Archivo de la etiqueta: atención

Juego: El Ánkus del Rey

“Cuatro cosas hay que nunca están contentas,
que siempre son insaciables: la boca de Jacala
el buche del milano; las manos de los monos
y los ojos del hombre”.

Juego: El Ánkus del Rey
Ambientado en un capítulo de Los libros de la selva (Kipling, 1894)

Tipología: Juego de percepción, de pistas.

Objetivo: Fomentar la observación, la interpretación del mundo natural y el desarrollo físico.

Objetivo ambientado: Gana el equipo que antes encuentre el ankus, para poder devolverlo a su escondrijo, es decir: gana el equipo que realice el recorrido en el menor tiempo y, contando con más tiempo en la zona final para encontrar el tesoro, dé con este en primer lugar.

Duración: Depende del recorrido que planteemos. No extender más de una hora de juego.

Ambientación: La ambientación para este juego reside en un capítulo de El libro de las tierras vírgenes de Rudyal Kipling, en el que el protagonista, Mowgli, roba un ankus de gemas a una cobra albina junto a su compañero Bagheera.

Tiempo después de deshacerse en la selva de este objeto que, para él, es inútil, empieza a seguir un rastro de hombres que han encontrado el ankus y que van matándose para quedarse con el botín.

Cuando la pista lleva a Mowgli hasta el tesoro, lo devuelve a la protección de la cobra, para que el objeto nunca más vuelva a matar.

Encontramos una importante moraleja acerca de la codicia insaciable de los hombres.

Preparación: Se establece una zona de salida y una de llegada. Se prepara el recorrido con las pistas. Se elaboran los equipos y se explican las reglas del juego y las señas a utilizar.

En esta entrada del blog de Tiempo Libre podéis encontrar algunas posibilidades en rastros a seguir: Juego de rastros a seguir.

Desarrollo: Este juego consiste en un recorrido de rastros a seguir (flechas principalmente, marcadas con piedras, ramas y otros elementos naturales) en un marco de juego en pleno contacto con la naturaleza (perdidos en el campo).

Seguir leyendo Juego: El Ánkus del Rey

Comprensión Cognitiva

Es curioso el fenómeno que se produce cuando un grupo de adultos en una situación comunicativa (como pueda ser una asamblea, un debate o una clase), hablen entre ellos en lugar de permanecer callados, atendiendo a la persona que tiene la palabra.

Más curioso aún cuando esos adultos son docentesmonitoresprofesionales del Tiempo Libre o cualquier otra persona encargada de gestionar a un grupo social y que, por tanto, cuando van a comunicar algo, piden silencio y que se les atienda. Y sin embargo, cuando ellos son masa, ni escuchan, ni atienden.

El primer pensamiento que a más de uno se le puede cruzar es que esto se da porque hay gente que respeta (quien lo piense puede que se coloque el primero en la lista de personas que sí se callan cuando otros hablan, o quizás el último), mientras que otros no respetan, por ser unos maleducados, y que no comprenden, a nivel cognitivo, que hay que callarse cuando los demás hablan.

Sin embargo, esto no es así. Y no es así porque no es que existan unos que se callan, y otros que no. No es así porque aunque a nivel cognitivo alguien entienda, comprenda y comparta que debe callarse, a otros niveles de comprensión, no lo han interiorizado. Esto es algo que comenzaba a explicar en la entrada sobre el primer nivel de comprensión de este blog de educación.

Yo mismo he podido comprobar esto que digo no hace mucho, cuando en un grupo de personas se debatía sobre cuál sería la mejor opción para que, durante una asamblea, se respetasen los turnos de palabra, y se escuchase a quien hablaba, evitando comentar con el compañero mientras alguien interviene. Pues bien, la conclusión fue rápida, sencilla y unánime: levantaremos la mano y, sobre todo, nadie hablará mientras habla la persona a la que se le ha dado el turno de palabra. Todos celebraban la decisión, asentían y la aceptaban. Porque todos estaban de acuerdo, a nivel cognitivo, de que aquello era lo correcto, lo comprendían y lo compartían.

La asamblea comenzó y, a la tercera intervención ya había adultos hablando con el compañero, no atendiendo a quien intervenía para todo el grupo. Lo hacían incluso los que antes habían tomado la iniciativa explicando cómo debía proceder la asamblea para ser respetuosos, para procurar el silencio, para facilitar los turnos de intervenciones.

Seguir leyendo Comprensión Cognitiva

Escucha y conexión, vitales para la educación

Comparto hoy una reflexión en torno a una conexión con un discente que, tal y como decía en una entrada anterior de este blog de educación, es lo primordial y fundamental en toda tarea docente: no importa lo que sepas, si no eres capaz de conectar.

Y, además, es una anécdota de pura escucha, otra necesidad fundamental que debemos generar como docentes dentro del grupo clase, como también expandía en una entrada de este blog docente.

Este momento de conexión y escucha que aquí comento se producía en un colegio, con un discente quien, en palabras de los docentes del centro, generaba más problemas en el aula que ningún otro.

De hecho los docentes nos habían advertido de él ya que parece ser que el año anterior insultó a uno de los voluntarios que asistían como yo para colaborar en este centro educativo.

Pues este chico que os comento se mostraba un poco más apático que los demás durante la actividad. Preguntándole cómo se encontraba, pero cómo se encontraba de verdad, saltándome la comunicación instrumental, me contó la realidad que vivía diariamente, con la cual no estaba a gusto.

Todos necesitamos que alguien nos oiga de vez en cuando y, sin embargo, a algunos nos escuchan más que a otros. Por eso el docente, siendo buen observador, puede descubrir en un solo gesto, o en una sola palabra, una necesidad imperiosa y vital de ser escuchado.

Por ello, estuve escuchando su historia y reflejándole sus emociones y pensamientos durante el tiempo corto, apenas unos minutos, pero después me agradeció que le hubiera escuchado y, aunque a penas hubo tiempo de realizar ningún aporte, estoy seguro que con tan solo escuchar, hice bastante para ayudarle.

Y es que a veces tan solo escuchar a las personas es ya una ayuda inmensa. Ser escuchados y ser entendidos en una necesidad básica de cualquier ser humano, y escuchar y comprender, una misión importantísima de cualquier docente, más aún en entornos con tanta diversidad cultural. Dedicar tiempo a esta misión, nunca es tiempo perdido. El problema es que el currículum oficial y sus contenidos gana terreno a cualquier otra labor pedagógica.

Es más: la necesidad de que el alumnado sepa estar tranquilo y callado en clase para poder aprender dichos contenidos, obedecer y estar atento para memorizar un par de cosas, gana mucho más que cualquier otro objetivo pedagógico. Parece que lo que los docentes quieren de su alumnado es que sepan asimilar la cultura del aula, portarse cortésmente y hacer uno u otro ejercicio de vez en cuando, o en palabras de Bruner (1971):

>>>> En la escuela los niños de corta edad desperdician mucho tiempo y esfuerzo imaginándose qué es lo que quiere el profesor y, generalmente, llegan a la conclusión de que se trata de ser pulcro, recordar o hacer algunas cosas en un cierto momento o de una determinada forma. 

Y, sin embargo, nuestra labor docente ha de estar ligada a las cosas que realmente son importantes en la vida de estos pequeños futuros hombres y mujeres (Cabaleiro, 1968).

Es por ello que la escucha, ligada a la motivación intrínseca, ligada al aprendizaje significativo y relevante, ligada a la resolución de conflictos, ligada a la inteligencia emocional,…. deban ser objetivo primero y primordial de todo proceso de enseñanza – aprendizaje.

Pero claro, ¿cómo anteponer esto al temario, cuando el tiempo aprieta, y el ciclo, y el centro, y los padres, y la ley, y….?

 

Bruner, J. (1971). The relevance of Education. London: Penguin.

Cabaleiro, E. (1968). Poder y autoridad en el oficio de educar. Nuestro tiempo, 165, marzo, 1968, p. 302.

¿Cómo conseguir que una clase se calle?

Si has llegado hasta esta entrada en este blog de educación y tiempo libre, y has leído su título, puede ser que pasen dos cosas: o que sigas leyendo con interés para ver si aquí hay alguna receta mágica que realmente logre lo que el título de la entrada dice, o que rechaces su lectura molesto por un título que pueda parecer procedente de la educación tradicional, a la cual te opones férreamente.

O quizás no pase ninguna de las dos anteriores y, entonces, vayamos bien encaminados: porque ni existen recetas mágicas que de inmediato haga que un grupo de personas cree un ambiente de silencio y atención (aunque algunas estén más cercanas, como vamos a leer a continuación); Ni es cierto que esta necesidad no exista durante el proceso educativo, algo que algunas corrientes tratan de explicar desde el punto de partida de que el discente ha de ser libre para hablar si quiere hablar. Ojo, que libre sí, pero también respetuoso, pues trabajar la escucha es también algo vital en educación.

En cualquier caso y, para resolver el título, esta es una entrada que continúa presentando las ideas claves que desarrollé durante un taller de formación sobre gestión grupal. De hecho, en el anterior post veíamos como no se trata de generar silencio porque yo quiera que los demás se callen, sino como respuesta a dos necesidades (la tuya y la mía), y como objetivo principal de respeto y construcción de grupo.

Una vez tenemos esto claro en la cabeza, la cosa cambia bastante. Porque las personas nos leemos entre nosotros mismos, más allá de lo que decimos. Y no es lo mismo que yo te lea a ti “que tú quieres que me calle para que tú me puedas contar lo que tú me quieras contar”, que yo te lea “que tú quieres que nos respetemos”. Esto segundo sí me interesa más, porque el mismo respeto que tú me demuestres, será el que yo te muestre a posteriori, y viceversa.

Pues bien, siguiendo con un segundo paso para la gestión grupal, hay otro elemento importantísimo para garantizar dicho clima de silencio y atención: la actitud.

Si estamos hablando de que nos leemos entre nosotros mismos, de que las personas somos espejos que reflejamos lo que el otro nos da, y más los niños y niñas, que son como esponjas, será por lo tanto importantísimo que, frente a la petición de una actitud de escucha, esté también una actitud de escucha, y de comunicación.

Si quieres que te oigan, adopta actitud de habla. Y si quieres que se establezca una comunicación real, pon todo tu ser, todas tus herramientas, al servicio del proceso comunicativo, el cual no solo entraña el aspecto verbal.

Cuando digo todos los elementos, me refiero a la postura, a la comunicación no verbal, y también a la verbal en cuanto a tono, timbre, volumen, modulación,…. aspectos a revisar y mejorar, buscando la mejor opción para comunicar, y para transmitir ese deseo de comunicación.

Y cuando ponemos todo nuestro ser en el proceso comunicativo, proyectamos realmente la esencia de dicho proceso, y contagiamos su necesidad.

Es en esa proyección donde se produce un cambio muy sustancial. Si estás encorvado, si te mueves en exceso. Si estás en una esquina al fondo. Si no das la sensación de que lo que estás diciendo, sea realmente importante. ¿Cómo esperas que alguien te escuche? Y también: si no prestas atención a los demás cuando te hablan o no tienes actitud de escucha, por ejemplo durante alguna pregunta, o si no das la sensación de que realmente te esté llegando, o parece que no te estás enterando de lo que otra persona en el grupo te está comunicando, ¿cómo pretendes que después, te atiendan a ti?

Actitud y proyección dentro del grupo de lo que quieres lograr con este, es fundamental para llegar al objetivo deseado.

Nuevamente, repito, como en la entrada anterior de gestión grupal: esto no es magia. Pero os aseguro que una correcta actitud comunicativa, y proyección de las necesidades comunicativas, logran el resultado buscado: conseguir construir un ambiente de silencio y atención, y una buena gestión grupal, sin necesidad de gritos, ni frustraciones, ni enfados que no llevan a nada.

Primer nivel de comprensión

– Yo te lo explico, y tú no lo haces, o no lo entiendes, o lo haces mal, o haces algo distinto a lo que habíamos quedado…. ¡Cómo puede ser! ¿Cómo tengo que decirlo? ¿Es que hablo en otro idioma? –

Pues sí, más o menos. Frustraciones aparte, que no sirven para nada: muy sencillo, muy rápido, pero de manera efectiva, y respondiendo a algunas dudas surgidas, y como complemento a otros post del blog. Os voy a presentar distintos niveles de comprensión.

Porque no entender (mi no entender) puede significar una no comprensión en alguno (o todos) de los siguientes niveles de comprensión que os presento en distintas entradas. Pero comencemos por el primer nivel, el que alude al proceso de atención, y a la fase de descodificación del proceso comunicativo (una fase totalmente personal, individual, subjetiva).

COMPRENSIÓN REAL

Si no hay atención real, no existe la comprensión. Esto es lo primero que tengo que garantizar y, para ello, existen dinámicas para la atención.

Estas hay que manejarlas desde las teorías de la atención, con las cuales conocemos que “la atención sostenida se transforma en oscilante” (Agazzi, 1973, p. 115), esto es: queramos o no, quieran o no, habrá veces que nos estén atendiendo, y momentos en los que no.

Para crear un ambiente de atención real, estoy compartiendo también en este blog de educación una serie de entradas sobre gestión grupal que, entre otras cosas, nos habla de la necesidad de generar un ambiente sano y facilitador del proceso comunicativo, del diálogo igualitario, del respeto y de la escucha.

Una vez nos atiendan, hay que saber que estamos hablando de proceso comunicativo, y no informativo: no transmitimos sin más, sino que buscamos una retroalimentación necesaria. Es por ello que garantizar la comprensión es asegurar que nuestra comunicación es clara.

Estamos muy mal acostumbrados, y damos las cosas por sentado, creemos que el sentido común es común, y pensamos que nuestra comunicación es clara, cuando no siempre lo es.

Cuando por ejemplo expresamos el típico “pórtate bien”, no estamos trabajando una comunicación clara. ¿Qué significa portarse bien? Hay todo un universo de matices solo en esa frase.

También sucede mucho en el trabajo en equipo que explicamos acciones, y pretendemos que todo el mundo funcione a mi nivel de comprensión: pero si las acciones no están matizadas, cada persona va a interpretarla desde su punto de vista y, por lo tanto, se producirán diversas comprensiones.

¿Y por qué es esto tan importante? Porque, si no hubo comprensión real, no puedes esperar la respuesta que estás esperando.

Un último apunte a modo de post post: Sé que caemos en el error, pero al hablar de distinto “nivel de comprensión” no nos referimos a que uno es más listo y otro menos. Es vital e importantísimo quitarnos esta idea de la cabeza, pues alguien puede ser la persona más inteligente sobre el planeta, y no comprendernos en un momento puntual.

Distintos niveles de comprensión significa distintos, ni mejores ni peores.

 

Agazzi, A. (1973). Psicología del niño. (6º Ed.) Alcoy: Editorial Marfil, s. A.

Taller sobre Gestión Grupal II

Siguiendo con la anterior entrada sobre cómo generar un ambiente propicio para la atención, continúo desarrollando las ideas principales transmitidas durante este taller, destinado tanto a docentes como a monitores de Tiempo Libre, en el cual buscábamos responder a la necesidad de que un grupo esté callado para poder desarrollar una actividad.

En el primer punto de este taller sobre gestión grupal, lanzaba una pregunta al aire: ¿Por qué quiero que alguien se calle? Como docentes o como monitores, creemos tener la necesidad de que un grupo, o la clase, esté callada, para que yo pueda desarrollar la sesión o la actividad, que previamente he programado.

El problema está en que, si ya desde mi yo más profundo, me empeño en que esto es así, voy abrir las puertas a un sin fin de frustraciones que serán las que manejen mi sesión o actividad, en lugar de hacerlo el grupo, en el cual participo.

En otra entrada de este blog de educación explicaba la importancia del valor de humildad para docentes y monitores, de como no podemos empeñarnos en realizar a toda costa la actividad que llevamos preparada. La retroalimentación debe existir. El constante análisis de realidad debe hacerse. Esto no ha de ser igual a ir dando bandazos, o de darle al participante lo que el participante quiere en ese momento. Hay que programar y tener muy claro qué necesita el participante y el grupo, y ser firmes a la hora de llevarlo a cabo. Pero si detecto que no va bien, o me estanco en mi propio empeño de algo que ya traía preparado, iremos en contra de lo programado.

No se trata de que el grupo se calle porque yo lo diga, porque va a empezar mi actividad. Cubrir esta necesidad en la gestión grupal consiste en crear un ambiente comunitario, igualitario, propicio para avanzar en los objetivos que todos buscamos, que todos necesitamos.

Realmente buscamos ese silencio, y esa atención, por dos razones fundamentales:

Seguir leyendo Taller sobre Gestión Grupal II

Juego de Kim

El juego de Kim es una actividad lúdica que la pedagogía del escultismo rescata para su aplicación en el Tiempo libre o ámbito de la educación no formal, y que tiene su origen en el libro de Rudyard Kipling llamado Kim.

Es una actividad para el Tiempo libre ideal, así como un recurso para el aula muy interesante, divertido y con amplios beneficios educativos.

El objetivo principal de este juego es memorizar, mediante una observación y atención consciente, 15 objetos que son mostrados a los participantes todos a la vez, durante exactamente un minuto. Los objetos pueden estar en una mesa, bajo una paño que los tape.

Pasado el minuto se tapan los objetos, y cada participante dispondrá de exactamente dos minutos para tratar de recordar el máximo número posible de objetos, anotándolos en un cuaderno o papel.

En la versión original de este juego que realiza el personaje de Kim en la novela de Rudyard Kipling, y que comparto al final de esta entrada, los objetos son más complejos, tratándose de rocas diversas que trata de memorizar no solo sus nombres, sino también color, peso, particularidades,….

Por ello una variación de esta actividad lúdica y recurso para el aula es no solo la memorización de los objetos que se observan durante un minuto, sino también ser capaz de enumerar sus particularidades y características únicas, sus semejanzas y diferencias.

Se puede realizar también este juego con otras variantes, enfocadas a alguno de los sentidos, como pueda ser un juego de Kim sonoro, por medio del cual los participantes deban memorizar el sonido de diversos objetos y, después, tras escuchar uno nuevamente, averigüen de qué objeto se trata.

O un juego de Kim al tacto, por olores o por sabores. En cualquiera de las posibilidades, esta actividad desarrollada para la educación no formal pero igualmente ideal como recurso para el aula, despliega múltiples beneficios educativos.

Seguir leyendo Juego de Kim

Taller sobre Gestión grupal

¿CÓMO GENERAR UN AMBIENTE PROPICIO PARA LA ATENCIÓN?

El trabajo en tiempo libre, así como el trabajo en educación, en las aulas, se desempeña en un ambiente social, es decir: el monitor de tiempo libre, y el docente, deben conocer herramientas para la gestión grupal.

Uno de los aspectos más delicados se da cuando este mediador social (el docente o el monitor) trata de crear silencio para favorecer la atención de una actividad propuesta para cubrir los objetivos planteados a partir de las necesidades del grupo.

¿Cómo logramos silencio en un grupo?

Sin duda es una de las cuestiones que más demandan muchos profesionales de la educaciónmonitores de tiempo libre y, sin embargo, sobre todo en el ámbito de la pedagogía, parece que es una cuestión tabú.

Pero, ¿qué hacer cuando tu clase no se calla, y tienes que explicar un ejercicio, una actividad, un tema? ¿Cómo gestionar un grupo para que atienda durante una Actividad de Tiempo libre?

En este blog de educación y Tiempo libre, lejos de convertir este asunto en tabú, quiero abordar algunas herramientas para la gestión grupal y para generar un ambiente propicio para la atención. Y lo voy a hacer trasladando a este formato un taller de formación realizado a un grupo de monitores de tiempo libre, que precisamente demandaban herramientas para resolver estas preguntas aquí plasmadas.

Por ello, en próximas entradas trataré de contestar a estas preguntas, tal y como hice en el anterior taller sobre Comunicación como herramienta de unión, y desarrollar algunas herramientas que nos ayuden para la gestión grupal.

Para cerrar esta entrada, ya que es tan solo una presentación de este taller sobre la gestión grupal, compartir un vídeo con el que empezaba dicha actividad formativa y el cual comentábamos después, sacando los contenidos de la formación. El vídeo es un juego de magia del gran Pepe Carroll, con Juan Tamariz.

Adaptar nuestra sesión a la situación

Cuidado con anteponer nuestras necesidades a la de los demás, en aquellos momentos en los que, precisamente tu profesión consiste en atender las necesidades de los demás.

A veces nos pasa inconscientemente, porque cierto es que también nosotros, en cualquier puesto laboral, tenemos una serie de necesidades que deben ser satisfechas por la otra persona, aunque esta sea un cliente. Cogiendo una profesión de ejemplo, como camarero, cierto es que para este el cliente siempre tiene la razón, pero eso no quita que su necesidad de que no le hablen a gritos deba ser cubierta. Por otro lado, por mucho que el camarero tenga hambre, no sería de recibo que se sentase a comer cuando está en su horario laboral, pues en ese momento son los otros los que acuden al establecimiento para cubrir esa necesidad en concreto.

En torno a esta idea reflexionaba otro concepto que llevaba tiempo dando vueltas, sobre el principal valor que debe tener un docente, pudiendo ser la humildad (teniendo que descartar otros muchos igual de buenos). Porque desde el mismo momento en el que abrimos la boca para explicar un concepto, tratando de hacerlo de manera didáctica y tocando solo aquellas áreas relevantes para ese momento en cuestión, debemos reconocer la certeza, con naturalidad, de que no lo sabemos todo sobre dicho concepto, y de que vamos a aparentar siempre que conocemos más de lo que realmente sabemos.

Quizás dominemos una materia pero, de la misma forma que nunca se deja de aprender, nunca todo se sabe….

Y la humildad es necesaria para ese momento crucial en el que de repente nos da la sensación de que tanto nosotros como docentes, como la materia que llevamos preparada, son lo único importante, lo único que hay en juego, lo único que existe. Y lo priorizamos a todo lo demás. Y eso no debería ser así, pienso yo.

A veces nos da la sensación de que vamos a transmitir un conocimiento vital y fundamental para el desarrollo del discente, de la otra persona. Nos puede parecer que vamos a descubrirle una gran verdad, o que tan solo vamos a darle un concepto sin el cual no podría vivir. A veces incluso llenamos una sesión entera de conceptos, pongamos por ejemplo, 100, pero: ¿somos conscientes de que finalizada esta, solo recordará 20?

Sí es verdad que a veces toda esa información sirve, aunque no se retenga en su totalidad. Pero a la hora de programar cualquier tipo de formación, siempre nos debemos plantear objetivos más allá de la simple transmisión de contenidos.

Y unificando nuevamente tiempo libre con educación, yo personalmente en el ámbito no formal siempre he planteado tres objetivos cruciales:

  • Atención: procura que estén atentos porque si no, todo lo demás, ¿para qué? Y atención es también interés, que es motivación.
  • Formación: porque efectivamente, si no aprenden nada en toda tu intervención, algo ha ido mal. Pero no es un “aprender los conceptos que tú traigas” sino simplemente, aprender.
  • Diversión: porque para aprender sin más, están los libros, que por cierto son a veces mucho más divertidos que algunos docentes. Además no hablo de una diversión banal, sino de una auténtica facilitadora de aprendizaje significativo.

Nos duele cuando tenemos que romper nuestros esquemas como docentes, y nos frustramos porque llevamos mucho tiempo formándonos y preparando una sesión, y nos empeñamos en hacer nuestro trabajo por encima de “leer” nuestro trabajo, es decir: visualizar cómo está la clase, y adaptar la sesión a la situación.

Si no tengo la suficiente humildad como para reconocer “esto no es lo que esperaba, no me sirve lo que he preparado”, no tendré la profesión suficiente como para adaptar mi proceso de enseñanza – aprendizaje, y adaptarlo a los verdaderos protagonistas, los que realmente tienen una necesidad que esperan cubrir: la de aprendizaje.

Línea de campamento

Cerrando con el grupo de entradas sobre la Actividad de Tiempo libre: el Campamento, explico en este post cuestiones a tener en cuenta en el diseño, generalmente durante la pre-actividad (y revisión durante la actividad), de un guión de campamento o línea ascendente.

El coordinador no solo estructura una Actividad de Tiempo libre atendiendo a las necesidades, a la logística, a la temática y ambientación,…. Sino que además busca darle a todo esto una unidad y una sinergia, en aumento, de tal forma que la superación en expectativas de un día con respecto al anterior te lleve a desear llegar al día siguiente.

Un campamento se programa en ascenso, elaborando una curva ascendente. Debería comenzar con actividades más sencillas, puesto que en los primeros días es necesario conocerse, conocer el sitio, la temática, la ambientación,…. y adaptarse a la rutina del campamento. Por esta razón no pueden ser actividades muy complejas, que requieran  mucha atención o comprensión y, a partir de aquí, vamos ascendiendo en la curva, como en un espectáculo, llamando la atención de los participantes poco a poco hacia el climax de la actividad, situado en su final.

Cuando tenemos la atención, es el turno de colocar actividades más intensas, divertidas o profundas. Hacia el final, en los últimos días, recapitularemos todo lo aprendido, puesto que ya contamos con una atención e interés plenos, y unificaremos todas las ambientaciones, situando por último las mejores actividades del campamento, que cierren esa curva ascendente y constituyan un climax.

Si la curva la hemos hecho bien, un campamento podría terminar con una gran actividad, una actividad de evaluación y despedida y una velada, tres cosas que en definitiva resumen todo lo vivido, experimentado y disfrutado durante los días anteriores.

El climax es la clave, puesto que es lo que con mayor intensidad se vive, y lo que más se recuerda con el paso del tiempo. Un gran climax puede convertir en bueno un campamento que estaba siendo regular, o en perfecto un buen campamento.

Y al igual que esa parte final del campamento es importante, la última actividad de cada día de campamento es el climax de dicho día. Por eso a la hora de estructurar la línea de la Actividad es fundamental controlar las actividades que se colocan en la noche. Una planificación buena es aquella cuyas actividades de la noche están bien cuidadas y planteadas, en ascenso dentro de la citada línea de campamento.

Ciertamente pasa lo mismo con cada actividad, así como con una velada o cualquier otro tipo de composición del estilo: debemos colocar los elementos en ascenso para ir entrando en el conjunto poco a poco, haciendo crecer la expectativa (no podemos colocar todo lo bueno al inicio o rompemos la misma), y terminando con un gran final que resumirá todo lo anterior, y marcará lo que ha sido, lo que hemos vivido y disfrutado.