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El ritmo en el campamento

La vida que nos rodea está compuesta de un orden que tenemos que aprender a interpretar para poder desenvolvernos bien dentro del mundo. En nuestro día a día, esto se interpreta mediante una rutina, es decir, un grupo de acciones que atienden al orden impuesto, para que podamos desarrollar las cosas sin alteraciones.

Dentro de este orden, de esta rutina, nos solemos levantar todos los días a la misma hora, para ir a la escuela o al trabajo, establecer un reparto y descansos para dosificar esfuerzos, comer a la misma hora,…. En el ser humano es bueno romper la rutina de vez en cuando para despejarnos de las obligaciones que nos imponen, o nos imponemos. Pero también es bueno establecerse dentro de la rutina, lo que nos permite hacer una vida equilibrada, recordar las cosas, no cansarnos en exceso, estar preparado para resolver problemas, distinguir lo que cada diferente situación nos pide,….

La vida en el campamento se construye mediante una rutina a la que los participantes deben acostumbrarse. De la misma forma, podemos romper esta rutina para sorprender, para experimentar otras actividades, o a partir de propuestas de los propios participantes o que surjan del equipo de monitores,…. pero no debe ser lo dominante.

Un campamento sin rutina, o participantes que no se hayan acostumbrado a esta, puede ser un causante de problemas, que además costará más su solución.

Hay que recordar que a nivel de actividades, cuando aplicamos la línea de actuación, debemos tratar a los participantes como grupo, y para movilizar a un grupo solo podemos hacerlo mediante una estructura férrea, flexible, pero sólida, con amor, pero con responsabilidades, como la responsabilidad de alcanzar los objetivos propuestos, que surgen de las necesidades del grupo.

Y que cuando hablamos de rutina no nos referimos a un concepto negativo que imponemos: no quepa duda que si mediante retroalimentación visualizamos que las dinámicas del campamento no funcionan, debemos elaborar cambios.

La necesidad de los participantes está en primer lugar, y a partir de esta elaboraremos una rutina de campamento que nos permita alcanzar los objetivos que partan de esta. Pero que estén en primer lugar no quiere decir que nos dejemos llevar por un exceso de permisibilidad que no permita consolidar ninguna dinámica y, por tanto, nunca podamos plantear, alcanzar o evaluar los objetivos que parten de sus necesidades.