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Cómo poner orden en un grupo de whatsapp

La famosa aplicación de comunicación WhatsApp tiene una cosa buena y una cosa mala.

La buena es que permite que todos los miembros de un grupo puedan compartir con los demás cualquier cosa. La mala, eso mismo.

Es una de las quejas, rozando la fobia, más sonada, causando auténtico pánico estar dentro de un grupo de esta aplicación, los cuales parece que se crean por cualquier motivo, justificado o no.

El colmo de nuestra era ha llegado hasta el pungo de que existan grupos de whatsapp para la comunicación formados por personas con las que no hemos hablado en la vida, salvo en dicho grupo (y a veces ni eso).

Crear un grupo de whatsapp para facilitar la comunicación (cuando alguna otra función como la difusión no nos vale) puede ser a veces útil, por lo que nos aventuramos a ello con pánico y resignación.

Sin embargo, a mí personalmente esta acción dejó de asustarme cuando comencé a aplicar la pedagogía del Tiempo Libre al uso de esta aplicación.

Una de las características del Tiempo Libre es la de buscar la forma de dinamizar positivamente grupos sociales.

Aunque sea mediante comunicación escrita, también podemos marcar pautas a seguir, dinámicas y normas para un correcto uso de un grupo dentro de esta aplicación.

Antes de continuar debo recordar que esto no funciona cuando el grupo no quiere, en el fondo, lo que se le va a proponer, porque hay que tener siempre claro en la gestión de grupos sociales que “un grupo hace lo que un grupo quiere hacer”.

Sin embargo en mi experiencia he podido comprobar como la mayoría de integrantes de los grupos en los que he aplicado lo que comento sí quieren y necesitan una serie de normas que, en ausencia de alguien que las establezca, no se desarrollan, mientras que el funcionamiento del grupo experimenta una mejora cualitativa cuando las normas son formuladas y reiteradas en casos concretos y puntuales.

¿Cómo poner orden en un grupo de whatsapp?

La clave para ello comienza compartiendo un mensaje con las instrucciones para un buen uso del grupo de whatsapp.

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Juego: El Ánkus del Rey

“Cuatro cosas hay que nunca están contentas,
que siempre son insaciables: la boca de Jacala
el buche del milano; las manos de los monos
y los ojos del hombre”.

Juego: El Ánkus del Rey
Ambientado en un capítulo de Los libros de la selva (Kipling, 1894)

Tipología: Juego de percepción, de pistas.

Objetivo: Fomentar la observación, la interpretación del mundo natural y el desarrollo físico.

Objetivo ambientado: Gana el equipo que antes encuentre el ankus, para poder devolverlo a su escondrijo, es decir: gana el equipo que realice el recorrido en el menor tiempo y, contando con más tiempo en la zona final para encontrar el tesoro, dé con este en primer lugar.

Duración: Depende del recorrido que planteemos. No extender más de una hora de juego.

Ambientación: La ambientación para este juego reside en un capítulo de El libro de las tierras vírgenes de Rudyal Kipling, en el que el protagonista, Mowgli, roba un ankus de gemas a una cobra albina junto a su compañero Bagheera.

Tiempo después de deshacerse en la selva de este objeto que, para él, es inútil, empieza a seguir un rastro de hombres que han encontrado el ankus y que van matándose para quedarse con el botín.

Cuando la pista lleva a Mowgli hasta el tesoro, lo devuelve a la protección de la cobra, para que el objeto nunca más vuelva a matar.

Encontramos una importante moraleja acerca de la codicia insaciable de los hombres.

Preparación: Se establece una zona de salida y una de llegada. Se prepara el recorrido con las pistas. Se elaboran los equipos y se explican las reglas del juego y las señas a utilizar.

En esta entrada del blog de Tiempo Libre podéis encontrar algunas posibilidades en rastros a seguir: Juego de rastros a seguir.

Desarrollo: Este juego consiste en un recorrido de rastros a seguir (flechas principalmente, marcadas con piedras, ramas y otros elementos naturales) en un marco de juego en pleno contacto con la naturaleza (perdidos en el campo).

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Yo perdono, pero no olvido

La RAE define la palabra rencor como “resentimiento arraigado y tenaz”, algo que se puede extrapolar, dentro del ámbito de la inteligencia emocional, a una emoción que, al no haber sido resuelta, al no haberle dado respuesta, esta no ha cambiado y permanece en el tiempo.

Sin embargo nuestra creencia popular ha traducido el rencor como algo negativo, sí o sí: si tienes rencor, eres malo, porque hay que saber perdonar. Surgiendo el disfemismo “rencoroso”.

“Llamo rencoroso a aquel que no me perdona, como atajo rápido para zanjar un conflicto interpersonal que, en realidad, debería resolverse mediante un acercamiento, mediante una comprensión”.

Este adjetivo, rencoroso o rencorosa, es un disfemismo porque sentencia a la persona así calificada de algo que no debe hacer (porque yo, oyente, no quiero), pese a que lo necesite.

– ¡No debes ser rencoroso, no tienes por qué sentir rencor! – Y, sin embargo, si la emoción no se ha resuelto, hay que expresarlo, porque hasta que no se etiquete, hasta que no encontremos qué nos está pidiendo, qué necesidad nos marca, esta emoción no cambiará, seguirá ahí.

(Y si una emoción permanece, es casi imposible olvidarlo, sacarlo e la cabeza. Qué digo de la cabeza: de todo el cuerpo….)

Profundizando en este tema sale a la luz el significado de otras expresiones, como la típica “yo perdono, pero no olvido“. ¿Es esta expresión correcta, en el ámbito de la inteligencia interpersonal?

Bueno, para empezar, según se formule puede doler o no, tanto a la otra persona como a uno mismo. Pero creo que sí incluye esta expresión el inicio de algo que puede ser sano para una relación interpersonal.

Perdonar, hay que perdonar siempre, como “primer paso dado de acercamiento” en cualquier acción de tejido interpersonal….

Pero no podemos realizar un acercamiento puramente pasivo, dejándonos a merced de las necesidades del otro, ocultando las propias.

Esto no es una relación interpersonal sana, es decir: la que es beneficiosa para ambos.

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Juego: La cámara del tesoro

Hoy en la sección Desde el Cubil de la Invención del fuego, en la que os presento actividades y recursos de creación propia en su mayoría para el tiempo libre y la acción docente, os presento un gran juego de orientación y pruebas para grandes grupos.

No olvides visitar otras dinámicas y actividades para grandes grupos en este blog de educación, o preguntar cualquier duda sobre esta actividad completa que aquí os describo:

La cámara del tesoro
Juego de orientación y pistas

Tipo: Juego grande, de pruebas y orientación.

Objetivo: Estimular el desarrollo intelectual, la concentración en un objetivo y la cooperación en equipo.

Objetivo ambientado: Gana el equipo que consiga la clave de su puerta, tras la cual está su premio.

Duración: Dependerá de la dificultad de las pruebas, y lo separadas y escondidas que estas estén. Para un término medio, el juego debería dar para tres cuartos de hora.

Preparación: Dividimos a los participantes por equipos. A cada grupo le corresponderá un orden para realizar las pruebas. Este orden dará como resultado una cifra en concreta, que se corresponderá con la clave para abrir la cámara del tesoro de ese equipo.

Se establecen doce puntos en los que estarán las distintas pruebas, descritas en una cartulina. Cada prueba dará como resultado un número, para todos el mismo. Habrá tantos tesoros, o cámaras del tesoro, como equipos, y en estos se colocará el premio del grupo, o un texto ambientado anunciando la victoria. En cada puerta o tesoro colocaremos el cartel con la combinación de números ganadora.

Añadiremos algunos tesoros más, además de uno por equipo, que serán falsos.

Se explican las reglas, se comunica cuándo empieza y cuándo y dónde acaba la actividad, y se da comienzo al juego.

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El sueño no es acumulativo

Hoy en Manual Mamut, sección de este blog de educación dedicada a la ciencia y el ámbito profesional del Tiempo libre y la Animación sociocultural, presento una comprobación empírica: el sueño no es acumulativo.

Como no es un blog de ciencias ni medicina, no vamos a analizar esta teoría, para ver si es cierta o no. Tan solo quería transmitirla como curiosidad, y demostrar que es cierta o, más bien, que es útil saberlo durante el desempeño profesional en el tiempo libre.

La teoría en cuestión nos habla de que el sueño no se acumula, es decir: si tú duermes varios días seguidos tres horas y entonces, un día, duermes ocho horas, al día siguiente no puedes decir que estás con mucho sueño porque en días anteriores dormiste menos, y las ocho horas de esa noche no han completado la carencia anterior.

O en otras palabras: uno actúa de día con la carencia de sueño de esa noche, como si el contador se pusiera a cero cada vez que nos vamos a dormir. (¿Como? ¡Y qué pasa entonces con la siesta!)

He de decir que, aún pudiendo ser esto cierto, quizás no tenga en cuenta el cansancio muscular: aunque recuperes durmiendo una noche ocho horas, en otros aspectos puede que al día siguiente te veas muy cansado.

¿Y todo esto a qué viene? Pues a ampliar un consejo fundamental para monitores, en el desempeño de actividades de tiempo libre como pueda ser un campamento, que ya destacaba en otras entradas anteriores de este blog de educación.

No hay nada más reconfortante para un monitor de tiempo libre que dormir, a mitad de un campamento, ocho horas.

A veces no descansamos porque pensamos que no hay horas suficientes para recuperar el cansancio de días anteriores. En campamentos donde el sueño ha sido escaso los primeros días puede pasar. Pero dosificar los esfuerzos de los monitores es vital, como decía en la entrada enlazada.

Pero yo he comprobado esta teoría que hoy os traigo, por lo que mi recomendación es esa: buscar siempre dosificar los esfuerzos dentro del equipo de monitores, para que ciertos días cada uno pueda poner su contador a cero, y dormir lo que necesite para funcionar mejor (y profesionalmente: recordemos que los monitores de campamento tenemos una gran responsabilidad entre las manos).

Claro que también habrá quien me diga que en un campamento, no se duerme. Los que asintáis con esa afirmación, os voy a contar un secreto: no es verdad que en un campamento no se pueda dormir, ni monitores ni participantes.

En un campamento no solo se puede dormir perfectamente sino que además, desde el punto de vista profesional, se debe garantizar el sueño y el descanso de participantes y de monitores, sin importar el tipo de campamento, edad, actividades,….

¿Cómo se hace eso? Te invito a que recorras algunas entradas sobre campamentos aquí en la Invención del fuego.

Porque en lo que llamamos tiempo libre profesional, hay una máxima vital aplicable a cualquier otra profesión: las necesidades se convierten en objetivos, y los objetivos se cumplen, y se evalúan. Porque no siendo así, estos no son objetivos, y sin objetivos, no cubrimos las necesidades.

Dinámica de confianza y emociones

Os presento hoy una dinámica para trabajar los objetivos de distensión, presentación y creación de grupo o confianza, mezclando ligeramente el universo de las emociones.

Como resultado, una actividad sencilla, que puede dar buenos resultados combinada con alguna otra del mismo estilo.

Realmente la dinámica de grupo que os explico a continuación no difiere mucho de las dinámicas de situación o percepción, en las que descubrimos similitudes con miembros de nuestro grupo de iguales, lo cual ayuda a fortalecer la confianza y la cohesión.

Dinámica de grupo: Tocando la Emoción

Para esta actividad, todos tendremos una pajita, o bien un papel enrollado en esta misma forma.

Nos colocaremos en círculo, mirando al centro.

Un participante saldrá al centro y, en un papel, escribirá una de las emociones básicas, enseñará el papel y dirá algo que le provoque esa emoción básica.

Por ejemplo: escribimos ira, o enfado, y decimos “a mi me enfada (mucho/poco/algo/nada) que se metan conmigo”.

O también “a mi me da miedo la oscuridad”. O “me encanta (con alegría) la pasta con tomate”….

Pues bien, una vez este participante haya formulado su frase con la emoción básica escrita en el papel, todo aquel que comparta esa frase, que también le enfade, o de miedo, o le encante lo que ha dicho quien está en el centro, deberá acercarse al centro con la pajita en la boca y tocar con el otro extremo de la pajita el folio que sostiene el participante del centro.

No se trata solo de tocar con la pajita, sino que deberán todos los que han ido al centro permanecer tocando con la pajita, que sujeta la boca, el papel del participante del centro, hasta que, una vez todos los que comparten esa frase han salido al centro y están tocando también el folio.

Es entonces cuando el monitordirector de la actividad da paso a que el siguiente pase al centro a compartir una frase con una emoción básica.

Forzamos de esta forma ese momento de cercanía (y de ingenio), sobre todo cuando son muchos los que comparten la afirmación que hace el del centro, y por lo tanto son muchos los que tienen que lograr tocar a la vez el papel de la emoción básica con la pajita que llevan en la boca, la cual tienen que dejar fija en la posición en la que la hayan puesto hasta que le toque al siguiente salir al centro del grupo.

Primer nivel de comprensión

– Yo te lo explico, y tú no lo haces, o no lo entiendes, o lo haces mal, o haces algo distinto a lo que habíamos quedado…. ¡Cómo puede ser! ¿Cómo tengo que decirlo? ¿Es que hablo en otro idioma? –

Pues sí, más o menos. Frustraciones aparte, que no sirven para nada: muy sencillo, muy rápido, pero de manera efectiva, y respondiendo a algunas dudas surgidas, y como complemento a otros post del blog. Os voy a presentar distintos niveles de comprensión.

Porque no entender (mi no entender) puede significar una no comprensión en alguno (o todos) de los siguientes niveles de comprensión que os presento en distintas entradas. Pero comencemos por el primer nivel, el que alude al proceso de atención, y a la fase de descodificación del proceso comunicativo (una fase totalmente personal, individual, subjetiva).

COMPRENSIÓN REAL

Si no hay atención real, no existe la comprensión. Esto es lo primero que tengo que garantizar y, para ello, existen dinámicas para la atención.

Estas hay que manejarlas desde las teorías de la atención, con las cuales conocemos que “la atención sostenida se transforma en oscilante” (Agazzi, 1973, p. 115), esto es: queramos o no, quieran o no, habrá veces que nos estén atendiendo, y momentos en los que no.

Para crear un ambiente de atención real, estoy compartiendo también en este blog de educación una serie de entradas sobre gestión grupal que, entre otras cosas, nos habla de la necesidad de generar un ambiente sano y facilitador del proceso comunicativo, del diálogo igualitario, del respeto y de la escucha.

Una vez nos atiendan, hay que saber que estamos hablando de proceso comunicativo, y no informativo: no transmitimos sin más, sino que buscamos una retroalimentación necesaria. Es por ello que garantizar la comprensión es asegurar que nuestra comunicación es clara.

Estamos muy mal acostumbrados, y damos las cosas por sentado, creemos que el sentido común es común, y pensamos que nuestra comunicación es clara, cuando no siempre lo es.

Cuando por ejemplo expresamos el típico “pórtate bien”, no estamos trabajando una comunicación clara. ¿Qué significa portarse bien? Hay todo un universo de matices solo en esa frase.

También sucede mucho en el trabajo en equipo que explicamos acciones, y pretendemos que todo el mundo funcione a mi nivel de comprensión: pero si las acciones no están matizadas, cada persona va a interpretarla desde su punto de vista y, por lo tanto, se producirán diversas comprensiones.

¿Y por qué es esto tan importante? Porque, si no hubo comprensión real, no puedes esperar la respuesta que estás esperando.

Un último apunte a modo de post post: Sé que caemos en el error, pero al hablar de distinto “nivel de comprensión” no nos referimos a que uno es más listo y otro menos. Es vital e importantísimo quitarnos esta idea de la cabeza, pues alguien puede ser la persona más inteligente sobre el planeta, y no comprendernos en un momento puntual.

Distintos niveles de comprensión significa distintos, ni mejores ni peores.

 

Agazzi, A. (1973). Psicología del niño. (6º Ed.) Alcoy: Editorial Marfil, s. A.

Cuatro claves en el aula

Hoy os presento una nueva colaboración para este blog de educación y tiempo libre, y os comparto un texto elaborado por una docente de Educación Primaria, ampliando así otras formas de ver y enfocar la educación.

¡Prometo compartir más reflexiones de otros compañeros y profesionales de la educación (formal y no formal)! Y no dudéis en compartir mediante comentario vuestras propias reflexiones, para que esta entrada sea aún más enriquecedora.

Cuatro claves en el aula

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Un buen docente debe permanecer actualizado, atento a las posibles novedades que presenta el mundo de hoy. Para garantizar su éxito personalmente considero necesario tener presentes cuatro claves en el desarrollo de sus clases y en su propio crecimiento personal, y así asegurar una buena evolución en las sesiones llevadas a cabo en el aula.

¿Y por qué, también, en su crecimiento personal? Porque un docente no puede enseñar algo que no conoce o que no sabe, por ello para poder emplearlo y transmitirlo en sus sesiones, primero debe procurar tenerlo presente en su vida personal.

Desde mi punto de vista y experiencia, las cuatro claves son Contenido, Comunicación, Cultura y Cooperación.

 Contenido: El contenido que se lleve al aula debe ser actual, interesante y de calidad. Por supuesto, debe relacionarse con los intereses del alumnado como menciona Ausubel cuando nos habla del aprendizaje significativo.

Además, el buen docente tiene que enseñar a su alumnado cómo buscar en las diferentes fuentes de información, y detectar cuáles son fiables o no. De modo que, no vale únicamente con ofrecer contenidos de calidad, sino que actualmente, si no se les muestra cómo llegar a este por su cuenta, esta competencia no está completa.

Es necesario ofrecer las herramientas suficientes para que los estudiantes sepan cómo adquirir el conocimiento sin necesidad de un guía, sobre todo porque esto les va a invitar a que cuando tengan una curiosidad por un tema en concreto, deseen profundizar en este.

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Funciones del Coordinador de Actividad

Hoy os traigo una entrada muy interesante ya que poco se habla de la figura de Coordinador o Director Técnico de Actividad, y que espero os sea de mucha utilidad.

El coordinador de una actividad de tiempo libre es aquella figura encargada de llevar la batuta de la actividad. Personalmente me gusta definirla diciendo que el coordinador es a los monitores lo que los monitores a los participantes, pues a fin de cuenta es el encargado de facilitarles a estos todo lo necesario para que puedan desempeñar su labor, además de supervisar la misma y vigilar que todas las acciones vayan en una misma dirección, bajo una misma pedagogía.

Todo ello durante lo que llamamos Actividad de tiempo libre, aquello que transcurre desde la presentación de la misma hasta su evaluación por parte de los participantes, y despedida de los mismos. Pero el coordinador debe estar muy atento a otros dos momentos que son los que llamamos la pre y post actividad.

Durante la pre-actividad el coordinador deberá resolver tareas de organización, preparación, creación de material, comunicación interna (monitores) y externa (familias, entidades, empresas),….

Durante la post-actividad el coordinador deberá estar activo para una posible comunicación con monitores, familias, entidades, proveedores,…. por cualquier motivo. También deberá recopilar las evaluaciones, los incidentes, archivos, materiales,….

Por otro lado, cuando hablamos de coordinador hablamos de función, y no de persona, es decir: todas las funciones del Director técnico de actividad las puede desempeñar una persona, o bien repartir dichas funciones entre varias personas.

En esta entrada os presento esquemáticamente (en próximas extenderé) una forma de separar las distintas funciones del coordinador de tiempo libre, tanto para que una misma persona pueda tenerlas claras y presentes, como para un posible reparto de las mismas, y que diseñé precisamente para que se pudiesen repartir las funciones los miembros de un equipo de monitores sin figura inicial de coordinador, aunque también la he utilizado con el otro propósito, y creo que puede resultar bastante útil.

FUNCIONES DE UN COORDINADOR DE TIEMPO LIBRE

  1. Logística:
    Todo lo necesario para que la Actividad se desempeñe.
    Establecer el marco: dónde realizamos la Actividad.
    Aspectos legales necesarios para desempeñarla.
    Proveedores: transporte, abastecimiento alimenticio, de materiales durante la pre-actividad,….

  2. Intendencia y materiales:
    Proporcionar materiales a la Actividad durante el transcurso de la misma, tener un control de qué hay, que se mantengan, y recogerlos correctamente al final.
    El intendente es el que abastece la Actividad de todo lo necesario, durante la actividad: el que sale a comprar.

  3. Administración y archivo:
    Dejar todo el papeleo listo para que la Actividad tenga lugar.
    Recopilar autorizaciones y comprobar que son correctas (todos los datos rellenos, firmada,….).
    Registro de incidencias: apuntamos en una Memoria de Actividad las incidencias o imprevistos.
    Registro infográfico: fotos del grupo y los participantes durante la Actividad, y recopilación posterior.

  4. Grupo de Participantes:
    Seguridad en el día a día: que coman, beban, se duchen, lleven gorra,….
    Seguridad en incidencias: atención en cuadros médicos, decisión última en estos temas, llevar al hospital,….
    Seguimiento: controlar ánimos, interés, necesidades, y comunicar con el Equipo de monitores.
    Resolución última de conflictos de comportamiento.

  5. Equipo de monitores:
    Trabajar por la cohesión, coordinar, supervisar, dinamizar, animar, velar por la seguridad, seguimiento, resolución de conflictos internos, asistir a los monitores anclados en una actividad durante la Actividad, echar un ojo especial al monitores en prácticas o de apoyo,….
    Voz cantante y organizativa en el resto de funciones.
  6. Programación:
    Crear la Programación con todas las actividades y tablas de gestión y coordinación, y las normas.
    Atento a necesidades, interés, ritmo,…. De las actividades durante la Actividad.

  7. Seguridad:
    Zona: revisar la zona, prever posibles incidentes para evitarlos, cerrar puertas, atento a personas ajenas,….
    Actividades: revisión de actividades de cara a posibles incidentes.
    Plan de emergencias: elaborar, explicar y activar.
    Gestor en incidencias: coordinar los imprevistos.
  8. Padres:
    Contacto permanente en pre, durante y en post Actividad. Comunicar tanto aspectos de coordinación, como incidencias durante la Actividad, o cualquier cosa a resolver en la post-Actividad.

Dosificando esfuerzos de campamento

Una de las cosas más habituales en actividades que ocupan varios días es la acumulación del cansancio. Estar atentos de los participantes durante todo el día, lanzando actividades, y preparando estas hasta tarde a veces, provoca que los últimos días de la actividad el equipo de monitores esté bastante cansado, y eso puede afectar directamente a la actividad.

Es imprescindible una buena coordinación, y saber repartir y dosificar los esfuerzos durante toda la actividad:

Dentro del equipo de monitores, tenemos que repartirnos bien el trabajo y las tareas para que podamos desempeñarlas lo más descansados posible: Si un compañero lanza una actividad, yo puedo estar atento a los participantes en el siguiente tiempo libre, mientras otro compañero prepara la siguiente actividad.

Además dentro del ritmo del campamento debemos compensar las actividades y las dinámicas de funcionamiento para que sean lo más cómoda posibles para el equipo de monitores, y para no ahogar unos días frente a otros más flojos. Intentaremos combinar actividades más físicas con otras más tranquilas. En cuanto a las reuniones de monitores, deben estar igualmente repartidas, más que nada para que no sean excesivamente largas.

Dentro de uno mismo, hay que ser conscientes de cuánto dura la actividad, para poder dosificar correctamente nuestros esfuerzos. No podemos darlo todo los primeros días, gritando, preparándolo todo, jugando como el que más, para después, en los últimos días, casi no levantarnos de la silla.

Hay que tener en cuenta que un monitor, durante una Actividad, siempre va a estar haciendo (o debe, si es que no) una de estas cuatro cosas:

– Jefe indio: Lanzando, coordinando y evaluando una actividad concreta.

– Preparar/recoger los materiales de una actividad, o la actividad en sí.

– Tareas del equipo de monitores: Recoger habitación de materiales, ayudar en la intendencia,…

– Vigilar a los participantes durante los tiempos de vida de campamento: de comida, dormir, aseo,… o durante su tiempo libre.

Pero, aunque la obligación del monitor sea estar haciendo una de estas cuatro en todo momento, también hay que tener en cuenta que el monitor entrega todo su ser (pensamientos, afecto, desgaste físico,…) en la actividad. No descansar en este aspecto puede ser perjudicial, principalmente para nuestra entereza psíquica y física (cansancio). Es fundamental por ello tomarse ciertos tiempos libres, en coordinación con tus compañeros, para descansar y para, en esos tiempos, ser tú mismo, en el ambiente que quieras, haciendo lo que se te apetezca,…