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Eduketing 2021

El próximo 25 de noviembre participaré como ponente en una nueva edición del Congreso Internacional de Marketing Educativo Eduketing.

Esta es una iniciativa muy interesante que reúne por un lado al arte del hacerse visible, con el maravilloso mundo de la educación.

Tuve la suerte de poder asistir a la anterior edición de este congreso, en la que hubo ponencias en torno a herramientas de marketing o innovación educativa.

Pero también en torno a la creatividad, la inteligencia emocional, la mejora de los espacios de trabajo, la implementación de herramientas tecnológicas educativas, o distintas técnicas para hacer más visuales los factores diferenciadores de los distintos centros educativos.

En la página web de Eduketing se puede ver como también este año contará con charlas muy interesantes en torno al ámbito del marketing educativo.

Además en la presente edición de este congreso internacional participaré como ponente con la presentación “Una palabra vale más que mil palabras“.

Esta será una ponencia en torno a los procesos creativos, con herramientas prácticas para mejorarlos.

Os dejo con la descripción de la ponencia en Eduketing 2021:

Una palabra vale más que mil palabras

¿Se imaginan una reseña a esta ponencia que contenga una pregunta excesivamente larga hasta el punto de que una vez terminada sería bastante complejo descifrar exactamente qué estaba diciendo o siquiera preguntando?

En marketing es crucial ser conciso y, no solo breve que dos veces bueno, diría el refrán, sino también saber dar en el clavo, esto es: saber transmitir la esencia de lo que quieres comunicar.

En esta ponencia quiero desvelar algunos consejos personales, partiendo de mi experiencia laboral, sobre cómo lograr ser más concisos y visuales frente a la a veces excesiva información de esta “era online“.

Historia de una vaca

Sucedía que mi sobrino jugaba con una vaca pequeña de juguete. Entonces un día la cogí, y la coloqué en un lugar visible de la habitación.

La vaca, pese a estar a simple vista, estaba escondida por una sencilla razón: no estaba donde debía estar, sino en otro lugar, en una posición inverosímil para quien juega con una vaca en el suelo, la guarda, y vuelve a jugar.

¿Dónde está la vaca? Pregunto. Y el juego da comienzo.

Un juego que, en realidad, tiene tintes de dinámica pues plantea un reto mayor que el hallazgo del juguete: el auto descubrimiento de las capacidades personales que son, en este caso, las de observación y perseverancia.

Esta acción en realidad no es la primera vez que la hago. De hecho, soy muy aficionado a provocar conflictos cognitivos en interacción durante mi desempeño profesional en infancia y juventud.

Desde lo más sutil y sencillo como cambiar un juguete de sitio, o  preguntarle a un niño “cómo te llamas” mientras le has nombrado por su nombre; hasta acciones más complejas que, a fin de cuentas, buscan ofrecer estímulos y, por tanto, la oportunidad de averiguar cómo resolverlos.

Además, en este blog de Educación y Tiempo Libre ya he compartido algunas entradas en torno a la importancia de expandir lo rutinario, de no conformarse con lo cuantitativo, de generar conflicto cognitivo.

Aunque a veces pueda quedar como una broma aislada, que como mucho pueda despertar una sonrisa, en realidad no es la idea, ni mucho menos. 

Más allá de una broma (que conlleva el peligroso riesgo de que solo se ría uno de los dos en interacción), presentar estímulos diferentes, novedosos, busca la distensión o romper el hielo, un objetivo fundamental en educación cuando entras por primera vez en un grupo.

Y unida a la distensión, otra ventaja es la creación de vínculo, esencial antes de cualquier otra acción educativa.

Pero los beneficios que provocan el conflicto cognitivo van mucho más allá puesto que son, a mi juicio, una de las esencias fundamentales del proceso educativo.

Cuando algo deja de provocarnos conflicto cognitivo nos estancamos, dejamos de aprender de esto, o deja de interesarnos, o nos acomodamos a dar una misma respuesta a este mismo estímulo repetitivo.

Todo ello debe estar enmarcado dentro de las características de la actividades, pues por muy simple que sea esconder una vaca, en realidad no hablamos solo de coger y mover y se acabó, sino que existe un proceso lógico, aunque exprés, de inicio, desarrollo y evaluación o final.

Es entonces que el juego que ofrece un simple juguete, como pueda ser una vaca, se expande en nuevas posibilidades; adquiere nuevas dimensiones; crece.

Y al final, lo que parece una acción aislada y sin fundamento, se convierte en un juego seguido por todos: ya no soy yo el único que esconde a la vaca….

Incluso el niño juega a ver si el adulto es capaz de encontrar la vaca donde él ha decidido que puede ser un escondite acertado, dentro de las dinámicas de este juego inédito que, a la par, aporta un aprendizaje esencial.

Yo perdono, pero no olvido

La RAE define la palabra rencor como “resentimiento arraigado y tenaz”, algo que se puede extrapolar, dentro del ámbito de la inteligencia emocional, a una emoción que, al no haber sido resuelta, al no haberle dado respuesta, esta no ha cambiado y permanece en el tiempo.

Sin embargo nuestra creencia popular ha traducido el rencor como algo negativo, sí o sí: si tienes rencor, eres malo, porque hay que saber perdonar. Surgiendo el disfemismo “rencoroso”.

“Llamo rencoroso a aquel que no me perdona, como atajo rápido para zanjar un conflicto interpersonal que, en realidad, debería resolverse mediante un acercamiento, mediante una comprensión”.

Este adjetivo, rencoroso o rencorosa, es un disfemismo porque sentencia a la persona así calificada de algo que no debe hacer (porque yo, oyente, no quiero), pese a que lo necesite.

– ¡No debes ser rencoroso, no tienes por qué sentir rencor! – Y, sin embargo, si la emoción no se ha resuelto, hay que expresarlo, porque hasta que no se etiquete, hasta que no encontremos qué nos está pidiendo, qué necesidad nos marca, esta emoción no cambiará, seguirá ahí.

(Y si una emoción permanece, es casi imposible olvidarlo, sacarlo e la cabeza. Qué digo de la cabeza: de todo el cuerpo….)

Profundizando en este tema sale a la luz el significado de otras expresiones, como la típica “yo perdono, pero no olvido“. ¿Es esta expresión correcta, en el ámbito de la inteligencia interpersonal?

Bueno, para empezar, según se formule puede doler o no, tanto a la otra persona como a uno mismo. Pero creo que sí incluye esta expresión el inicio de algo que puede ser sano para una relación interpersonal.

Perdonar, hay que perdonar siempre, como “primer paso dado de acercamiento” en cualquier acción de tejido interpersonal….

Pero no podemos realizar un acercamiento puramente pasivo, dejándonos a merced de las necesidades del otro, ocultando las propias.

Esto no es una relación interpersonal sana, es decir: la que es beneficiosa para ambos.

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ponencias y talleres formativos

Si buscas una ponencia o un taller en torno a algún tema relacionado con la educación, puedes contactar conmigo mediante el formulario que encontrarás en este enlace del blog La Invención del Fuego.

VER MÁS

En esta página sobre eventos formativos para educadores, docentes y monitores, podrás encontrar más información sobre distintas ponencias o talleres formativos dentro del ámbito de la educación o del Tiempo Libre.

  • Pedagogía del Tiempo Libre.
  • Coordinadores, monitores y profesionales del Tiempo Libre especialistas.
  • De la educación no formal, al aula: recursos para docentes.
  • Inteligencia Emocional e Inteligencia Interpersonal.
  • Comunicación como herramienta de unión.
  • Gestión grupal y teorías de la atención.

Muchas de las entradas, recursos, teorías y reflexiones que comparto en este blog de Educación y Tiempo Libre parten de eventos formativos que he podido compartir con otros educadores.

Algunos de estos eventos educativos han sido charlas o talleres formativos destinados a profesionales del Tiempo Libre y la Animación Sociocultural, o ponencias dentro del ámbito de la Educación.

Más información en la página de este blog de educación sobre las ponencias y talleres formativos.

No dudes en contactar a través del formulario para cualquier petición, duda o sugerencia.

Ir al formulario.

Un campamento perfecto

¿Cómo se construye un campamento perfecto? Bueno, perfecto, perfecto, eso es imposible. Pero quizás podamos acercarnos con algunos conejos útiles que expongo en esta entrada sobre Tiempo Libre.

Y es que hace unos días recordaba con algunos monitores uno de los mejores campamentos en los que he estado, que fue hace cuatro años, y el porqué de que fuera uno de los mejores: por ello os presento algunas claves para mejorar un campamento. A ver qué os parecen:

Profesionalidad y oficio

Sí existe el oficio de profesional del tiempo libre, así como la ciencia pedagogía del tiempo libre. Lo que pasa es que estamos necesitados de tiempo (al ser una ciencia muy joven), estudios, información y profesionales que se mantengan en esta carrera, puesto que muchos monitores lo son por solo unos pocos años.

¿Fue de los mejores en los que estuve, decía? Pues entré a formar parte del equipo de monitores, como coordinador o Director de Actividades juveniles, prácticamente una semana antes, por diversos acontecimientos.

Cierto es que preparar un campamento con tiempo, lo que conocemos como Pre Actividad, es esencial, y ayuda. Pero mucho más esencial es aplicar una serie de claves, algunas que aquí describo, para contar con toda la profesionalidad que una actividad de Tiempo Libre merece.

Una de estas es componer (como la música) el campamento siguiendo una línea u orden lógico, como esta que os compartía en este blog de tiempo libre. Pero vamos a repasar otras tres claves más:

¡A mí la tribu!

Por supuesto que montar el mejor campamento del mundo no solo requiere profesionalidad y oficio, sino también un equipo de monitores entregado y conscientes de la gran responsabilidad que tienen entre manos.

El monitor perfecto existe: aparece cuando todos los monitores en sintonía y con respeto, funcionan como uno solo, complementándose unos a otros. Una clave fundamental para un campamento perfecto.

Y para esto es fundamental una buena coordinación, distribución de tareas, reuniones frecuentes, evaluación, gestión de recursos y cohesión.

Y quizás esto último sea de lo más importante, pues el monitor es a los participantes lo que el coordinador al equipo de monitores: debe velar por la seguridad del equipo, pero también su estado de ánimo, formar, resolver conflictos, dudas, y realizar para estos actividades de distensión para favorecer la buena sintonía y la compenetración.

Wachironsón: El arte de la ambientación

Ya he explicado alguna vez la importancia que tiene el concepto de ambientación para cualquier actividad, ya tenga un foco más formativo, dinámico grupal o lúdico.

La ambientación envuelve los objetivos propuestos y logra que estos calen con mayor profundidad, y se recuerden por más tiempo.

Con una buena ambientación el campamento se ensancha, cobra vida y gana profundidad.

Por ello una ambientación que acompañe todo el campamento ayuda a esto, pero es que además podemos incluir ampliaciones a la ambientación a modo de grandes acontecimientos que vive el campamento, días temáticos o juegos transversales ambientados.

Para convertir un campamento en una experiencia épica, cada día debe ser mejor que el anterior, en un crescendo natural que refleje la esencia de la vida y de la educación: en constante crecimiento.

De esta forma vivimos en este campamento del que os hablo una aventura protagonizada por los participantes de Primaria, que se agrupaban en tribus salvajes, y los participantes mayores que se organizaban en provincias romanas: pero es que, además de construir sus propias ciudades, y crecer juntos en equipo, vivieron unas grandes olimpiadas, un asalto a las mazmorras, tuvimos unos días de elecciones parlamentarias, y nos visitaron personajes famosos y de la historia.

Prevención y estructura

Para lograr el éxito en un campamento, en pos de las claves antes mencionadas, es importante llevar cierto orden que nos permita alcanzar el éxito para todos y cada uno de los que integran un campamento de verano.

Dicho orden y estructura nos permite alcanzar los objetivos, que deben partir de las necesidades de los participantes, verdadero centro de toda actividad de tiempo libre. Por eso hay que ser coherentes y concretos, seguir ciertas normas comunes, todos por igual, pero también con amor, desde el cariño.

“Los niños necesitan, por tanto, al mismo tiempo, afecto y normas claras. El afecto es nuestra bienvenida, la incuestionable acogida que les brindamos los adultos; las normas les evitan inquietudes, pues les permiten entender cómo funciona el mundo que les rodea y qué se espera de ellos” Esteve, p. 70.

Al mismo tiempo hay que ser sensibles a la realidad que nos rodea, y actuar con anticipación, proactivamente, desde una retroalimentación constante.

En este blog de tiempo libre ya compartí algunas claves teóricas en torno a la ciencia de los campamentos de verano. Son entradas muy interesantes para tener siempre presente:

Esteve, J. M. (2010) Educar: un compromiso con la memoria. Barcelona: Octaedro.

Protagonistas del Tiempo Libre

¿Se imaginan a un maestro o una maestra, en un colegio, llamarle “payaso de siempre” a un niño o niña, como calificativo despectivo?

Ni siquiera argumentando a posteriori que “había sido una broma” sería correcto y, por suerte, esta actitud no tiene cabida a día de hoy (o no debería) en el ámbito de la docencia y el magisterio.

Creo que es altamente comprensible, ¿no? ¿O es que acaso alguien vería normal que, en una clase de primaria, las actividades programadas fuesen orientadas al docente?

Es decir, por ejemplo: << cantemos una canción, ¿cuál? Pues esta, que a mi me encanta, y si yo me lo paso bien, vosotros “enanos”, ya veréis como también >>.

El ámbito de la educación formal lleva años evolucionando para desterrar metodologías anquilosadas, y poner al alumnado como centro del proceso de enseñanza – aprendizaje, un proceso que debe surgir de las necesidades del discente, quien debe ser partícipe, autor y protagonista indiscutible de la educación.

Sin embargo y por desgracia, la actividad del Tiempo Libre sigue necesitando actualmente aprender de los avances que se han realizado en el ámbito de la educación, y actualizarse.

Todavía a día de hoy muchas asociaciones, empresas y actividades requieren una aplicación real de Pedagogía del Tiempo Libre.

Esta necesidad de profesionalización dentro de la educación no formal, que ya comentaba en otras entradas de este blog de educación, la reivindico desde un conocimiento de primera mano. Estos ejemplos que comento son reales.

Todavía a día de hoy encuentro monitores y monitoras, asociaciones y empresas, que trabajan anclados en formas del pasado, y que las reproducen bajo el inamovible argumento de: esto siempre se ha hecho así.

Ejemplos como los que ya he compartido en este blog de educación y tiempo libre, en torno a auténticas burradas que aún hoy día se reproducen en actividades de tiempo libre como campamentosviajes de estudio, o en actividades de multiaventura, evidencian la necesidad de reivindicar la importancia de la Pedagogía del Tiempo Libre.

Necesitamos empresas, asociaciones, profesionales y voluntariado que entiendan la necesidad de cuestionarse, evolucionar y abandonar viejas prácticas no pedagógicas, o esa actitud en la que todo gira en torno al monitor, o esas dinámicas que aún hoy día mantienen como válidas por tradición dentro de su actividad pero que fuera de ese contexto, puestas en un marco educativo formal actual, ponen los bellos de punta.

Y necesitamos actividades que se ajusten a una llamada Pedagogía del Tiempo Libre por medio de la cual se apliquen los mismos avances que se dan en las escuelas e institutos, en torno a las áreas de pedagogía, psicología, sociología…. de las cuales la educación no formal debe beber tanto o más que la formal.

¿O es que acaso los profesionales del Tiempo Libre no trabajamos con personas, hacia las cuales está dirigida nuestra labor, participantes que son y deben ser auténticos centro de toda nuestra acción?

Cuestionario para monitores

Cerrando trimestre, os traigo hoy un examen, un cuestionario con preguntas a las que responder SÍ (es decir: correcto, es acertado, está bien hecho….) o NO (no correcto, no es acertado, no está bien hecho….). Primero pondré las preguntas y, seguido, las respuestas.

Lo primero que hay que aclarar es que aunque haya respuestas correctas o incorrectas, porque quizás la pregunta vaya más por un lado o por otro, no quiere decir que sea correcto siempre. Es importante comprenderlas e interiorizarlas, pero también con actitud crítica y reflexiva: porque cada situación y persona son un mundo y porque, además, esto es una ciencia dinámica, nunca estática.

Lo segundo es invitar a echar un vistazo a la entrada de burradas veraniegas en este blog de educación, con algunos casos reales de sucesos en el tiempo libre que, por desgracia, siguen estando a la orden del día en el sector profesional actual.

El cuestionario surge de una formación para monitores de este mismo año, que buscaba repasar lo más básico pero a la vez esencial dentro de la aplicación profesional del Tiempo Libre y la Animación Sociocultural.

EXAMEN BÁSICO PARA MONITORES DE TIEMPO LIBRE

Responde a las siguientes cuestiones SÍ (es decir: correcto, es acertado, está bien hecho….) o NO (no correcto, no es acertado, no está bien hecho….).

  1. Confisco por la noche un paquete de patatas, y nos lo comemos entre todos los monitores.
  2. Los niños están hablando de a quién le gusta quién. Me meto en la conversación cuan presentador de Tele 5.
  3. Un niño no duerme por la noche. Le digo que salga para conversar con él. Le pido que lo haga en zapatillas.
  4. Al equipo nos encantan y motivan 3 actividades mucho. Las vamos a hacer para motivar y animar a los chavales.
  5. Vamos a jugar a un pañuelito, y lo decidimos sin sentarnos para estudiar los objetivos de esta actividad.
  6. El premio del juego de las 13:00 h. es un donut para cada participante.
  7. Raúl tiene autismo. Se lo explico a sus compañeros para que le apoyen, le ayuden y le comprendan mejor.
  8. Los niños quieren hacer un pasaje del terror. Estudiamos la posibilidad y lo enmarcamos como actividad.
  9. Voy a disfrazarme de uno de los participantes, y le cojo para ello de su mochila una gorra suya.
  10. Para la actividad falta un jugador. Yo, como monitor, me incorporo.

 

 

RESPUESTAS

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Ser padres

Ser padres no es sencillo. Las personas somos todo un universo en nuestro interior, y eso hace que seamos complejos e imprevisibles. Estar al cuidado de una personita hace, de entrada, que nos veamos limitados: hay ciertas cosas que ya no puedes hacer, y otras que tienes que hacer forzosamente.

Cuidar significa eso: estar ahí para el otro. Pero la cosa es más compleja aún, porque ese concepto de “estar ahí para el otro” puede ser interpretado de distintas formas, y desarrollarse desde múltiples enfoques y métodos.

Nuestra misma naturaleza y, a través de la experiencia, permite que encontremos la manera de estar ahí para nuestro hijo o hija, que sepamos cuidarles, y que encontremos cómo resolver esos momentos delicados que se nos presentan.

Ahí es donde nace la cátedra de los padres, quienes son los que mejor comprenden a sus hijos, o así debería ser, puesto que son los que más tiempo pasan con ellos, o así debería ser.

Ahora bien, como padres, tenemos que tener una cosa muy clara: el niño, la niña, no va a ser siempre el mismo, la misma, de igual forma que nosotros no somos todo el rato la misma persona, ni somos el que fuimos hace unos años, ni somos lo que seremos dentro de unos meses.

La naturaleza del ser humano fluye, dentro del mismo concepto de crecimiento, algo que en las edades tempranas, es más notorio. Cada experiencia dentro de nuestro entorno nos puede hacer cambiar. Pero es que además, eh aquí un secreto: nuestra dimensión social nos hace ser un “yo” diferente dentro de cada grupo social.

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¿Cómo conseguir que una clase se calle?

Si has llegado hasta esta entrada en este blog de educación y tiempo libre, y has leído su título, puede ser que pasen dos cosas: o que sigas leyendo con interés para ver si aquí hay alguna receta mágica que realmente logre lo que el título de la entrada dice, o que rechaces su lectura molesto por un título que pueda parecer procedente de la educación tradicional, a la cual te opones férreamente.

O quizás no pase ninguna de las dos anteriores y, entonces, vayamos bien encaminados: porque ni existen recetas mágicas que de inmediato haga que un grupo de personas cree un ambiente de silencio y atención (aunque algunas estén más cercanas, como vamos a leer a continuación); Ni es cierto que esta necesidad no exista durante el proceso educativo, algo que algunas corrientes tratan de explicar desde el punto de partida de que el discente ha de ser libre para hablar si quiere hablar. Ojo, que libre sí, pero también respetuoso, pues trabajar la escucha es también algo vital en educación.

En cualquier caso y, para resolver el título, esta es una entrada que continúa presentando las ideas claves que desarrollé durante un taller de formación sobre gestión grupal. De hecho, en el anterior post veíamos como no se trata de generar silencio porque yo quiera que los demás se callen, sino como respuesta a dos necesidades (la tuya y la mía), y como objetivo principal de respeto y construcción de grupo.

Una vez tenemos esto claro en la cabeza, la cosa cambia bastante. Porque las personas nos leemos entre nosotros mismos, más allá de lo que decimos. Y no es lo mismo que yo te lea a ti “que tú quieres que me calle para que tú me puedas contar lo que tú me quieras contar”, que yo te lea “que tú quieres que nos respetemos”. Esto segundo sí me interesa más, porque el mismo respeto que tú me demuestres, será el que yo te muestre a posteriori, y viceversa.

Pues bien, siguiendo con un segundo paso para la gestión grupal, hay otro elemento importantísimo para garantizar dicho clima de silencio y atención: la actitud.

Si estamos hablando de que nos leemos entre nosotros mismos, de que las personas somos espejos que reflejamos lo que el otro nos da, y más los niños y niñas, que son como esponjas, será por lo tanto importantísimo que, frente a la petición de una actitud de escucha, esté también una actitud de escucha, y de comunicación.

Si quieres que te oigan, adopta actitud de habla. Y si quieres que se establezca una comunicación real, pon todo tu ser, todas tus herramientas, al servicio del proceso comunicativo, el cual no solo entraña el aspecto verbal.

Cuando digo todos los elementos, me refiero a la postura, a la comunicación no verbal, y también a la verbal en cuanto a tono, timbre, volumen, modulación,…. aspectos a revisar y mejorar, buscando la mejor opción para comunicar, y para transmitir ese deseo de comunicación.

Y cuando ponemos todo nuestro ser en el proceso comunicativo, proyectamos realmente la esencia de dicho proceso, y contagiamos su necesidad.

Es en esa proyección donde se produce un cambio muy sustancial. Si estás encorvado, si te mueves en exceso. Si estás en una esquina al fondo. Si no das la sensación de que lo que estás diciendo, sea realmente importante. ¿Cómo esperas que alguien te escuche? Y también: si no prestas atención a los demás cuando te hablan o no tienes actitud de escucha, por ejemplo durante alguna pregunta, o si no das la sensación de que realmente te esté llegando, o parece que no te estás enterando de lo que otra persona en el grupo te está comunicando, ¿cómo pretendes que después, te atiendan a ti?

Actitud y proyección dentro del grupo de lo que quieres lograr con este, es fundamental para llegar al objetivo deseado.

Nuevamente, repito, como en la entrada anterior de gestión grupal: esto no es magia. Pero os aseguro que una correcta actitud comunicativa, y proyección de las necesidades comunicativas, logran el resultado buscado: conseguir construir un ambiente de silencio y atención, y una buena gestión grupal, sin necesidad de gritos, ni frustraciones, ni enfados que no llevan a nada.

Primer nivel de comprensión

– Yo te lo explico, y tú no lo haces, o no lo entiendes, o lo haces mal, o haces algo distinto a lo que habíamos quedado…. ¡Cómo puede ser! ¿Cómo tengo que decirlo? ¿Es que hablo en otro idioma? –

Pues sí, más o menos. Frustraciones aparte, que no sirven para nada: muy sencillo, muy rápido, pero de manera efectiva, y respondiendo a algunas dudas surgidas, y como complemento a otros post del blog. Os voy a presentar distintos niveles de comprensión.

Porque no entender (mi no entender) puede significar una no comprensión en alguno (o todos) de los siguientes niveles de comprensión que os presento en distintas entradas. Pero comencemos por el primer nivel, el que alude al proceso de atención, y a la fase de descodificación del proceso comunicativo (una fase totalmente personal, individual, subjetiva).

COMPRENSIÓN REAL

Si no hay atención real, no existe la comprensión. Esto es lo primero que tengo que garantizar y, para ello, existen dinámicas para la atención.

Estas hay que manejarlas desde las teorías de la atención, con las cuales conocemos que “la atención sostenida se transforma en oscilante” (Agazzi, 1973, p. 115), esto es: queramos o no, quieran o no, habrá veces que nos estén atendiendo, y momentos en los que no.

Para crear un ambiente de atención real, estoy compartiendo también en este blog de educación una serie de entradas sobre gestión grupal que, entre otras cosas, nos habla de la necesidad de generar un ambiente sano y facilitador del proceso comunicativo, del diálogo igualitario, del respeto y de la escucha.

Una vez nos atiendan, hay que saber que estamos hablando de proceso comunicativo, y no informativo: no transmitimos sin más, sino que buscamos una retroalimentación necesaria. Es por ello que garantizar la comprensión es asegurar que nuestra comunicación es clara.

Estamos muy mal acostumbrados, y damos las cosas por sentado, creemos que el sentido común es común, y pensamos que nuestra comunicación es clara, cuando no siempre lo es.

Cuando por ejemplo expresamos el típico “pórtate bien”, no estamos trabajando una comunicación clara. ¿Qué significa portarse bien? Hay todo un universo de matices solo en esa frase.

También sucede mucho en el trabajo en equipo que explicamos acciones, y pretendemos que todo el mundo funcione a mi nivel de comprensión: pero si las acciones no están matizadas, cada persona va a interpretarla desde su punto de vista y, por lo tanto, se producirán diversas comprensiones.

¿Y por qué es esto tan importante? Porque, si no hubo comprensión real, no puedes esperar la respuesta que estás esperando.

Un último apunte a modo de post post: Sé que caemos en el error, pero al hablar de distinto “nivel de comprensión” no nos referimos a que uno es más listo y otro menos. Es vital e importantísimo quitarnos esta idea de la cabeza, pues alguien puede ser la persona más inteligente sobre el planeta, y no comprendernos en un momento puntual.

Distintos niveles de comprensión significa distintos, ni mejores ni peores.

 

Agazzi, A. (1973). Psicología del niño. (6º Ed.) Alcoy: Editorial Marfil, s. A.