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Cuatro actitudes incorrectas en un monitor de multiaventura

Abierto un debate extendido más allá del ámbito del tiempo libre a raíz de un vídeo que se ha hecho viral, repaso en esta entrada cuatro actitudes que no son correctas, desde mi punto de vista y experiencia, en un monitor de multiaventura, más de cara a la proyección, a la mejora, y a modo de consejos (derivados de los anti consejos), para todo al que pueda servirle.

1. Para empezar, un monitor de multiaventura se dedica a acercar actividades llamadas “de riesgo” o “extremas”, derivadas muchas de los deportes del mismo nombre, y uno de sus objetivos fundamentales es el acercamiento del riesgo subjetivo al riesgo real.

El participante debe ser consciente del riesgo objetivo que existe para aprender a manejarlo por sí mismo, y disfrutar de la actividad conociendo su grado real.

Ya no solo desde el Tiempo libre, sino también desde el área de la Prevención de riesgos, se habla siempre de la importancia de lo antes mencionado, y más con una actividad cuyo foco es precisamente la gestión del riesgo:

El foco no es averiguar si me están tomando el pelo o no, para eso ya tendré otras actividades en la vida, y otras formas de desarrollar esa habilidad social.

2. Para continuar, decir que todos los participantes son libres, sean adultos, jóvenes o niños.

No por ser un niño quiera decir que no tenga libertad, dignidad, pueda pensar o pueda expresar su opinión.

Esta regla básica que digo lleva a lo siguiente: si un participante expresa en cualquier momento que no quiere realizar una actividad de multiaventura, debe conocer y tener la tranquilidad de que no la va a realizar, de que en ningún momento lo va a hacer de manera obligada.

Precisamente una de las misiones del monitor de multiaventura es la de animar a que el participante realice la actividad, incluso cuando expresa que no quiere hacerla: se le tranquiliza explicándole que la decisión será suya únicamente, pero se le anima explicándole la actividad, facilitando la comprensión de su mecánica y del riesgo,….

Por supuesto que podemos hacerlo lo mejor posible y, aún así el participante no quiera hacer la actividad.

No pasa nada, es comprensible, y si no quiere, no quiere (siempre que sea más seguro dar marcha atrás, pues a veces no lo es y debe realizar la actividad sí o sí, en cuyo caso también se debe explicar con pedagogía, y nunca mentir, pues romperíamos la confianza y, al hacerlo, la posibilidad de interacción posterior).

3. Permítanme que me ponga serio con la tercera apreciación, ya que cometemos el fallo con demasiada asiduidad:

Tapar una praxis incorrecta con la premisa “es una broma” no es de una actitud reflexiva ni de mejora, sino de repetición y de normalización de algo que, al menos en mi opinión, no es correcto.

Y no lo es porque una broma debe ser comprensible por ambas partes, por el que la ejecuta y por el que la recibe, de tal forma que se establezca un juego que siempre ha de acabar en un de tú a tú, de igual a igual, y no lo contrario.

Es discutible el uso de bromas en tiempo libre, pero lo cierto es que se utilizan mucho, principalmente como recurso para romper el hielo y provocar un acercamiento útil para el desarrollo del resto de actividades.

En tal caso debemos elevar la broma al estatus de actividad y, por lo tanto, seguir reglas propias de las actividades, como por ejemplo lo mencionado en el párrafo anterior.

Pero además, si podemos admitir que una broma nos puede ayudar a romper el hielo y  lograr cierta conexión con el participante, este debe ser el objetivo, beneficioso para ambos.

Si la broma solo persigue la propia diversión de quien la realiza, ni es válida, ni es útil, ni es una broma.

4. Por último, y quizás lo más importante: las actividades que realiza un monitor están destinadas a los participantes, para cumplimentar los objetivos de una actividad, en este caso de multiaventura, que parten de las necesidades de estos, en este caso, de un niño de primaria.

Las actividades no se montan para satisfacer las necesidades del monitor.

Si la actividad de multiaventura es un mero recurso para que el monitor pueda divertirse viendo como los niños hacen pucheros, tal y como al final del mencionado vídeo se puede oír, entonces el que debería pagar por la actividad es el monitor, y no el niño….

Dosificando esfuerzos de campamento

Una de las cosas más habituales en actividades que ocupan varios días es la acumulación del cansancio. Estar atentos de los participantes durante todo el día, lanzando actividades, y preparando estas hasta tarde a veces, provoca que los últimos días de la actividad el equipo de monitores esté bastante cansado, y eso puede afectar directamente a la actividad.

Es imprescindible una buena coordinación, y saber repartir y dosificar los esfuerzos durante toda la actividad:

Dentro del equipo de monitores, tenemos que repartirnos bien el trabajo y las tareas para que podamos desempeñarlas lo más descansados posible: Si un compañero lanza una actividad, yo puedo estar atento a los participantes en el siguiente tiempo libre, mientras otro compañero prepara la siguiente actividad.

Además dentro del ritmo del campamento debemos compensar las actividades y las dinámicas de funcionamiento para que sean lo más cómoda posibles para el equipo de monitores, y para no ahogar unos días frente a otros más flojos. Intentaremos combinar actividades más físicas con otras más tranquilas. En cuanto a las reuniones de monitores, deben estar igualmente repartidas, más que nada para que no sean excesivamente largas.

Dentro de uno mismo, hay que ser conscientes de cuánto dura la actividad, para poder dosificar correctamente nuestros esfuerzos. No podemos darlo todo los primeros días, gritando, preparándolo todo, jugando como el que más, para después, en los últimos días, casi no levantarnos de la silla.

Hay que tener en cuenta que un monitor, durante una Actividad, siempre va a estar haciendo (o debe, si es que no) una de estas cuatro cosas:

– Jefe indio: Lanzando, coordinando y evaluando una actividad concreta.

– Preparar/recoger los materiales de una actividad, o la actividad en sí.

– Tareas del equipo de monitores: Recoger habitación de materiales, ayudar en la intendencia,…

– Vigilar a los participantes durante los tiempos de vida de campamento: de comida, dormir, aseo,… o durante su tiempo libre.

Pero, aunque la obligación del monitor sea estar haciendo una de estas cuatro en todo momento, también hay que tener en cuenta que el monitor entrega todo su ser (pensamientos, afecto, desgaste físico,…) en la actividad. No descansar en este aspecto puede ser perjudicial, principalmente para nuestra entereza psíquica y física (cansancio). Es fundamental por ello tomarse ciertos tiempos libres, en coordinación con tus compañeros, para descansar y para, en esos tiempos, ser tú mismo, en el ambiente que quieras, haciendo lo que se te apetezca,…

La importancia del orden

La Actividad de Tiempo libre: el Campamento

La importancia del orden en un campamento:

En este apartado podríamos resaltar también lo explicado en “el ritmo del campamento”, ya que nos referimos a un orden global tan necesario y a la vez complicado de llegar para crear una convivencia correcta.

Es importante que, con respecto a lo material, se siga la ley fundamental de cada cosa en su sitio, y un sitio para cada cosa. Conforme pasan los días es habitual ver un campamento desordenado, pero no normal: no debemos darlo por lo normal, o será nuestra perdición.

Debemos hacer vida en un campamento ordenado, donde nada entorpezca el uso normal de instalaciones ni las actividades, un campamento que ofrezca la misma imagen que aquella que los objetivos persiguen.

Pero además, un desorden grave en un campamento puede ser fuente de incidentes o accidentes, en casos de urgencia o momentos en shock donde no encontramos nada, o no sabemos con seguridad qué tenemos al rededor, en los casos de no tener correctamente despejadas las vías de escape, o tener por medio del campamento elementos que perjudiquen la movilidad. Y esto es así tanto como que, por otro lado, un desorden leve puede ser un auténtico quebradero de cabeza cuando buscamos un material concreto que, quizás en cierto momento, es vital, y no aparece.

Debemos hacer un especial hincapié para que los participantes cuiden el material y sus propias pertenencias, y las mantengan limpias y ordenadas, así como las instalaciones de uso propio. Los monitores deben velar porque esto se cumpla, y actuar en caso contrario.

Y en cuanto al Equipo de monitores, es comprensible que con el cansancio de los días se lleve un peor control de las cosas, pero hemos de tender a normalizar el desorden. Debemos preparar y proporcionar los materiales necesarios para cada actividad antes de que esta empiece, algo que solo es posible si están bien almacenados, y no dejarlos después por medio.

En cuanto a esto ultimo, no es solo importante por el orden, sino también por el respeto a quien lo vaya a usar después en el campamento, o hacia quien lo haya comprado, puesto que se ha molestado por conseguir ese material, que puede deteriorarse si se almacena incorrectamente. O lo que es peor: puede ser que con ese deterioro, pase a ser un foco de accidentes.

Si no se cuenta con un servicio externo de limpieza, o por objetivos y valores del campamento no se quiere contar con este, se debe optar por un reparto de tareas equitativo por grupos de participantes que colaboren cada vez que les toque con la supervisión de un monitor.

En este caso y con participantes más pequeños, recordar que el monitor no solo debe velar por el buen cumplimiento de las tareas de cada uno, y del trabajo en equipo, puesto que seguramente se trabajará por equipos en el campamento, sino además debe enseñar cómo se limpia (más concretamente, cómo limpiar en esas instalaciones), puesto que es posible que necesite orientación para hacerlo de manera más eficaz.

Aspectos en la vida de campamento

En esta entrada al igual que en las anteriores sobre la actividad de tiempo libre: el campamento, quisiera repasar desde mi experiencia algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de abordar una actividad de este tipo como pueda ser un campamento de verano.

En este caso hago un repaso de algunos aspectos medico-sanitarios o aspectos fisiológicos a los que hay que prestar especial atención por su importancia, porque como monitores necesitamos estar preparados de alguna forma concreta, o concienciarse de que nos va a pasar muy seguramente en un campamento.

La función principal de este post es la prevención activa, porque los siguientes puntos son temas con los que te vas a encontrar, casi con total seguridad, en cualquier campamento de verano o actividad similar a la que asistas, por lo que como monitor de tiempo libre es fundamental conocer cómo actuar en cada caso y, si no te es suficiente mi explicación (lo cual es normal por limitaciones de espacio y forma), no dudes en buscar formación ampliada.

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