Una cuestión de educación

La educación procura un aporte tan global que, al fin y al cabo, hablemos de lo que hablemos en adelante, todo podrá ser atribuido a una cuestión de educación….

Con este párrafo cerraba la entrada anterior, en un humilde homenaje a la labor docente en estos días tan convulsos de pandemia global.

Una casuística que tratamos de superar poco a poco desde diversos ámbitos al tratarse de una cuestión sanitaria, económica, logística…. pero sobre todo, aludiendo al ya mencionado párrafo, una cuestión de educación.

Aunque en realidad, no se ha visto como una cuestión de educación, pues como suele pasar, poco se ha trabajado en este ámbito.

A veces da la sensación de que la educación es un ámbito menor del que ocuparse cuando los otros aspectos de la sociedad, mucho más importantes e influyentes, estén resueltos.

En esta sociedad que da la espalda a las ciencias sociales, a las humanidades, a lo artístico, a lo espiritual, a lo psicológico…. Solo cabe lo cuantitativo (que no cualitativo), lo medible y, por tanto, el progreso, el futuro y el remedio a todos nuestros males no es la educación, eso ya vendrá luego, sino la tecnología, la ingeniería y la ciencia.

Y eso que después la palabra educación se repite constantemente en muchas bocas que protestan sobre “no hay educación” por aquí, “falta de educación por allá” pero a la hora de resolver, a la hora de prioridades, sigue quedándose como un área menor que abordar.

Sin embargo, si antes se resolviese el ámbito de la educación, mejor nos iría en el resto de terrenos.

Porque la solución a todo nuestros males parece estar llegando gracias a la ciencia, cierto, y a la logística, también.

Bendita vacuna, dicho sea de paso.

Y benditos profesionales que la han hecho posible gracias a su esfuerzo, y a todo el camino que han recorrido, aprendiendo y formándose como personas.

Con esto no digo solo que la educación sea importante para que la ciencia y la ingeniería sean más grandes.

Es que todo es una cuestión de educación y atender este área antes nos ayudaría a mejorar como sociedad.

La falta de educación nos vuelve temerarios, inconscientes, esclavos a la suerte.

Mientras que la educación nos permite afrontar las situaciones con confianza, con cabeza, con soltura, con libertad.

Realizo esta entrada siguiendo con la anterior como decía, pero también para reivindicar enormemente el papel de la educación, también en estas situaciones tan desagradables y extremas que hemos vivido.

¿Se acuerdan cuando, no hace tantos años, una gran mayoría de personas no utilizaba el cinturón de seguridad en el coche?

Recuerdo perfectamente cuando existía la creencia de que en ciudad, o en los asientos de atrás, no era estrictamente necesario. Pero entonces comenzaron una serie de campañas de concienciación que fueron poco a poco calando.

No fue algo de un día para otro pues como ya he explicado en alguna otra entrada, existen distintos niveles de comprensión.

Por eso a veces no basta con que a alguien le expliques desde lo cognitivo lo necesario e importante que es utilizar el cinturón de seguridad en todo momento, o colocarse correctamente una mascarilla y mantener siempre la distancia social.

Nos ha faltado educación, pero esto no quiere decir que hemos sido tontos, que por desgracia seguro que es lo primero que se le viene a más de uno a la cabeza.

El problema está en que, a diferencia de lo que se suele creer, educar no es informar (unilateral): es necesario conectar.

De ahí que cualquiera, en cualquier momento, podamos fallar, hasta que algo nos cala y lo interiorizamos porque incluso después de eso, todavía podemos equivocarnos, pues errar es humano.

Pero adviértase en estas palabras la gran importancia de que toda una sociedad logre, más que ser informada o conocer a nivel cognitivo, interiorizar realmente o conectar con algo que es tan vital e importante para nuestro futuro, para nuestro progreso conjunto.

Y esta meta esencial, que considero vital para una situación como la que hemos vivido y estamos viviendo, es sin duda una cuestión de educación.

La educación requiere tiempo, dedicación, mimo, respeto, atención. No es un término menor, es posiblemente una de las áreas fundamentales que atender de primera mano para reducir problemas, para afrontar como decía más arriba “todos nuestros males”.

Pero claro, si dejamos de lado el aspecto social, humano, educativo, esperando resolver de manera cuantitativa, finalmente resolvemos, pero no mejoramos, no aprendemos, no crecemos.

Y si no aprendemos nada de esta situación, con lo que hemos vivido, ahí sí que estamos perdidos.

No sé si estoy a tiempo de pedir un deseo de año nuevo pero, pediría desde este pequeño fuego en forma de blog que se preste más atención a la educación, más recursos, más miradas, más reflexiones: Que se le dé más importancia.

Y que descubramos la importancia de aprender a prender….

Un comentario en “Una cuestión de educación”

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