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Improvisando actividades

“La anticipación lo es todo….” En la pre-actividad hay que elaborar los “previstos”, que han de ser el 95 % de toda la acción que se desarrolle en la actividad. Un previsto puede ser también cómo actuar en caso de que el plan A no funcione. Por eso, prever todos los posibles escenarios nos adelanta una respuesta para cada momento y situación. No es creerse adivinos, ni vampiros negativistas (los que te chupan la alegría, las ganas, la iniciativa) que se ponen siempre en lo malo. Es ser previsores: no pasa nada por visualizar qué hacer en caso de que suceda esto, o lo otro. Al contrario: nos evita una situación de estado de shock, de incertidumbre, y nos convierte en resolutivos.

Con la experiencia logras que en cada vez más actividades no tengas que pasar por un proceso de pre-actividad para consolidar los “previstos” (e imprevistos), sino que asimilas tanto el funcionamiento de una actividad que, sin un repaso previo, puedes mediarla para que esta ruede sola (en realidad sí que haces una pre-actividad, pues esta siempre debe existir, pero muy rápidamente). Suele pasarle a todos por ejemplo con un juego sencillo como pueda ser un pañuelito (aunque hay quien cree acordarse y, por no hacer ese mínimo proceso de pre-actividad, tiene que ir corrigiendo las normas durante el juego, lo cual resulta frustrante para el árbitro y los jugadores).

Quería hacer esa introducción sobre la importancia de programar, para continuar hablando sobre las necesidades también de ser flexible y saber adaptarse a distintas situaciones, espacios y participantes. El análisis de la realidad (descripción detallada del grupo de participantes, para conocer sus necesidades que determinen los objetivos de la actividad, pero también todas sus posibles respuestas) no se da solo en la pre-actividad, sino que como buenos comunicadores, debemos manejar constantemente la retroalimentación (o feedback, palabra inglesa que no sé cómo aparece en todas las asignaturas, en todas las materias), y analizar al grupo in situ (trabajamos siempre desde dentro del grupo).

Un profesional de la animación, un docente o un monitor de tiempo libre debe ser perfectamente capaz de realizar una actividad al mismo tiempo que percibe su alrededor como un ente que le informa sobre los siguientes pasos. Y a la vez estar atento a la hora. Y a la vez, ser consciente del material. Y a la vez, y a la vez….

La idea de esta entrada como introducción, y de las siguientes que me dispongo a elaborar en la misma línea, es compartir algunos trucos para improvisar actividades, que consisten en definiciones de conceptos que combinados crean actividades lúdicas para situar en una programación. Durante el campamento en Londres tuvimos que montar grandes actividades sobre la marcha, debido a las dificultades logísticas, y algunas de las ideas que comparto a continuación fueron de gran ayuda.

Lo hago en diferentes entradas, puesto que voy a aprovechar para extender los conceptos y definiciones que he podido ir recopilando a lo largo de mi experiencia, y que suelo manejar para facilitar explicaciones, creación de nuevas actividades, y lo anteriormente dicho. Y una vez conocido el concepto continuaré con esos trucos, o actividades, o herramientas para utilizar durante nuestro ejercicio en tiempo libre, animación sociocultural o también para dinámicas y otras actividades en el ámbito docente.

 

Sobreprotección

Dentro del terreno de la educación, hay una imagen que no me quito de la aventura por Londres y, aunque voy a relacionarlo con otro aspecto vivido durante el campamento con niños en el que he estado allí, lo cierto es que la imagen no forma parte de esta actividad de tiempo libre, sino que la observé pasando por al lado de un parque, caminando por la calle.

Pues bien, la imagen en cuestión se trata de un grupo de niños de Educación infantil, posiblemente de 4 años (siempre acierto con un más menos uno), que iban de paseo por el parque con sus dos cuidadoras, monitoras o maestras, e iban todos atados entre sí en dos filas, una fila para cada adulto, quien llevaba el extremo final de la cuerda que ataba a todos sus niños.

No es solo el hecho de que unos niños salgan al parque a descubrir una naturaleza limitada a lo que la cuerda se alargue a cada paso, sino también la estampa en su conjunto de unos adultos charlando entre sí mientras pasean auténticas mascotas. ¿Qué han salido a ver esos niños? ¿O es un mero paseo para airearse y recibir algo de vitamina D?

Quería mencionarlo, además, porque si a veces tendemos a copiar lo que se hace en otros países, bien estaría dejar esto sin imitar, esta sobreprotección exagerada. ¿De qué tienen miedo? ¿De que un niño se caiga? ¿Qué hay de malo en ello? La imprudencia, la pasividad o la falta de previsión son los aspectos malos, no una simple caída en sí, lo cual es algo natural, no deseable, pero natural. Y la naturaleza es lo que es, y es, lo que hay que aprender. Cuando nos caemos, aprendemos, y nos levantamos. Las experiencias nos preparan para la vida futura. Vivir en una burbuja nos desconecta de las nuevas experiencias, y nos hace personas vacías, incapaces de enfrentarse a nada en la vida.

Que no es un “caerse está bien” gratuito. Repito que hay que tomar medidas, y entendería una sobreprotección en momentos concretos, o actividades concretas,…. Pero, así como el riesgo cero no existe, no podemos realizar todas las actividades pensando solo en que no haya ni una mínima posibilidad de pequeño rasguño para que el papá o la mamá no pueda decir ni mu de nuestra actuación. Y dejo abierto que todo esto es también una responsabilidad de los padres.

A veces, ante el miedo de que estos se quejen, se molesten, o incluso vayan más lejos en su protesta, se busca una sobreprotección extrema que resta las posibilidades del educador o monitor de tiempo libre, y de las actividades.

En la actividad de campamento lo veía también en la fase de preparación, cuando discutíamos sobre las distintas actividades que podíamos realizar. Será cosa de culturas, pero repito que mejor no copiemos la necesidad tan extrema de encerrar a los niños en burbujas.

Como decía, había actividades que se proponían y que quedaban fuera rápidamente por no encajar con unos parámetros de seguridad extremos. Correr, si implicaba escaleras, malo. Dejar a los niños solos aunque fuese en una búsqueda de tesoro de mediación directa, regular. Realizar el viejo juego de magia, que llevo años haciendo sin complicación, de quemar un pañuelo que después se restituye, mala idea, porque no se debe jugar con fuego. Vivimos asustaitos.

Y luego pienso en los grupos de niños de tres, cuatro y cinco años que perdía detrás de su monitor por la granja escuela con nuestro mapa imaginario, buscando los animales y árboles de los cuales aprendían cosas, corriendo de un lado para otro, disfrutando,…. Y lo bien que nos lo pasábamos. Eso sí, algunos sí que lo pasaban mal: aquellos que no eran capaces de dar dos pasos porque todo les asustaba, animales, piedras, brisa de viento,…. y si se caían, se acababa la diversión porque no eran capaces de levantarse, sacudirse, y seguir disfrutando. Comenzaban a llorar hasta que alguien les envolvía en una burbuja, y les sacaba de aquel horror que es, el mundo en el que viven.

Chisporroteando

De la misma forma que un fuego se alimenta de la leña que le proporciones para poder seguir iluminando, los seres humanos necesitamos alimentarnos para poder enseñar, ser luz o dar calor a los demás. A nivel de contenidos teóricos, es fácil de entender que uno puede alimentarse estudiando más. Aunque no es lo mismo saber, que saber enseñar, por lo que al mismo tiempo hay que dar con fórmulas de expresión y de comunicación.

Mientras que si hablamos de guiar, de educar, de estar ahí para alguien, de ser luz, de mediar, de tratar con las personas,…. Necesitamos un alimento más profundo incluso que los conocimientos. Necesitamos alimentar nuestra inteligencia, nuestros distintos “yoes”, nuestra alma y nuestras habilidades.

Así pues, una forma indiscutible de echar leña al fuego es mediante las nuevas vivencias, mediante aventuras (no grandes aventuras piratescas o elfiánicas, pero aventuras igualmente. La vida es una aventura constante solo si lo deseas…..). Aquellos que se quedan siempre en su rutina, no sólo no descubren nada nuevo, sino que además no aprenden nada nuevo, sobre todo nada nuevo de sí mismos. Esto es que, cuando se enfrentan a una situación que les saca de su zona de confort, entran en shock.

Siempre he repetido lo importante que es conocerse a uno mismo para poder ser monitor de tiempo libre, o educador. Porque si las situaciones que vives en tu trabajo te sobrepasan, porque no sueles abandonar a menudo tu zona de confort, trabajarás siempre en estado de shock. Y una de las “reglas de oro” que tengo para trabajar en tiempo libre es que en tiempo libre, puede pasar de todo. Y es muy cierto, puesto que cuando se trabaja con personas, suceden escenas totalmente impredecibles.

Chisporroteen pues por ahí para vivir nuevas experiencias y aventuras y así alimentarse, es mi consejo: a modo de vacaciones, como voluntariado, o trabajando, pues la misma experiencia laboral es una aventura nueva cada día. Es también cierto que no hay campamento en el que no se aprenda nada nuevo. Siempre se aprende algo.

Y todo ello viene al hilo de próximas entradas que quisiera compartir, puesto que irán en sintonía a dos actividades que están siendo parte de mi aventura veraniega. Por un lado un campamento de verano, de la cual quiero compartir entre otras cosas una fantástica dinámica de grupo llamada Los refugiados cuya creación estaba destinada para ser realizada en un colegio, pero ha funcionado muy bien de campamento, y un nuevo jugo nocturno.

Y por otro lado os escribo ahora desde Hammersmith en Londres donde estoy como voluntario en Austin forum, colaborando en diversas actividades como unas clases gratis que imparten aquí para extranjeros y también con un campamento para niños, con los que haremos diversas actividades. Estoy disfrutando y aprendiendo de esta auténtica fusión de culturas, y seguro que de esta experiencia saldrán también entradas interesantes para compartir.

Así pues, no lo duden, como diría la canción, “el fuego nos dice con fuerte voz ¡una gran aventura vivid!”, no dejen de aprender, y chisporroteen….

Dinámica Cartelitos rotativos

En este espacio compartiré actividades que he creado o modificado para alguna programación concreta. Es decir, actividades inventadas desde cero (como todo en esta vida, siguiendo patrones ya establecidos, pues “está to inventao”), o adaptaciones a actividades que ya conocía y que llevan algo de cosecha propia, pues siempre me gusta dar un giro de tuerca a lo que ya existe.

Muchas veces, como en el caso presente, simplemente junto algunos elementos de actividades que ya existen (poco valor creativo realmente, pero sí mucho oficio), algo que hago rápido porque tengo muy bien estructurado los tipos de actividad, y de fragmentos de actividad. Espero poder ir trabajando esto mismo en el blog.

Pues bien, sin más dilación me gustaría presentar el primer recurso (los próximos vendrán sin tanta palabrería, para ir directos al grano).

El pasado fin de semana estuve en una Actividad con españoles e ingleses. Configuramos en el primer día una toma de contacto con algunas actividades de presentación y distensión. Para la primera actividad planteamos una Dinámica polivalente, en varias fases, con grupos rotatorios en cada fase.

Preparación:

Elaboramos unos cartelitos para colgarse mediante un cordel de lana. Estos eran de cartulinas de tres colores distintos. Los cartelitos tenían un espacio central grande para que la persona ponga su nombre, y así poder dirigirnos a cada uno y aprendernos los nombres.

Pero también había en los cartelitos una serie de elementos que nos servirían para formar grupos aleatorios: podías tener un cartelito con un número del 1 al 5 (para formar cinco grupos), que además tuviese una forma dibujada (había cuadrados, círculos, triángulos,…. Es decir, una nueva cantidad de grupos), el mismo color del cartelito era otra forma de dividirnos (nuevamente, en grupos de x miembros, siendo x una cantidad distinta a las anteriores divisiones). Y también tenían escrito un animal, de tal forma que se buscasen los que compartían el mismo animal (y este podía estar escrito indistintamente en español como en inglés, para hacer más interesante esa fase).

Desarrollo:

Nos colgamos el cartelito, ponemos nuestro nombre y explicamos la actividad: cada vez que se forme un grupo nuevo (pues las combinaciones en cada cartelito son distintas), debemos interactuar con los miembros del grupo formado, en base a la orden que diga el director de la actividad.

Por ejemplo: comenzamos formando grupos atendiendo a la primera letra de tu nombre (los que no coincidían con nadie, un grupo mixto), y la misión consistía en presentarnos y contar algo sobre nosotros mismos.

Terminado un tiempo destinado a cumplir la misión, al azar uno de los grupos debe comentar cómo fue la misión, en este caso, presentándose los unos a los otros.

Es importante que la comunicación en los pequeños grupos ha de ser “como se pueda”, si alguien no domina el idioma del otro, por gestos, no cabe otra. Y que, a la hora de que el grupo presente qué hizo, serán los de un país los encargados de presentar a los del otro país.

Otro ejemplo de misión sería: cuenta algo cultural (sobre comida, fiestas,….) a los demás sobre tu lugar de procedencia.