Un campamento perfecto

¿Cómo se construye un campamento perfecto? Bueno, perfecto, perfecto, eso es imposible. Pero quizás podamos acercarnos con algunos conejos útiles que expongo en esta entrada sobre Tiempo Libre.

Y es que hace unos días recordaba con algunos monitores uno de los mejores campamentos en los que he estado, que fue hace cuatro años, y el porqué de que fuera uno de los mejores: por ello os presento algunas claves para mejorar un campamento. A ver qué os parecen:

Profesionalidad y oficio

Sí existe el oficio de profesional del tiempo libre, así como la ciencia pedagogía del tiempo libre. Lo que pasa es que estamos necesitados de tiempo (al ser una ciencia muy joven), estudios, información y profesionales que se mantengan en esta carrera, puesto que muchos monitores lo son por solo unos pocos años.

¿Fue de los mejores en los que estuve, decía? Pues entré a formar parte del equipo de monitores, como coordinador o Director de Actividades juveniles, prácticamente una semana antes, por diversos acontecimientos.

Cierto es que preparar un campamento con tiempo, lo que conocemos como Pre Actividad, es esencial, y ayuda. Pero mucho más esencial es aplicar una serie de claves, algunas que aquí describo, para contar con toda la profesionalidad que una actividad de Tiempo Libre merece.

Una de estas es componer (como la música) el campamento siguiendo una línea u orden lógico, como esta que os compartía en este blog de tiempo libre. Pero vamos a repasar otras tres claves más:

¡A mí la tribu!

Por supuesto que montar el mejor campamento del mundo no solo requiere profesionalidad y oficio, sino también un equipo de monitores entregado y conscientes de la gran responsabilidad que tienen entre manos.

El monitor perfecto existe: aparece cuando todos los monitores en sintonía y con respeto, funcionan como uno solo, complementándose unos a otros. Una clave fundamental para un campamento perfecto.

Y para esto es fundamental una buena coordinación, distribución de tareas, reuniones frecuentes, evaluación, gestión de recursos y cohesión.

Y quizás esto último sea de lo más importante, pues el monitor es a los participantes lo que el coordinador al equipo de monitores: debe velar por la seguridad del equipo, pero también su estado de ánimo, formar, resolver conflictos, dudas, y realizar para estos actividades de distensión para favorecer la buena sintonía y la compenetración.

Wachironsón: El arte de la ambientación

Ya he explicado alguna vez la importancia que tiene el concepto de ambientación para cualquier actividad, ya tenga un foco más formativo, dinámico grupal o lúdico.

La ambientación envuelve los objetivos propuestos y logra que estos calen con mayor profundidad, y se recuerden por más tiempo.

Con una buena ambientación el campamento se ensancha, cobra vida y gana profundidad.

Por ello una ambientación que acompañe todo el campamento ayuda a esto, pero es que además podemos incluir ampliaciones a la ambientación a modo de grandes acontecimientos que vive el campamento, días temáticos o juegos transversales ambientados.

Para convertir un campamento en una experiencia épica, cada día debe ser mejor que el anterior, en un crescendo natural que refleje la esencia de la vida y de la educación: en constante crecimiento.

De esta forma vivimos en este campamento del que os hablo una aventura protagonizada por los participantes de Primaria, que se agrupaban en tribus salvajes, y los participantes mayores que se organizaban en provincias romanas: pero es que, además de construir sus propias ciudades, y crecer juntos en equipo, vivieron unas grandes olimpiadas, un asalto a las mazmorras, tuvimos unos días de elecciones parlamentarias, y nos visitaron personajes famosos y de la historia.

Prevención y estructura

Para lograr el éxito en un campamento, en pos de las claves antes mencionadas, es importante llevar cierto orden que nos permita alcanzar el éxito para todos y cada uno de los que integran un campamento de verano.

Dicho orden y estructura nos permite alcanzar los objetivos, que deben partir de las necesidades de los participantes, verdadero centro de toda actividad de tiempo libre. Por eso hay que ser coherentes y concretos, seguir ciertas normas comunes, todos por igual, pero también con amor, desde el cariño.

“Los niños necesitan, por tanto, al mismo tiempo, afecto y normas claras. El afecto es nuestra bienvenida, la incuestionable acogida que les brindamos los adultos; las normas les evitan inquietudes, pues les permiten entender cómo funciona el mundo que les rodea y qué se espera de ellos” Esteve, p. 70.

Al mismo tiempo hay que ser sensibles a la realidad que nos rodea, y actuar con anticipación, proactivamente, desde una retroalimentación constante.

En este blog de tiempo libre ya compartí algunas claves teóricas en torno a la ciencia de los campamentos de verano. Son entradas muy interesantes para tener siempre presente:

Esteve, J. M. (2010) Educar: un compromiso con la memoria. Barcelona: Octaedro.

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