Clásicos del teatro

En una de las últimas actividades de Tiempo Libre en la cual participaba, decidimos tener como actividad una velada de actuaciones.

Aunque era una actividad ya programada, no pudimos prepararla a lo grande, como a un buen amante de la dramaturgia le gustaría.

Pero en Tiempo Libre, como bien sabréis los que os dedicáis a esta ciencia (o arte), la improvisación es una virtud que cotiza al alza, pues en todo momento se están renovando las actividades.

Y, aunque programada, la velada iba a tener sí o sí un alto porcentaje de actuaciones improvisadas.

¿Un problema? En absoluto pues, son en estos momentos cuando uno echa mano de los clásicos del teatro:

Actuaciones y elementos de velada ya conocidos, ya utilizados, en la mochila de recursos, y que sobre todo son claves para el éxito de esta actividad.

Puesto que elaboré una lista con algunos de estos recursos de animación, he querido compartirla con el blog.

Y comenzaré con algunas actuaciones de velada para el Tiempo Libre y la educación no formal.

ACTUACIONES DE VELADAS

Mamá me ha picado un pollo

Una actuación mítica es este sketch que presenta una dinámica bien sencilla, la repetición de un mismo acto de formas muy diversas: a desgana, a cámara rápida, a cámara lenta, con acentos….

Es una actuación que conozco desde hace muchísimo tiempo, desconociendo su autoría. Y es éxito asegurado. No la voy a describir aquí, pues os voy a ofrecer en la próxima entrada un guión completo de la misma.

Tiempo después conocí una versión similar, un sketch con el mismo patrón que explico a continuación.

Segismundo, Segismundo.

Una compañía de teatro ha venido desde muy lejos para ofrecernos su gran interpretación: Segismundo.

Entra un primer actor, atuendo medieval, espada al cinto y con mucha teatralidad entona la siguiente línea:

  • Con esta daga de acero, se acaba el acto primero.

Se clava la espada, y cae al suelo, justo al tiempo en el que aparece una doncella, también de aspecto medieval, que nuevamente con dramatismo entona:

  • Segismundo, Segismundo. No puedo vivir sin ti en este mundo. Se acaba el acto segundo.

Y arrebatándole la espada, se la clava, y cae al suelo, terminando ambos cuan Romeo y Julieta.

Tras lo cual los actores se levantan, saludan al público. Y ahora es cuando vienen las variaciones.

Yo personalmente las hago totalmente improvisadas, pero se pueden preparar previamente.

Se le pide al público que elijan cómo se puede mejorar esta función, y el público contesta (se le da pie a ello) una forma de hacerlo:

  • A cámara rápida, a cámara lenta, estilo telenovela, acento ruso, a lo basto, rapeando, cámara atrás, en marciano, flamenquito….

Y la pareja de actores repite exactamente lo mismo, al estilo propuesto.

La máquina de agrandar

Aunque pueda valer como elemento de velada, como sketch también da mucho juego.

En esta ocasión lo podemos ambientar con científicos, que han construido una máquina para agrandar, y esta se pone en el centro del escenario: no es más que una tela, o manta, o sábana, extendida, larga, que crea una barrera de tal forma que no podemos ver qué hay detrás.

Realmente esta actuación consistiría en un tradicional juego de magia, que juega con una ilusión óptica.

Uno de los personajes se coloca en un extremo de la tela, e introduce por detrás de esta la mano, y esta se alarga mágicamente, llegando hasta el otro extremo.

¿Cómo? Muy fácil: al otro extremo habrá otro actor que se coordinará con el primero para sacar la mano al mismo tiempo.

A partir de esta idea, podemos hacer mil cosas distintas: movimientos de mano, malabares, sacar la pierna (mismo pantalón), coger objetos que están al otro lado de la máquina de agrandar….

Ciertamente estamos ante una máquina que agranda los objetos, y por ello podemos seguir en esa línea: ahora podemos lanzar una pequeña pelota desde la escena hasta detrás de la tela, y el personaje que está detrás nos lanzará una pelota del mismo color, pero más grande.

Si esto lo hace alguien del público, también podemos terminar lanzando un vaso de agua al otro lado de la máquina y, oh oh, ¡nos devuelven un cubo de agua….!

ELEMENTOS DE VELADA

El elefante

Este es un clasicazo para mí, también autoría desconocida, pues dentro de los elementos de velada llamados juegos de velada, o juegos broma, o también los he oído llamar «quedos«, es posiblemente uno de los más divertidos y que más juego presta.

Consiste básicamente en hacer aparecer un elefante, formado por dos actores que llevan una manta o tela echada (en caso de no contar con disfraz, claro está).

Realizan el papel de elefante amaestrado, quizás haya un domador, quizás un traductor si el domador no sabe hablar el idioma, pero la cosa es que el elefante realiza algunos trucos de doma. Y aquí podemos alargar bastante el sketch como queramos.

Finalmente se colocan participantes voluntarios en el escenario, tumbados formando líneas, pues el elefante pasará por encima de estos valientes.

Tras dos pasadas del elefante, este hará pipí, ante el asombro y las risas de todos.

¿Cómo? Con el agua preparada (y escondida) que llevarán los actores que hacen del elefante.

El circuito invisible

Para este juego, montamos un circuito de obstáculos, más o menos sencillos, que pueden realizar algunos valientes que así lo decidan.

Después, retaremos a alguien a hacerlo con los ojos vendados.

Mientras le vendamos los ojos, retiramos todos los objetos.

Observaremos como este participante realiza el circuito entero, moviéndose con mucho cuidado cuando, en realidad, no hay ningún objeto.

El silbato

Este clásico de todos los tiempos podría tener más de prueba acertijo que de juego broma.

Tras sacar a un participante de la zona de velada, explicamos en qué consiste, y le pedimos que vuelva. Le explicamos al concursante las reglas:

  • Uno de los presentes tiene un silbato. Te darás la vuelta, el silbato sonará, y tendrás que adivinar quién tiene el silbato.

Todo el público está de pie, separado entre sí. El jugador se da la vuelta, suena el silbato, y este debe deducir, gracias a su oído, quién lo tiene.

¿Dónde está la triquiñuela?

Que la persona que tiene el silbato será el conductor del juego, el cual se moverá hasta uno de los del público para que lo haga soplar, y por lo tanto al participante le será muy difícil acotar por dónde suena, y por tanto quién lo tiene.

A menos que descubra el gato encerrado….

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s