con educación, para la educación

Es posible que también les haya pasado que, en una conversación en torno a la profesión más necesaria para la sociedad, nadie haya mencionado la de maestro.

Debe quedar claro que, en realidad, ninguna profesión es imprescindible en una sociedad.

Pero si de mojarse se trata y hubiera que elegir una, los maestros no suelen quedar bien parados.

Quizás esta devaluación de la profesión se deba al haberse topado con algún mal maestro. Pero tener fe en la educación, debe ir más allá de la confianza en una sola persona que se te cruce.

También he escuchado por ahí que hay quien con tan solo procrear, ya se siente en posesión de una indiscutible cátedra en pedagogía, y es capaz de debatir en torno a conceptos educativos, utilizando el vocabulario de un artículo encontrado en Google. Esto ciertamente puede devaluar el concepto de la docencia como profesión.

Pero yo personalmente pienso que, en realidad, en esta devaluación del arte y ciencia de la pedagogía, influye mucho más este mundo actual extra cuantitativo:

Un mundo que pierde valores en pos de un “esto sí, esto no” sin sustancia, que prefiere cantidad a calidad, que apuesta ciegamente por la ciencia y los avances y, en consecuencia, ve con mejores ojos profesiones en esta sintonía como las de la rama de medicina o ingeniería.

En la misma línea, dentro del ámbito de la educación pasa lo mismo, tirando piedras sobre el tejado de las ciencias humanas, ganando las otras ciencias, la de los números, espacio en el currículo educativo:

  • La literatura se esconde dentro de una Lengua, que a veces se imparte matemáticamente con análisis sintácticos que parecen sudokus, o memorísticamente con los tiempos verbales y otros data de la lengua.
  • Mientras tanto, apenas queda espacio para la poesía, tan necesaria dentro del concepto “crecimiento íntegro“, y el plan lector muchas veces parece más un programa de puntos, o un concurso para ver quién lee más libros.
  • Plástica y Música parecen meras imposiciones, junto a Educación Física, muchas veces para justificar que al menos, hacen un poco de cada cosa.

Y sin embargo estas tres asignaturas anteriores son esenciales, y deberían tener un peso más relevante.

El analfabetismo básico hasta hace un tiempo se centraba en que el niño supiera leer, escribir y operar con números.

Pero hoy día no podemos olvidar que en una era donde accedemos a estas competencias de manera más fácil y rápida, debemos alfabetizarnos también en otras competencias, las cuales nos son mucho más exigentes, y altamente imprescindibles.

¿O acaso alguien aprendió en el colegio a leer imágenes?
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