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Burradas veraniegas

En plena temporada alta del Tiempo Libre, y a las puertas de los campamentos, os traigo algunas Burradas Veraniegas, es decir: cosas que no se deben hacer bajo ningún concepto.

Todas estas están basadas en hechos reales, es decir: anécdotas que he visto, o que han llegado a mis oídos, de monitores haciendo esto o aquello, con muy mala praxis. Por supuesto, no dentro de mi equipo de monitores, o hubiera intervenido ipso facto. Estoy hablando de auténticas burradas cometidas por una falta grave de profesión, lo cual se da más a menudo de lo que debería ser.

Y es que, como ya he explicado en otras ocasiones, el Tiempo Libre está muy falto de profesionalidad, y de asentar unas bases científicas y un trabajo a partir de la pedagogía de la educación no formal. Y aunque llevo muchas entradas intentando explicar algunos conceptos, teorías, metodologías, o comentando algunas conductas o actitudes, ahora voy a ser mucho más claro reflejando aquí estas burradas:

¿Qué no hay que hacer en Tiempo libre? ¿Cómo no debe actuar un monitor de campamento?

  • No se le pega en la barriga a un niño que te comenta que le duele la barriga, expresando la frase “¡qué te va a doler la barriga!” Perdón, esta primera está aquí mal situada, ya que no la formuló un monitor de Tiempo Libre, sino un docente de Educación Primaria. Pero esto NO se hace.
  • No tiene sentido que el equipo de monitores gaste tiempo y esfuerzo en dormir a un grupo de participantes y, a las tantas de la noche, cuando por fin están dormidos, se disfracen y vayan a una habitación a darles sustos, y después de lograr que se duerman otra vez, volver a disfrazarse para ir a la siguiente habitación, a darles sustos a los otros. Esto NO se hace.
  • No se le hacen fotos a los niños mientras duermen, para poner después en un vídeo de “mejores momentos del campamento“. ¡Parece de broma, si es que es hasta denunciable! Esto me lo comentaban unos participantes, de cara a un campamento anterior. Quizás no sea verdad. Pero en cualquier caso, esto NO se hace.
  • No se impone un castigo físico, que no resuelve la infracción cometida, frente a cualquier falta. No se saca a un niño de una habitación hasta el infinito, de pie, descalzo, porque no se duerme, ni se saca a un grupo a correr, hacer flexiones y otras actividades físicas, porque no están en silencio a la hora de dormir. Existen otros recursos, pedagógicos y efectivos, frente a estos castigos físicos que ni son pedagógicos, ni efectivos. Por eso, esto, NO se hace.
  • El monitor, cuando trabaja de monitor, de campamento, lo hace las 24 horas del día, en una especie de guardia continua. Aunque existan turnos, los cuales pueden facilitar la labor, y conociendo al grupo sepas cómo se va a desenvolver la Actividad, en cualquier momento puede haber una incidencia, y tengas que resolver algún problema, o salir corriendo a por el coche, o lo que sea. Por ello, el monitor de Tiempo Libre, no debe ingerir alcohol durante su desempeño profesional. Pues si hacer esto está mal, más delito tiene que todavía haya equipos de trabajo que no acepten esta indicación, y que haya que explicarles el por qué de esta medida. Pero es que esto, esto NO se hace.
  • No se lleva a los participantes a un cobertizo a jugar a beso, verdad o atrevimiento. Monitores, por favor: Esto NO se hace.
  • Regañar a un participante no es decirle “voy a rajarte el cuello”, da igual si tú crees “que es una broma”, porque más importante es lo que a la otra persona le llega. Aún así y, en cualquier caso, esto NO se hace.
  • No se registra sin motivo ni comunicación las pertenencias de un participante, tenga la edad que tenga. Menos aún, no se le sustraen cosas sin permiso, ni siquiera para “disfrazarse” de él o ella. Peor aún: no le cojo un juguete a un niño para ponérmelo en los genitales, y bailar. Esto lo he visto en un vídeo, como en el caso del monitor de multiaventura que se hizo viral. Soy consciente de que tener que explicar esto, deja al Tiempo Libre por los suelos. Pero es que más claro no se puede decir, para ver si le sirve a alguien, y aprendemos algo: ESTO NO SE HACE.

La importancia de la expectativa

Algunos de los fracasos más sonados que he tenido como profesional del tiempo libre han venido derivados por un condicionante que particularmente llamo “expectativa” (sacado de un concepto de guión en realidad), y que en esta entrada me gustaría explicar como parte de una fe de erratas en experiencias pasadas pues, ya se sabe: de los errores se aprende.

Y me parece sumamente interesante dicho concepto aunque a priori le pueda parecer a cualquiera que no es relevante, o que quizás uno se vea con capacidad para cambiar la expectativa, pero esto no siempre es sencillo.

Por expectativa me refiero a “lo que espera el participante” (el niño, el joven, el adulto,….) de la actividad en la que está inmerso, la cual medias tú como monitor de tiempo libre, o como cualquier otro profesional de la educación no formal o también, por qué no, en el caso de los docentes, aunque su ámbito está más marcado de cara a expectativas.

Y es que cuando el participante va con una idea férrea de lo que es una actividad, es complejo a veces hacerle entender que esa idea no puede darse, en caso de que sea una idea errónea. Y es complejo sobre todo cuando otro adulto ya le ha dado la razón, y por lo tanto parece que la idea queda automáticamente validada, sin posibilidad de una negociación dialogante por falta de un espíritu crítico real.

Pero vayamos a las anécdotas reales para ilustrar el concepto, sucedidas en actividades de tiempo libre.

Es muy complejo luchar contra una expectativa igual a “para ir de un punto a otro del campamento, lo hacemos saltando esa valla, porque es lo que hacíamos el año pasado, el monitor nos dejaba”.

El primer problema aquí reside en la falta de profesionalidad de muchos monitores de tiempo librecampamentos. Esta falta llega a un punto tal, que hay quien es capaz de discutirte el asunto al no entender qué hay de malo en que un grupo de niños salte una valla (ahorrándose diez metros, por no hacer el trayecto utilizando una puerta). Algo que en el ámbito de la educación formal quizás no pasaría, pero por falta de formación sucede constantemente en la educación no formal.

Pero, no siendo normal, y siendo algo que debemos evitar, quiero centrar la reflexión en lo complejo que es explicarle al grupo de participantes que no es posible saltar una valla, que no es lógico, que no es seguro, y que no puedes dejar que lo hagan, cuando la expectativa del grupo es totalmente contraria, y además, está aprobada por un adulto.

En el caso de este campamento pude salvar la situación, no permitiendo algo que podría haber sido un problema aún más serio. Pero de cara a la evaluación, esta actividad de tiempo libre fue a medias un fracaso, debido a una mala impresión final de los participantes: esto no es lo que esperábamos.

Otro ejemplo de lo mismo tuvo lugar en otra actividad de tiempo libre, en este caso de multiaventuras, un programa con pernoctación en los cuales siempre el equipo de monitores con el que he trabajado hemos salvaguardado una necesidad vital como es la del descanso, tanto para los participantes como para los monitores.

Por que no, profesores, no padres, no otros profesionales del tiempo libre:

Que los chavales no duerman en toda la noche no es lo más normal del mundo en una actividad de tiempo libre, en un campamento. Lo más normal del mundo es que el grupo duerma, tanto participantes como monitores. Y para que esta situación se dé, existe una pedagogía, unas herramientas, unas dinámicas a aplicar.

El problema es que muchos dan por hecho, ante la imposibilidad de lograr un objetivo, que el objetivo no es tal, y se descarta por imposibilidad. Pero el objetivo es fundamental:

En una actividad con pernoctación, se debe garantizar el descanso, entre otras cosas porque el cansancio es foco de incidentes y accidentes, de malentendidos, de conflictos y de desequilibrio emocional. Y aún más esto se debe garantizar en actividades que implican cierto riesgo, como son las de multiaventura.

Y no es complejo cumplimentar el objetivo, quizás en otra entrada podamos extendernos por ahí.

Pero claro, si luchas con una expectativa contraria, nos encontraremos ante un problema similar al anterior: si tanto padres como profesores le han explicado al participante que por las noches, seguro que arman una fiesta, y que pueden hacer cualquier cosa, es normal que el chaval, ante la autorización de otro adulto, no entre a razones, no entienda la importancia del descanso y del respeto a los otros compañeros, y por supuesto apueste por un todo vale que genere una situación de caos durante la actividad de tiempo libre.

Pero no todo vale, concepto pedagógico fundamental, máxime dentro de un grupo social. De la misma forma que no solo vale lo que tú traías en mente, lo que provoca una expectativa inamovible que, de no ser complacida, genera una sensación de insatisfacción, frustración y fracaso de la actividad de tiempo libre planteada.

La importancia del tiempo libre

No es concebible hoy día que una persona sin una formación reglada fuese maestro en una clase de primaria.

Para ello existe el Grado en Educación Primaria (Magisterio), que garantiza, o busca garantizar, las competencias, los conocimientos y las destrezas necesarias para desempeñar tan importante labor como es la educación de un grupo de alumnos.

Formar parte del proceso de educación y crecimiento de los niños es tan importante que es necesario que exista toda una ciencia como es la pedagogía, que a su vez se apoya en la psicología de la educación y en la psicología del crecimiento, para aportar a dicha labor docente el máximo beneficio posible.

Es así como la educación formal se beneficia de estas ciencias para el desempeño de su tan delicada e importante labor.

¿Y a qué nos referimos con educación formal?

El término educación formal hace referencia al proceso de enseñanza – aprendizaje, o a las etapas donde dicho proceso tiene lugar y que están reguladas por una institución oficial, por el gobierno o por la ley, es decir:

Nos referimos a la formación dada en colegiosinstitutos universidades, marcada por el currículo de cada etapa, de cada rama, de cada edad.

Pero pese a su enorme relevancia, es importante marcar que la educación formal no cubre todo el proceso educativo de un individuo.

Es más, forma parte de un porcentaje menor de todo el crecimiento y el aprendizaje de los seres humanos, que se alimentan principalmente de lo que llamamos educación no formal, es decir: todo lo que no es formación reglada.

En gran medida hablamos de la educación familiar, y también del importante proceso de aprendizaje que realizamos continuamente con nuestro grupo de iguales, es decir: nuestros amigos.

Pero también, dentro de dicha educación no formal, estaría lo que llamamos hoy día la educación en el tiempo libre y la animación sociocultural.

Si tan importante es la formación de los educadores que desempeñan su labor dentro de la educación formal, ¿cómo puede ser que no demos la misma importancia para los educadores de la educación no formal?

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Tiempo libre y Educación

A más de un año de la creación de este blog sobre pedagogía y tiempo libre, acontecen a mi alrededor varios hechos que me llevan a realizar esta entrada en la que voy a comentar la importancia real que tiene una ciencia que no es ciencia, por falta de respaldo y por su juventud, como es la de la Animación sociocultural, naciendo el término allá por el año 1950 en la UNESCO, aunque los conceptos de educación no formal y la importancia de los valores del tiempo libre se han dado mucho antes de esa fecha.

Desde antes de los 50 lo que hoy conocemos como tiempo libreanimación sociocultural se ha ido nutriendo de unas herramientas, actividades y estrategias para lograr objetivos en ámbitos muy distintos como son los de la educación, la psico-sociología o la acción social. Y, sin embargo, este logro pasa hoy día casi desapercibido por lo antes comentado.

Un ejemplo de esto me lo encontraba en una formación sobre coaching team building en el cual comentaban como estas áreas habían introducido por primera vez, hablamos de la década de los noventa, actividades como juegos o las dinámicas de grupo de la sociología experimental.

¡¿Cómo que por primera vez, si el tiempo libre las lleva utilizando desde mucho antes?!

Me vino a la cabeza una anécdota de un monitor de tiempo libre al cual la empresa en la que trabajaba contrató una de estas experiencias de team building por un precio extremadamente desorbitado, y se quedó patidifuso cuando se dio cuenta de que lo que hacían eran las mismas actividades que hacemos nosotros en los campamentos.

Otro ejemplo de lo lejos que está el tiempo libre de codearse con las actuales ciencias (o como mínimo, ser reconocida como parte de una ciencia como pueda ser la pedagogía, puesto que el tiempo libre se ocupa de la educación no formal, pero educación no obstante), es cuando oigo en clase de Didáctica de la Educación física decir que bajar a un discente al patio a que diga su nombre con una rima mientras agita su cuerpo a estilo hip hop es una actividad deportiva, y por eso entra dentro del área de la Educación física

Aunque esto es ya algo personal, puesto que desde mi experiencia e intento de encontrar, después de años de formación y experiencia, una clasificación de actividades para el tiempo libre, llego a la conclusión de que una actividad de deporte no es moverse sin más, sino que los deportes tienen unas características muy concretas, de la misma forma que podemos encontrar en estas un deporte menos movido como puede ser el ajedrez.

No obstante, y actualizando lo aprendido en dicha asignatura, hoy día la Educación física no se mueve en lo meramente deportivo, sino que busca aglutinar otras áreas como la de la salud, la de la expresión corporal (actividades de animación y espectáculos) o la actividad lúdica, e incluso con herramientas como las dinámicas de grupo de cara a aspectos de integración grupal mediante actividades motrices.

Y que una gran cantidad de actividades más propias del tiempo libre y la animación sociocultural caigan en la asignatura de Educación Física se da quizás porque el resto de asignaturas buscan centrarse en la transmisión de unos contenidos, generalmente mediante una metodología tradicional, y no mediante una enseñanza a través de actividades lúdicas que faciliten una motricidad más que necesaria en el desarrollo del discente.

Si cada dos sesiones sentados, pudiésemos tener una sesión en movimiento, aprendiendo la signatura que toque en dicha sesión, quizás los objetivos de la asignatura de Educación física cambiarían radicalmente.

Porque realmente todas esas herramientas, actividades y estrategias que comentaba que posee la joven ciencia del tiempo libre podrían aplicarse en cualquiera de las asignaturas escolares: tanto para la transmisión de contenidos, ya sean conceptuales, procedimentales o actitudinales, como para la resolución de conflictos o la gestión grupal.

El tiempo libre y la animación sociocultural, asociados a la educación no formal, dan un aporte sin precedentes a la educación formal, es decir, a los colegios y los docentes.

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