Cómo hablar en público

¿Alguna vez habéis hecho una vía ferrata?

Da mucho miedo, ¿verdad? Asciendes por una montaña de escaloncito en escaloncito, sujeto tan solo por una vaga que une tu arnés a un cable de acero.

Los primeros 20 metros son los complejos: ahí es donde el vértigo se hace presente, mezclado con la inseguridad de los primeros pasos. Pero una vez superas estos, el resto de la experiencia se torna algo más sencilla. (Salvando algún paso más complejo o diferente).

Tu miedo aquí puede ser el miedo a caer, ya sea al suelo o hasta que el siguiente enganche te sujete, lo cual puede suponer un golpe bastante importante.

¿Cómo vencemos este miedo?

Muy sencillo: siendo muy conscientes de qué es aquello que te evita la caída antes comentada, es decir: ser conscientes de cómo engancharse en cada tramo de seguridad.

Concentrado en ello, una vez que lo tienes claro, que lo dominas, que ves que es fácil, el miedo se disipa.

En el momento en que conectas tu mosquetón al enganche oportuno, la subida fluye. Y el proceso se repite en cada tramo.

Con el miedo a hablar en público sucede algo similar que en la escalada, solo que en este caso tienes que localizar cuáles son tus enganches fundamentales:

  • Contenido: ¿Dominas lo que vas a hablar? ¿No? Normal que no estés seguro. Pero, si lo tienes claro, déjate llevar, sé tu mismo….
  • Actitud: Disfruta. No compartas conceptos, compártete a ti mismo. No pienses lo que dices, siente lo que dices, con confianza.
  • Espacio: Lo primero que hago yo es recorrer el escenario, o el espacio desde el que comunicar. Familiarizarte te permitirá tener controlado cualquier aspecto del entorno.
  • Tiempo: Mide qué vas a decir, cómo y en qué tiempo para poder racionalizar el contenido.
  • Mecaniza ciertas partes de la charla, lo que te permite poder al mismo tiempo que hablas, reorientar tu discurso.
  • Improvisa otros momentos, adáptate a la respuesta de los oyentes. Crea complicidad, diálogo. Empatiza.
  • Y ensaya todo esto. Quizás no todas las partes porque como decía, habrá momentos que te salgan solos porque estás hablando desde dentro, y de algo que dominas. Pero esta última acción te ayuda a estructurar mejor lo que quieres transmitir.

Justamente en esta semana participaba como ponente en el XI Congreso Internacional de Marketing Educativo, Eduketing, en Valencia y analizando un par de factores, se me venía a la mente esta entrada.

El auto análisis de mi propia ponencia de hecho es algo que me gusta hacer siempre para seguir aprendiendo y mejorando. Y en este caso, analizaba como algunos elementos de los arriba comentados no terminaba de tenerlos del todo controlados, y esto lo he notado en algún momento de mi intervención.

Porque, ¿se podría decir que yo no tengo miedo a hablar en público? No, no se podría decir, pese a que he intervenido en otras ponencias y talleres formativos, además de hablar en las clases, o en animación y Tiempo Libre.

(Siempre me gusta incluir como coletilla a mi CV el logro de haber bailado ante unas 500 personas, frente a la catedral de Milán, el pato con una pata….)

Y es que al igual que en prevención de riesgos hablamos de que no existe el riesgo cero, tampoco existe el miedo cero, o que una vez superado este, no vuelves a tener miedo escénico.

Los nervios son una respuesta de la persona ante una emoción, generalmente miedo, ¿a qué? A no tener algo controlado, a que no guste la ponencia, a no dar tu cien por cien….

¿Cómo reducimos al máximo el miedo a hablar en público?

Pues para ese primer miedo, con lo que he comentado más arriba: controlando factores como contenido, tiempo y espacio. Esto te ayuda a tener seguridad, como en la analogía de la escalada, y disipar algo más el miedo.

Para los otros miedos, pues quizás lo mejor que puedes hacer es sentirte tú mismo ahí arriba, sobre el escenario.

De hecho me alegraba oír cuando terminé la ponencia en Eduketing una felicitación con las palabras «me ha gustado mucho, se nota que has hablado con naturalidad, muy auténtico».

Quizás incluso esto es más importante para vencer el miedo a hablar en público que el control del tiempo o el espacio, y además también lo comentaba más arriba: da igual lo que compartas si no lo sientes en profundidad.

Una cosa es comprender algo, otra saber transmitirlo, pero para conectar con una audiencia debes interiorizarlo para compartirlo desde tu interior, para que no sea una mera transacción de datos.

Pero para poder comunicar de esta forma las emociones sobre la escena deben ser favorables, o trabajarlas para transformar como decía ese miedo por la falta de control resolviendo tu necesidad de tener las cosas bajo control.

Para reforzar aún más esto, fíjense que es muy curioso como hay docentes que no tienen problemas para hablar en su clase, y luego les aterra hablar en público ante más gente, ¿por qué? Porque en su clase se sienten como en casa.

Esencial para acabar con el miedo a hablar en público:

Hacer del escenario un espacio familiar, cercano. E incluso busca empatizar desde el principio con la audiencia, en una comunicación de persona a persona.

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