Romper el hielo

No es una entrada para ambientarnos en invierno, es que sinceramente esta expresión merece ser reseñada.

Siempre me ha encantado el concepto de “romper el hielo“, tan utilizado en Tiempo Libre y Educación.

Cuando preparaba temarios de pedagogía del ocio educativo, descubría el término de actividades de distensión, como aquellas que permiten precisamente eso, romper el hielo dentro de un grupo humano.

En ambos casos, el objetivo es bien sencillo: relajar al grupo para que se deje llevar, para que entren en la dinámica de las actividades y así, los objetivos de las mismas fluyan.

Un grupo congelado, retraído, a la defensiva, inhibido, poco participativo o dubitativo provoca casi con toda seguridad que la actividad propuesta falle y, por lo tanto, no podamos encadenar una siguiente actividad.

Mientras que, si la actividad fluye, el grupo de participantes se lo pasa mucho mejor.

Y a veces para que fluya debemos lograr que estos se dejen llevar.

Pero cuando el grupo comienza desde cero, llega por primera vez, se conocen poco, o te conocen poco, es totalmente normal y comprensible que les cueste dejarse llevar, de ahí la importancia de realizar una actividad de distensión.

Romper el hielo es vital en Tiempo Libre. Permite que cada persona abra sus puertas para compartir con los demás, lo cual es una de las metas esenciales dentro de lo que llamamos animación sociocultural.

Desde que he conocido mencionado concepto de distensión, siempre me ha parecido fundamental, aplicándolo desde el inicio como monitor con actividades que a veces pueden pasar desapercibida como tales.

O también desde el humor, tal y como menciona Sáez Carreras, herramienta esencial para el animador sociocultural.

Pero es que además romper el hielo puede suponer el primer paso para la búsqueda del vínculo emocional con el grupo, un vínculo sin el cual nada puede ser transmitido, poco puede ser construido.

El hielo nos hace fríos, distantes, hieráticos, rígidos…. Una situación que dificulta dicha conexión emocional, vital para que la actividad fluya, pero también para comprender al grupo, para que exista retroalimentación, para formar equipo (y recuerda que el monitor de Tiempo Libre, actúa desde dentro del grupo, como uno más).

¿La solución? Romper el hielo. O para aquellos que no les guste “romper”, podemos hablar de “derretir”, para que el grupo fluya como el agua, aplicando chispa, llama, calor…. que por el contrario es cercanía, dinamismo, apertura, emoción.

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