Sin embargo, esto no es así. Y no es así porque no es que existan unos que se callan, y otros que no. No es así porque aunque a nivel cognitivo alguien entienda, comprenda y comparta que debe callarse, a otros niveles de comprensión, no lo han interiorizado. Esto es algo que comenzaba a explicar en la entrada sobre el primer nivel de comprensión de este blog de educación.

Yo mismo he podido comprobar esto que digo no hace mucho, cuando en un grupo de personas se debatía sobre cuál sería la mejor opción para que, durante una asamblea, se respetasen los turnos de palabra, y se escuchase a quien hablaba, evitando comentar con el compañero mientras alguien interviene. Pues bien, la conclusión fue rápida, sencilla y unánime: levantaremos la mano y, sobre todo, nadie hablará mientras habla la persona a la que se le ha dado el turno de palabra. Todos celebraban la decisión, asentían y la aceptaban. Porque todos estaban de acuerdo, a nivel cognitivo, de que aquello era lo correcto, lo comprendían y lo compartían.

La asamblea comenzó y, a la tercera intervención ya había adultos hablando con el compañero, no atendiendo a quien intervenía para todo el grupo. Lo hacían incluso los que antes habían tomado la iniciativa explicando cómo debía proceder la asamblea para ser respetuosos, para procurar el silencio, para facilitar los turnos de intervenciones.

Y ojo que he remarcado la palabra adultos porque también hay quien cree que esto que estoy contando pasa solo en las clases de primaria.

Pero entonces, ¿por qué sucede esto? No, no es por la explicación anterior de que hay quien habla y quien calla, de la misma forma que la persona que antes retrataba no es peor persona por hablar con el compañero, después de haber aceptado a nivel cognitivo que había que estar callado durante las intervenciones de los demás.

Lo que aquí sucede es que las personas, y se hace más evidente en el grupo social, comprendemos y, por tanto, respondemos a las situaciones desde diferentes niveles. Uno, a modo de nivel cero, sería el explicado en la entrada anterior del blog.

Otro es este que expongo, el nivel cognitivo, el cual creo que es fácil de comprender pues es el más conocido al relacionarse con lo que entendemos (vagamente) por inteligencia (igual a pensamiento): Si estoy de acuerdo desde mi intelecto, desde mi razón, desde mi “cabeza” como comúnmente decimos, entonces es que lo he comprendido y, por lo tanto, así actuaré.

Sin embargo y en contraposición, y para que se entienda mejor el nivel cognitivo, hay que tener claro que el hecho de comprender y compartir la idea de que cuando una persona habla, yo debo estar callado (dimensión personal), no quita que cuando la actividad comience, yo hable, dejándome llevar por un impulso que el mismo grupo, o mi compañero, me despierta (dimensión social).

O también, aunque a nivel cognitivo yo comprenda que debo estar callado, quizás a nivel emocional haya un condicionante que no me permita estar en sintonía con esa decisión de callarme, o me despierte una necesidad puntual de comentar algo con el compañero que rompe cualquier decisión que previamente mi razón haya tomado.

O también sucede que a nivel cognitivo he aceptado lo que a nivel moral, no he comprendido. O que me falten destrezas a nivel pragmático o comportamental, y no tenga entrenada (o no quiera) cierta contención verbal cada vez que tengo una ocurrencia, queriendo o necesitando compartirla con el compañero al no tener el turno de palabra.

Y esto que comento lo hago solo mostrando una parte de la punta de un iceberg enorme. Porque no somos solo lo que pensamos o aceptamos a nivel cognitivo. De la misma forma que decir “lo apunto en mi cabeza” tampoco sería equivalente a escribirlo en un cuaderno porque, en realidad, internamente tenemos más de un cuaderno, más de un libro, e incluso post-it.

2 comentarios en “Comprensión Cognitiva”

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